La cifra corresponde a información oficial. Lo atribuyen a las demoras en la carga de datos.
El jueves 14 de julio de 2021 quedó marcado por ser el día en que la Argentina superó los 100.000 muertos por coronavirus. Sin embargo, el país había llegado a esa cifra hace 12 días.
Más precisamente, el 3 de julio se llegó a 100.066 muertes. Pero como en ese momento los decesos no estaban cargados en el sistema centralizado que usa la sala de situación del Ministerio, esa cantidad no se reflejó en la cifra oficial del Ministerio, que ese día reportó 95.594 muertes: 4.472 decesos menos.
Según la explicación del Gobierno, esto sucede cuando los efectores de salud distribuidos en todo el territorio nacional demoran en cargar los datos.
Así, el país siente el impacto de números desoladores, con miles de familias destruidas. Y todo se inscribe en una crisis económica que lleva más de tres años y que se ha profundizado en 2020 llevando al 42% de la población y al 57,7% de los chicos de hasta 14 años a estar por debajo del umbral de la pobreza.
Tras el impacto de la pandemia se han perdido más de 22.000 empresas en el país y llegó a contabilizar la destrucción de 4 millones de empleos. En el último trimestre de 2020 comenzó una recuperación que continúa, aunque con un traspié reciente y mientras la inflación castiga con un 50% anual.
A diferencia de otros países de la región, Argentina no registró situaciones de colapso sanitario, de que los terapistas tengan que elegir masivamente a quien salvar. Y esto responde, también, a que el país fue uno de los que decidió mayores y más extensos confinamientos, lo que en parte evitó más muertes y en parte destruyó más la economía.
En 2020 no hubo clases presenciales en las escuelas del 90% del territorio. Y en la actualidad aún el 20% de los establecimientos educativos no están dictando clases presenciales. Y en las escuelas abiertas la asistencia alcanza un promedio del 81% de la matrícula, de acuerdo con datos oficiales.
En la Casa Rosada defienden la gestión de la pandemia y señalan que los confinamientos se decidieron porque el sistema sanitario estaba en ruinas. Para la oposición, que dejó el poder cuando en China empezaban a multiplicarse los casos de Covid-19, todo fue un desastre orquestado por el presidente Alberto Fernández.
El Gobierno jamás en pandemia convocó a la oposición a una mesa de diálogo para que preste su ayuda. La oposición jamás acercó una propuesta concreta al Ejecutivo para ayudar. De un lado y del otro, chicanas, críticas, señalamientos y culpabilidades. En el medio, la ciudadanía.