Steven Spielberg alcanzó oficialmente el estatus EGOT, la distinción que reciben solo aquellas figuras del entretenimiento que lograron ganar los cuatro premios más importantes de la industria: Emmy, Grammy, Oscar y Tony. El hito llegó tras obtener un Grammy por Music by John Williams, el álbum sinfónico que celebra la histórica colaboración entre el director y su compositor fetiche.
Con este galardón, Spielberg completó un recorrido que abarca décadas de influencia cultural y creatividad en cine, televisión y teatro. Sus Oscars los consiguió por La lista de Schindler (1994) y Rescatando al soldado Ryan (1999). En televisión, fue reconocido con múltiples Emmy por producciones como Band of Brothers y The Pacific, dos series bélicas que marcaron época por su calidad cinematográfica. Su Tony llegó como productor del musical The Color Purple, demostrando que su talento también trasciende la pantalla grande.
La noche de los Grammy tuvo un sabor especial para el director de 77 años. Tras la premiación, Spielberg celebró en su oficina con una decoración de globos dorados, un gesto íntimo pero cargado de simbolismo: el oro como metáfora de una carrera irrepetible. Las imágenes del festejo circularon rápidamente entre su círculo cercano y reforzaron la idea de que, pese a su leyenda, sigue disfrutando cada logro con entusiasmo genuino.
Figuras de la industria no tardaron en felicitarlo públicamente. Rachel Zegler y Julianne Moore le dedicaron mensajes en redes sociales destacando su legado y su generosidad como artista y mentor. Otros colegas celebraron en privado lo que consideran una consagración más que merecida para alguien que moldeó el lenguaje del cine moderno.
Más allá de los premios, el EGOT de Spielberg representa algo mayor: la confirmación de una trayectoria que redefinió el entretenimiento popular sin perder profundidad artística. Desde Tiburón hasta E.T., pasando por Jurassic Park y Lincoln, su obra combina espectacularidad técnica con emoción humana, una fórmula que pocos han logrado sostener durante tanto tiempo.
Con este logro, Spielberg se suma a un club reducido que incluye nombres como Whoopi Goldberg, John Legend, Viola Davis y Audrey Hepburn. Sin embargo, su caso es particular: no se trata solo de acumular trofeos, sino de haber transformado la cultura audiovisual en cada etapa de su carrera.
Y mientras el mundo celebra su EGOT, Spielberg ya trabaja en nuevos proyectos, fiel a su filosofía de seguir creando, aprendiendo y contando historias. Porque, para él, el verdadero premio nunca fue la estatuilla: siempre fue la película que vendrá después.


