El Gobierno confirmó la salida del secretario de Ciencia y Tecnología y Santilli definirá al sucesor

Darío Genua dejará su cargo en los próximos días. La decisión forma parte del reordenamiento interno de la Jefatura de Gabinete tras la llegada de Diego Santilli, que busca tener mayor control sobre un área estratégica que incluye al Conicet, la CONAE y la Agencia de Promoción de la Investigación.

El Gobierno nacional confirmó que Darío Genua dejará la Secretaría de Ciencia y Tecnología en los próximos días. La salida se produce en el marco de una reorganización interna de la Jefatura de Gabinete, ahora bajo la conducción política de Diego Santilli, quien tendrá incidencia directa en la elección del sucesor.

La cartera se encuentra bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete y administra áreas sensibles del sistema científico, tecnológico y espacial argentino. Según publicó Nexofin, el cambio de titular está vinculado con la llegada de Santilli al nuevo esquema de poder dentro del Gobierno de Javier Milei.

La salida de Genua venía circulando como rumor desde hacía varios días, especialmente después de una publicación en el Boletín Oficial que modificó la estructura de la Jefatura de Ministros. Esos cambios ubicaron varias áreas vinculadas a Ciencia y Tecnología dentro del organigrama de la Vicejefatura de Gabinete del Interior, bajo control político de Santilli.

El movimiento no es menor. La Secretaría de Ciencia y Tecnología tiene bajo su órbita organismos de alto peso institucional, científico y presupuestario, entre ellos el Conicet, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, el Banco Nacional de Datos Genéticos, el Centro Nacional de Ciberseguridad y la empresa VENG, vinculada al desarrollo espacial.

Con este cambio, Santilli buscaría colocar a una persona de su confianza al frente del área. La lectura política es clara: el nuevo jefe de Gabinete pretende dotar a la secretaría de mayor autonomía operativa y, al mismo tiempo, protegerla de la interna que atraviesa distintos sectores del oficialismo, especialmente entre el armado de Karina Milei y el entorno del asesor presidencial Santiago Caputo.

Genua había llegado al Gobierno durante la etapa de Guillermo Francos como jefe de Gabinete. Según reconstruyó Nexofin, su desembarco se produjo por recomendación del ministro de Salud, Rodrigo Lugones, al propio Caputo. Antes de sumarse a la administración libertaria, el funcionario había iniciado su recorrido político en el peronismo de Pilar, durante la gestión del intendente Federico Achával.

La salida también expone el valor político de Ciencia y Tecnología dentro del Gobierno. Aunque el área suele aparecer en segundo plano frente a Economía, Seguridad o Interior, concentra organismos relevantes, personal técnico altamente calificado, programas de investigación, desarrollo tecnológico y proyectos estratégicos de largo plazo.

El Conicet, en particular, es uno de los organismos más sensibles del Estado nacional. Nexofin señaló que, según el último recuento del Indec, cuenta con 25.805 personas, lo que lo convierte en el organismo con mayor dotación pública dentro de la Administración Pública Nacional.

Desde la llegada de Milei al poder, el sistema científico quedó bajo fuerte tensión por recortes presupuestarios, revisión de programas, congelamiento de ingresos y discusiones sobre la orientación del financiamiento estatal. En ese contexto, cualquier cambio de conducción en el área es seguido de cerca por universidades, investigadores, becarios, institutos, empresas tecnológicas y sectores productivos vinculados a innovación.

El Gobierno insiste en que busca ordenar el gasto público, mejorar la eficiencia de los organismos y orientar la investigación hacia áreas de impacto productivo. Pero desde el sector científico advierten que la falta de financiamiento sostenido puede provocar pérdida de capacidades, fuga de talentos y deterioro de proyectos que requieren continuidad durante años.

La definición del reemplazante de Genua será, por eso, una señal política importante. Si Santilli elige un perfil técnico, podría intentar recomponer diálogo con parte del sistema científico y ordenar la gestión sin sobreactuar la confrontación ideológica. Si opta por un perfil político duro, el cambio podría interpretarse como una profundización del control sobre organismos que ya venían tensionados por el ajuste.

La Secretaría también tiene peso en áreas que exceden la investigación académica tradicional. La CONAE y VENG, por ejemplo, forman parte de la política espacial argentina, con proyectos tecnológicos de alta complejidad. El Centro Nacional de Ciberseguridad se vincula con infraestructura crítica, protección digital y capacidades estatales en un terreno cada vez más estratégico.

En términos internos, el cambio refleja el avance de Santilli como nuevo articulador del Gobierno. Su llegada a la Jefatura de Gabinete no solo busca mejorar la relación con gobernadores y el Congreso, sino también ordenar áreas sensibles de gestión. Ciencia y Tecnología aparece ahora como una de las primeras carteras donde ese reacomodamiento se vuelve visible.

Para Milei, el desafío será equilibrar el ajuste fiscal con la preservación de capacidades estratégicas. Ciencia, tecnología, ciberseguridad y desarrollo espacial no son áreas de resultados inmediatos, pero sí pueden definir competitividad, soberanía tecnológica y oportunidades productivas en el mediano plazo.

La salida de Genua abre así una etapa de incertidumbre y expectativa. El nombre del sucesor dirá mucho sobre el rumbo que el Gobierno quiere imprimirle a la política científica: si será una administración de continuidad con control presupuestario o si se avecina una reconfiguración más profunda del sistema.

Por ahora, la decisión ya está tomada: Genua dejará la secretaría y Santilli tendrá la lapicera para definir quién ocupará un cargo clave en uno de los sectores más sensibles del Estado nacional.

Mariano Pepa

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Mariano Pepa