Luego de la reunión que mantuvo un grupo de veterinarios de los zoológicos de Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Temaiken, Uruguay y la reserva de Canadá, se decidió que lo mejor para Arturo es permanecer donde se encuentra, porque resulta arriesgado para su salud exponerlo a un cambio de hábitat.
“Someterlo a un traslado pone en riesgo su vida”, concluyó la junta, que sin embargo, realizó varias recomendaciones para mejorar el lugar donde vive el oso.
Arturo cumplirá 29 años en noviembre y hace 21 que vive en Mendoza. Es la quinta generación de una familia de osos polares nacidos en cautiverio en Estados Unidos y ya superó el promedio de vida que suelen tener estos mamíferos.
Por Melisa Müller | Tw: @Melii_Muller | melisa.muller@hotmail.com