Un exrepresentante diplomático de Estados Unidos fue condenado a 15 años por espiar para Cuba

Víctor Manuel Rocha, exrepresentante diplomático de los Estados Unidos en Argentina durante los años 90, fue condenado a 15 años de prisión por actuar como agente encubierto de Cuba durante cuatro décadas. La sentencia fue dictada en un tribunal federal de Miami, Florida.

“El tribunal va a sentenciarlo al máximo castigo permitido por ley”, declaró la jueza Beth Bloom, antes de anunciar la sentencia de cárcel a la que sumó el pago de 500.000 dólares de multa.

Rocha, de 73 años, había alcanzado un acuerdo de colaboración con la Fiscalía tras declararse culpable de recopilar información de inteligencia estadounidense para el gobierno cubano desde alrededor de 1981. Después de que reconociera esos hechos, la jueza Bloom lo condenó.

Rocha fue detenido por la policía de Miami en diciembre y acusado de actuar como agente de un gobierno extranjero sin el consentimiento previo de su administración.

En sus años como topo, el exdiplomático ocupó cargos importantes en el Departamento de Estado, lo que le permitió acceder a información confidencial de alto nivel e influir en la política exterior estadounidense. 

Nacido en Colombia y nacionalizado estadounidense, Rocha llevó a cabo “una de las infiltraciones de mayor alcance y duración en el gobierno de Estados Unidos por parte de un agente extranjero”, según el fiscal general Merrick B. Garland.

Entre sus roles diplomáticos, Rocha se desempeñó en Buenos Aires como la máxima autoridad diplomática estadounidense entre julio de 1997 y noviembre de 1999, mientras no se designaba embajador, como Jefe Adjunto de la Embajada de Estados Unidos. 

Durante ese tiempo, se pronunció sobre uno de los temas políticos más candentes de ese momento: la posibilidad de que el presidente, Carlos Menem, se lanzara en busca de un tercer mandato, en contra de lo establecido por la Constitución Nacional.

Atento a la sensibilidad política del asunto, el diplomático cuidó sus palabras al marcar la postura oficial: “Es una cuestión interna de la Argentina. Lo único que en estos momentos nosotros podríamos comentar es que existe una Constitución y existe un compromiso del presidente de ser fiel a esa Constitución”, afirmó.

Entre 1999 y mediados de 2002, fue embajador en Bolivia, donde causó una gran polémica al amenazar con retirar la ayuda estadounidense a la guerra boliviana contra las drogas, si el izquierdista y exsindicalista cocalero Evo Morales ganaba las elecciones.

Según la Fiscalía, tras abandonar el Departamento de Estado en 2002, Rocha continuó espiando para Cuba, incluso mientras era asesor del Comando Sur de EE.UU. 

El exdiplomático, además, admitió haber trabajado para Cuba durante “40 años” en reuniones con un agente encubierto del FBI entre 2022 y 2023, que se hacía pasar por un representante de la Dirección General de Inteligencia de la isla.

Durante esos encuentros Rocha se enorgulleció de su actividad como agente de la inteligencia cubana, que calificó de “meticulosa” y “muy disciplinada”, y se refirió una y otra vez a Estados Unidos como “el enemigo” y a sus contactos cubanos como “compañeros”.

El caso de Rocha se suma a otros episodios de espionaje que han afectado las relaciones entre EE.UU. y Cuba, enemigos desde la revolución comunista en la isla en 1959. La tensión entre ambos países persiste, marcada por un embargo estadounidense a Cuba desde 1962 y varios intentos de asesinato de dirigentes cubanos por parte de la CIA.

Redacción Córdoba Times

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