La siembra de maíz correspondiente a la campaña 2025/26 concluyó en la región de influencia de la BCP, con un incremento interanual del 2 %, alcanzando una superficie total implantada de 2,24 millones de hectáreas, según el Reporte Agrícola Quincenal – 2ª quincena de enero de 2026 (N° 182) elaborado por la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP).
En la zona norte, el área sembrada se ubicó en torno a 0,8 millones de hectáreas, con un crecimiento interanual del 1 %. El aumento limitado respondió principalmente a los anegamientos ocurridos durante la pre-campaña, que restringieron el avance de las labores y la concreción de la intención original. En el noroeste bonaerense y noreste pampeano, predominaron los planteos tardíos, que representaron cerca del 70 % del total, mientras que en el noreste de la provincia de Buenos Aires se observó una mayor participación de siembras tempranas, que alcanzaron aproximadamente el 70 % del área, informó la BCP.
La zona centro concentró la mayor superficie dentro del área BCP, con 1,17 millones de hectáreas, lo que implicó un aumento interanual del 2 %. En esta región se consolidó un marcado predominio de planteos tardíos, con una relación cercana al 80 % frente a los tempranos, favorecida por condiciones ambientales más estables para el crecimiento y desarrollo del cultivo.
Por su parte, la zona sur aportó 0,27 millones de hectáreas, constituyéndose como la región de menor participación relativa. Allí prevalecieron estrategias tardías y de baja densidad, acordes a los menores aportes hídricos característicos del área. En el conjunto de la región, con excepción del sur, los planteos de segunda representaron entre el 10% y el 20 % de la superficie correspondiente a las siembras tardías, detalló el informe de la BCP.
En cuanto a la condición de los cultivos de verano, el reporte indicó que el girasol presenta en general muy buen desarrollo, con lotes que ya alcanzaron la etapa reproductiva y, en los casos más adelantados, el llenado de granos. La soja, en cambio, exhibe un comportamiento más heterogéneo, condicionado por la fecha de siembra y la localización. Mientras algunos lotes de primera muestran buen desarrollo, floración y formación de chauchas, otros registraron detención del crecimiento debido a la falta de agua y las altas temperaturas. La soja de segunda presenta mayores dificultades, con déficit hídrico y fallas de implantación en distintos sectores.
El estado del maíz es igualmente muy variable, dependiendo de la fecha de siembra, la ubicación y la disponibilidad hídrica. El informe describe contrastes marcados entre cultivos de primera y de segunda, incluso cuando fueron sembrados en la misma fecha y con igual densidad, debido a diferencias en la condición hídrica. Además, la amplia ventana de siembra, que se extendió desde mediados de septiembre hasta fines de diciembre, generó una diversidad de estados fenológicos y demandas de agua, incrementando la heterogeneidad entre zonas.
De acuerdo con la BCP, en los partidos del sudoeste bonaerense y sudeste pampeano los maíces tardíos presentan en general mejor condición, mientras que en los partidos del norte y centro bonaerenses las siembras tardías se ven más afectadas por la escasez de agua estival.
Desde el punto de vista climático, enero finaliza con precipitaciones muy por debajo de la media histórica, con un acumulado promedio de 28 mm en el área de cobertura de la Red de Estaciones Meteorológicas (REM), consolidando un escenario de restricción hídrica marcada. Esta situación, combinada con altas temperaturas y una elevada demanda hídrica, especialmente en los cultivos que atraviesan la etapa crítica de floración, podría comprometer los resultados finales, sobre todo en los lotes con menores reservas de agua, advirtió la BCP.
Respecto a las reservas hídricas, a comienzos de enero las condiciones de sequía se concentraban principalmente en el oeste del área BCP, abarcando La Pampa y gran parte del sudoeste bonaerense. Hacia fines del mes, las precipitaciones permitieron una leve recuperación en La Pampa, con reservas que evolucionaron hacia categorías escasas a regulares, reduciendo la superficie bajo sequía. En paralelo, se observó un corrimiento del déficit hacia el este, donde aumentó el área afectada por sequía, configurando un patrón más contrastado entre regiones.
En cuanto a los pronósticos, se prevé un escenario de precipitaciones sobre la provincia de La Pampa y el centro bonaerense, sin probabilidad de eventos de soplete, según el informe climático incluido en el reporte de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca.
Aunque aún no existen proyecciones oficiales completamente consolidadas (que suele difundirse con mayor detalle más adelante en la campaña), las estimaciones parciales y relevamientos técnicos permiten trazar un panorama regional de rindes en quintales por hectárea (qq/ha):
Es la principal zona productora del país y con mejores condiciones agronómicas generales.
Proyección de producción cercana a 14,8 millones de toneladas para la campaña 2025/26 en esta región, lo que implica un salto productivo del orden del 20% respecto de la campaña anterior, aunque por debajo de las expectativas iniciales del ciclo.
En términos de rinde, aunque no hay cifras oficiales públicas por zona, los cultivos que atraviesan buena etapa crítica en muchos lotes permiten esperar rindes que superen los 100 qq/ha en maíz temprano bajo condiciones óptimas, según tendencias de mercado y datos de sectores técnicos.
Según informes técnicos de noviembre de 2025, los rendimientos esperados superaban los 40 qq/ha en algunos sectores del centro y sur provincial, con variabilidad entre 27 y 40 qq/ha según microzona y condiciones de humedad.
Esto sugiere que, a pesar de variaciones hídricas, los rindes continuarían siendo competitivos en zonas con mayor aporte de agua y manejo agronómico.
En áreas con menor disponibilidad hídrica, los primeros tramos de cosecha mostraron rendimientos más bajos, con promedios de 8 a 10 qq/ha en sectores más secos, y entre 20 y 32 qq/ha en lotes con mejor humedad.
La variabilidad interanual es alta en estas regiones, donde la falta de lluvias y el estrés térmico suelen ser factores limitantes.
La falta de precipitaciones detectada durante enero podría presionar a la baja los rindes finales si no se registran lluvias significativas en el período crítico de llenado de granos.
No obstante, informes de mercados locales sugerían inicialmente potencial para una cosecha récord, siempre que las condiciones climáticas acompañen el desarrollo restante.
Los rindes de maíz en esta campaña estarán fuertemente condicionados por:
Disponibilidad hídrica en etapas de floración y llenado de granos, etapa crítica que define el peso final de la producción.
Manejo agronómico y fertilización, que continúa siendo un factor clave para aprovechar el potencial genético de los híbridos modernos.
Eventos climáticos extremos, como las olas de calor o déficit de lluvias, que podrían reducir el potencial de rendimiento incluso en zonas tradicionalmente altas productoras.
En conjunto, las estimaciones apuntan a una campaña con mayor producción que la anterior, con rindes que pueden resultar muy buenos en las mejores zonas de la Región Núcleo y parte del centro del país, pero con mayor incertidumbre en áreas con limitaciones hídricas o estrés térmico.
A medida que avance la campaña y se consoliden datos oficiales de organismos como las bolsas de cereales y el Ministerio de Agricultura, los pronósticos de rendimientos por región se irán afinando y permitirán una mejor proyección final de la campaña gruesa 2025/26.