Contraofensiva en la UE en apoyo al acuerdo comercial con Mercosur

Los dirigentes de siete países europeos, entre ellos España y Alemania, instaron a Bruselas a concluir un “histórico” acuerdo comercial con Mercosur, negociado desde 1999 y que en su recta final enfrenta las reticencias dentro del bloque.

“Tenemos una oportunidad histórica, estratégica, para cerrar uno de los acuerdos más importantes de la Política Comercial Común Europea”, subrayan en una carta enviada el jueves al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, vista por la AFP.

Cuando las negociaciones parecen acercarse a su fin, el ejecutivo comunitario, encargado de negociar en nombre de la Unión Europea (UE), es blanco de una campaña de presión tanto de los partidarios del acuerdo como de sus detractores.

Días atrás, los líderes de Francia, Irlanda, Bélgica y Polonia expresaron en otra carta su “profunda preocupación” sobre el impacto de un acuerdo en la agricultura, un sector sensible que teme ser sacrificado en beneficio de la industria.

“Ambas partes deben estar dispuestas a hacer algunas concesiones finales para lograr este acuerdo histórico”, responden los mandatarios de Alemania, España, Países Bajos, Portugal, Suecia, Letonia y República Checa.

Los dirigentes defienden que “el comercio es clave para el crecimiento económico y la creación de empleo en la UE” y subrayan los beneficios para la industria de vehículos y autopartes, de maquinaria, productos químicos y farmacéutica.

La Comisión Europea confirmó la recepción de ambas cartas.

Negociadores en Bruselas

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, el 21 de junio de 2019 en Bruselas

De llegar a buen puerto, la negociación entre los 28 países de la UE y las naciones del Mercosur -Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay- daría luz a uno de los mayores acuerdos de libre comercio, con más de 770 millones de consumidores.

“Son 20 años de negociaciones, ya va siendo hora de que demos un impulso a ese tratado”, aseguró el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, tras una cumbre en Bruselas, apuntando al interés en el Mercosur de culminarla “cuanto antes”.

Los jefes negociadores de ambos bloques se reúnen desde este viernes en Bruselas para discusiones a nivel técnico, que, de progresar, desembocarían en una reunión de ministros la semana próxima, dijo el martes el comisario de Agricultura, Phil Hogan.

Según fuentes conocedoras de la negociación, el encuentro de ministros de los países del Mercosur con el irlandés Hogan y la comisaria europea de Comercio, la sueca Cecilia Malmström, tendría lugar en la capital europea el 27 de junio.

Algunos de los escollos en los últimos meses fueron las reclamaciones europeas en asuntos como los vehículos o las autopartes, las indicaciones geográficas, los servicios marítimos y los productos lácteos.

Hogan aseguró en cambio que ya había “un buen acuerdo en la cuestión industrial”, habló de “dificultades a nivel agrícola” y cargó contra las expectativas “poco realistas” del Mercosur sobre los volúmenes en productos agrícolas.

Una fuente diplomática europea reconoció que algunos países tienen observaciones sobre la oferta final de la Comisión para cerrar la negociación. “Unas toneladas de vacuno no deberían ser un obstáculo para esto”, apuntó.

A finales de 2017, los europeos indicaron su disposición a acordar al bloque sudamericano la exportación de 99.000 toneladas de carne de res a la UE, según varias fuentes, un ofrecimiento que todavía debe plasmarse en una oferta formal.

66 eurodiputados

Tras varios meses de perfil bajo por el lento avance de las negociaciones, las alarmas saltaron de nuevo entre los agricultores y las oenegés después de las declaraciones a ambos lados del Atlántico sobre la cercanía de un acuerdo.

Y parecen devolver el espectro del malestar con los acuerdos comerciales que sobrevoló la UE con la negociación del TTIP con Estados Unidos, que no se consumó, y del CETA con Canadá, cuya firma en 2016 estuvo en vilo por el rechazo en Bélgica.

Comercio UE Mercosur
Comercio UE Mercosur

Unos 66 eurodiputados -nuevos y salientes- instaron a la Comisión a no cerrar un acuerdo antes del 2 de julio, cuando se constituye la nueva Eurocámara, institución que debe dar también su visto bueno a un acuerdo.

Un acuerdo “sería políticamente muy sensible por las declaraciones de (….) Bolsonaro sobre cambio climático, el futuro de la Amazonía, sobre los derechos laborales, de los pueblos indígenas, sobre la libertad de expresión”, apuntan.

La referencia al medioambiente no es baladí en un continente en el que los comicios a la Eurocámara en mayo estuvieron marcados por el auge de los ecologistas, impulsados por las protestas de estudiantes contra el cambio climático.