Más impuestos, más gasto y más controles. Así sería el “modelo Alberto”

Desde el domingo pasado, cuando Alberto Fernández se consagró como el nuevo presidente electo de Argentina, comenzó a tomar más cuerpo el futuro modelo del país en términos económicos y sociales.

A partir del próximo 10 de diciembre el gobierno estará enfocado en recuperar el mercado interno y mantener el equilibrio fiscal pero con más impuestos y sin recortar el gasto público. Según informó el diario Perfil en base a encuentros de economistas de la fuerza política ganadora con diferentes empresas, estos serían los ejes de gestión de Fernández:

Una de las primeras medidas que se anunciarán será el regreso a la implementación de las retenciones móviles a las exportaciones del sector primario. También se está definiendo el aumento del impuesto a los bienes personales, con una alícuota diferencial para aquellos que ingresaron al blanqueo con inversiones en el exterior. También se está analizando dejar sin efecto algunos aspectos de la reforma tributaria que promovió y se logró aprobar en 2017, que aliviaba los impuestos a sociedades.

Con relación al mercado cambiario, se admite que el actual cepo continuará, pero se le agregarían algunas medidas adicionales, como aplicar un sobrecosto como pago a cuenta tributario en los consumos de las tarjetas de crédito y débito en el exterior. Está decidido, también, que se impondrá una restricción de seis meses de inmovilidad al ingreso de capitales del exterior.

Se está observando con profundidad el tema de las importaciones y para ejercer un mayor control se aplicaría de vuelta el sistema de las declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI). Para los precios de los combustibles, se quiere echar mano a la opción que ya existe en la legislación actual, que permite variar el impuesto sobre el sector hasta en un 10% para amortiguar el impacto de cambios en el precio internacional del petróleo sobre el valor de las naftas.

El gobierno de Fernández trabajará sobre el proyecto de Presupuesto ya elaborado, que está en el Congreso, pero se le harán modificaciones con incremento de partidas para las áreas de Salud, Educación y Prestación Social y el aumento de algunos subsidios. De allí es que se considera que el gasto público en 2020 podría tener una suba mayor que la prevista, aunque los asesores económicos del presidente electo admiten que los números del Presupuesto quedarán como una ventana abierta hasta que se determine una resolución sobre el acuerdo con el FMI.