El blanco principal de los reclamos fue el gobernador Alperovich y los agentes de seguridad, quienes se acuartelaron por mejoras salariales y generaron una ola de delincuencia. Fueron dos jornadas donde hubo saqueos a negocios, supermercados y viviendas que dejaron como saldo tres muertos y casi un centenar de heridos.
Los manifestantes aseguran que el gobierno minimizó el impacto del conflicto y esto demoró el acuerdo. Además se supo que, minutos antes de que comenzaran los incidentes, la familia de Alperovich cerró la concesionaria de autos y quitó los vehículos del local para prevenir robos y protestas.
En medio de la tensión, renunció el jefe de policía, Jorge Racedo, y en su lugar asumirá hoy Dante Bustamante.
Por Melisa Müller