El actual presidente de El Salvador, Nayib Bukele, votó este domingo en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, rodeado de miembros de su partido Nuevas Ideas (NI), cientos de seguidores y bajo la mirada de un buen grupo fotógrafos y periodistas nacionales y extranjeros.
El magistrado salvadoreño se presentó con su clásico look casual de chomba y gorra, acompañado de su esposa, Gabriela de Bukele, y saludó a sus seguidores.
El gobernante, que evitó hablar con la prensa que lo esperaba desde la madrugada y solamente utilizó sus redes sociales para dirigirse a los votantes.
Bukele, de 42 años y con gran popularidad, es el primer presidente de la etapa democrática de El Salvador que busca la reelección inmediata y, de ganar, sería el primero en repetir en el cargo a pesar de que la Constitución no lo permite.
Con una abrumadora popularidad del 90% y sin adversarios de peso, podría incluso aniquilar a la oposición en el nuevo Congreso de 60 escaños, que ya controla cómodamente.
Los salvadoreños votan este domingo en unos comicios que se espera darán la reelección y un mayor poder al presidente, aplaudido por poner tras las rejas a las despiadadas pandillas con una “guerra” implacable que suspendió libertades civiles.
El camino a la reelección de Bukele se abrió en 2021, cuando la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema, que había sido nombrada por el Congreso sin seguir el procedimiento legal, cambió un criterio de interpretación de la Constitución.
Los jueces, señalados por Estados Unidos de ser “leales” al Ejecutivo de Bukele, dijeron que la prohibición de la reelección es para un gobernante que haya estado en el poder por 10 años
Entretanto, el aspirante a la Presidencia por el partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Joel Sánchez, instó a los salvadoreños a participar en los comicios, después de ejercer su derecho al voto en un centro educativo privado.
El candidato, un empresario que reside en Estados Unidos y que ocupa el tercer puesto con un 2 % o 3 % de apoyo, según las encuestas, acudió a la universidad Albert Einstein, en las afueras de la capital, junto a algunos miembros de su partido.
“Es un día histórico para los salvadoreños (…) un día que nos permite soñar como pueblo con cambiar el rumbo de nuestra nación”, declaró a los medios.
Sánchez denunció que había visto “anomalías” en las primeras horas de la votación y pidió a la población que estuviera atenta.