Milei abrió las sesiones del Congreso con un discurso de alto voltaje: balance de gestión y una agenda de 90 reformas

Javier Milei abrió el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso extenso, cargado de cruces con la oposición y anuncios de una nueva etapa de reformas profundas. En cadena nacional, el Presidente combinó balance de gestión, épica reformista y tono abiertamente confrontativo, en el que volvió a colocar al kirchnerismo como principal adversario político.

Balance de gestión: de la “crisis terminal” al ajuste como bandera

Milei arrancó su mensaje recordando el diagnóstico de “crisis terminal” que, según él, vivía la Argentina hace dos años, con referencias al Rodrigazo, la hiperinflación de los ’80 y la crisis de 2001. Desde ese contraste, presentó su administración como el punto de quiebre de ese ciclo.

El Presidente destacó como principal logro haber aprobado “el primer presupuesto sin déficit en 100 años”, acompañado por la eliminación del déficit cuasifiscal del Banco Central y el fin de la emisión monetaria para financiar el gasto. Atribuyó a esa combinación la baja de la inflación, que ubicó en torno al 30% anual en 2025 frente a niveles superiores al 200% en 2023, sin, según su lectura, haber caído en una “megarrecesión”.

También reivindicó la reducción del gasto primario del Estado nacional, la recomposición de reservas y el saneamiento del Banco Central, en una narrativa donde “el ajuste lo hace la política” y no mediante suba de impuestos.

En materia de seguridad y conflictividad social, Milei aseguró que su gobierno logró “terminar con los piquetes”, al pasar —según su versión— de 9.000 cortes por año a cero, y destacó una baja en los homicidios a nivel nacional y en Rosario, apoyado en las políticas del Ministerio de Seguridad. Esos datos ya generaron controversia: chequeos independientes señalan que, si bien la cantidad de cortes se redujo de forma significativa, no llegó a cero en 2025.

En paralelo, el mandatario subrayó que se incrementaron de forma muy fuerte los montos de la Asignación Universal por Hijo, la Tarjeta Alimentar y otros programas de primera infancia, y que se incorporó a 600.000 niños a la AUH, aunque aclaró que concibe esos planes como transitorios y los vinculó a una reforma educativa de fondo.

Reformas aprobadas y giro aperturista

Una parte central del discurso estuvo dedicada a repasar las leyes sancionadas durante el período de sesiones extraordinarias. Milei enumeró:

  • la llamada Ley de Inocencia Fiscal, que invierte la carga de la prueba para contribuyentes;

  • la reforma del Régimen Penal Juvenil, con baja en la edad de imputabilidad;

  • la Ley de Modernización Laboral, presentada como la mayor reforma en 50 años y duramente cuestionada por la oposición y el sindicalismo por abaratar despidos y flexibilizar jornadas;

  • y la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, junto a un nuevo acuerdo con Estados Unidos.

En el terreno económico-productivo, Milei reivindicó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con proyectos aprobados por 25.000 millones de dólares, 60.000 puestos de trabajo directos e indirectos y presencia en 11 provincias, según cifras oficiales. Planteó que su objetivo es transformar al RIGI en “política de Estado” y no en un régimen excepcional.

También mostró como emblema el caso de Aerolíneas Argentinas: afirmó que, tras costarle 8.000 millones de dólares al Estado desde 2008, la empresa habría pasado a registrar ganancia en 2025.

Un tono de choque: insultos, chicanas y disputa con el kirchnerismo

Lejos de buscar un clima de distensión, el Presidente mantuvo durante buena parte del discurso un tono de mitin político. Se cruzó de forma directa con diputados y senadores del kirchnerismo, a quienes acusó de haber dejado un “Estado fallido” y un país al borde de la hiperinflación.

En varios pasajes, Milei elevó la temperatura del recinto con frases como “manga de ladrones”, “delincuentes” y “manga de asesinos y chorros”, en alusión a la bancada peronista. Volvió a apuntar contra Cristina Fernández de Kirchner —a quien se refirió como “presa”— y la responsabilizó por causas de corrupción, el memorándum con Irán y la situación económica heredada.

El clima de chicanas cruzadas derivó en interrupciones, gritos y respuestas en caliente del propio Presidente, que llegó a decir que “le encanta domar” a sus adversarios y se burló de sus conocimientos económicos. Crónicas y análisis internacionales describieron la escena como uno de los discursos más agresivos de su gestión.

La nueva ofensiva: 90 reformas estructurales en nueve meses

Mirando hacia adelante, Milei usó el cierre de su mensaje para anunciar una ofensiva legislativa inédita: un paquete de 10 proyectos de ley por mes durante nueve meses, es decir, 90 iniciativas estructurales para “rediseñar la arquitectura institucional de la Argentina”.

Según detalló, esa agenda incluirá:

  • una reforma tributaria orientada a bajar y simplificar impuestos, bajo la idea de que la presión fiscal debe favorecer el crecimiento y no financiar un Estado sobredimensionado;

  • cambios en el Código Penal y en los Códigos Civil, Comercial, Procesal y Aduanero, con el objetivo declarado de endurecer el combate al delito y “dar seguridad jurídica” a las inversiones;

  • una reforma del sistema electoral, con promesas de acercar a los representantes a los ciudadanos y reducir lo que el oficialismo considera “privilegios de la política”;

  • y la profundización del plan de privatizaciones y desregulación, con menciones a la red ferroviaria y a más empresas estatales.

En materia ambiental y de recursos naturales, el Presidente volvió a cuestionar normas como la Ley de Glaciares, a la que definió como un obstáculo para las inversiones mineras, y ratificó su apuesta por un modelo extractivo integrado al RIGI, lo que ya encendió alertas en sectores ambientalistas y en economías regionales dependientes del agua de montaña.

Política exterior: alianza estratégica con Estados Unidos y guiño a Trump

En el plano internacional, Milei reforzó su alineamiento con Estados Unidos y, en particular, con el gobierno de Donald Trump. Habló de una “alianza estratégica duradera” que —según dijo— debe convertirse en política de Estado más allá de nombres propios, y volvió a parafrasear el eslogan trumpista: “Hagamos a Argentina grande nuevamente”.

El Presidente también ubicó la reciente ratificación del acuerdo Mercosur–Unión Europea y un nuevo acuerdo comercial con Washington como señales de una Argentina que “vuelve al mundo” después de lo que definió como décadas de aislamiento y “autosabotaje” en política exterior.

Un Congreso clave para la próxima etapa

Con mayoría construida a partir de alianzas con fuerzas de derecha y sectores dialoguistas, el oficialismo llega a este nuevo período legislativo en su punto de mayor fortaleza desde el inicio del gobierno. Pero el paquete de 90 reformas, el avance privatizador y la revisión de normas ambientales prometen abrir nuevos frentes de conflicto con la oposición, los gobernadores y distintos actores sociales.

El discurso dejó claro que Milei leerá cualquier resistencia como parte de la “casta” a la que dice enfrentarse. Del otro lado, el desafío será cómo responder a una agenda de cambios acelerados que, de aprobarse, podría reconfigurar en pocos meses el sistema económico, político e institucional argentino.

Redaccion Córdoba Times

Compartir
Publicado por
Redaccion Córdoba Times