Eruca Sativa , Catupecu Machu y la explosiva Calle 13 en el escenario principal, dieron cátedra y mostraron que tranquilamente los estilos pueden convivir. Los detalles a continuación.
La verdad sobre esta edición es que uno no sabe con que quedarse. Miles de opciones se presentan y se superponen, y más aún teniendo en cuenta que se trato de un dia domingo de lo más lluvioso, que invitaba a refugiarse en las carpas, aunque dificilmente pueda evitarse el barro.
Pero no todo es malo, el agua también le da un barniz épico a ciertos momentos. Por ejemplo, cuando Eruca Sativa, interpretó su sentida versión de Amor ausente: la banda recordó con una imagen de Titi Rivarola, un momento inolvidable, que bien podría transformarse en una de las postales festivaleras.
Un público bastante más numeroso que en la noche del viernes recibía a un Residente, que con lo acostumbrado por Calle 13, hizo bailar y vibrar al ritmo más latino.
El grueso de la gente, sin embargo, aguardaba los shows de Las Pastillas del Abuelo y Las Pelotas, dos clásicos del Cosquín Rock que nunca fallan.
En el otro extremo, el Domo Naranja ofrecía el costado más pop del día, con un marco aceptable y un pequeño retraso que no modificó demasiado su programa. Por su parte, Fuerza Bruta y Favio Posca ratificaron que las propuestas más culturales y no estrictamente musicales también funcionan bien y ya exigen un lugar legitimado para los próximos años.

