La Cámara alta inició la sesión para tratar la ley de modernización laboral impulsada por Javier Milei. Tras negociar cambios con provincias y sindicatos, el Gobierno confía en conseguir los votos.
El Gobierno enfrenta este miércoles una jornada decisiva en el Congreso con el tratamiento de la reforma laboral en el Senado. Luego de intensas negociaciones políticas durante las últimas semanas, el oficialismo logró reunir el quórum y apuesta a sancionar su principal proyecto legislativo del período extraordinario.
La sesión fue convocada para las 11 y llega después de que la Casa Rosada aceptara más de una veintena de modificaciones al texto original. Las conversaciones incluyeron a gobernadores y representantes sindicales, cuyos reclamos terminaron incorporados parcialmente a la iniciativa.
Entre las concesiones más importantes, el Ejecutivo garantizó a las provincias que no habrá cambios en la coparticipación del impuesto a las Ganancias. Al mismo tiempo, la CGT consiguió que se mantengan los aportes patronales a las obras sociales y la continuidad del aporte solidario, aunque persisten críticas sindicales y se anticiparon protestas frente al Congreso.
El jefe del bloque de Unión por la Patria, José Mayans, cuestionó duramente la iniciativa. Afirmó que “es una ley que se dice laboral, pero es contra los trabajadores” y sostuvo que vulnera el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.
Según el senador, el proyecto afecta la jornada laboral, los salarios, las horas extra y el régimen indemnizatorio. Además, rechazó el argumento oficial sobre la litigiosidad laboral, al señalar que la cantidad de juicios es baja en relación con el total de trabajadores registrados.
También acusó al Gobierno de presionar a gobernadores para obtener apoyo político y advirtió que la reforma tendrá consecuencias económicas en las provincias.
El presidente Javier Milei ordenó que su mesa política siga la sesión desde el Congreso para monitorear el debate y cerrar acuerdos de último momento. Entre los presentes se encuentran Karina Milei, Manuel Adorni, Martín Menem y Diego Santilli.
El objetivo del Ejecutivo es evitar sorpresas durante la votación y asegurar la media sanción de la ley de modernización laboral, considerada prioritaria por la Casa Rosada.
El dirigente del PRO, Fernando de Andreis confirmó que su espacio acompañará el proyecto. Lo definió como “un paso fundamental” para impulsar el empleo y sostuvo que la legislación vigente favorece la litigiosidad laboral y desalienta la contratación.
Desde ese sector consideran que la reforma puede incentivar la formalización laboral y mejorar la competitividad empresarial.
Antes de ingresar al recinto, la titular del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, aseguró que se trata de “la reforma más importante de los últimos 50 años”.
La senadora negó que el Gobierno haya cedido ante la CGT y explicó que los cambios incorporados forman parte de un proceso de negociación política para lograr consenso.