Un 20 de diciembre de 2001, 39 personas fueron asesinadas a manos de la represión estatal, tres de ellas eran de la provincia de Córdoba, Sergio Miguel Ferreyra, David Ernesto Moreno y Sergio Padernera fueron las víctimas.
Hace 20 años de desataba el estallido social probablemente más trascendente del Siglo XXI en nuestro país, el cual desencadenaría en la renuncia del Presidente que estaba en dicho momento, Fernando de la Rua.
Luego del tan famoso «Corralito», que consistió en que todos aquellos que habían depositado dólares en los bancos, no los pudieran sacar debido al cierre de las instituciones bancarias. El Gobierno restringió una de las libertades esenciales de los usuarios de cualquier sistema bancario: La de poder sacar sus fondos en cualquier momento. Esto y el cierre de miles de industrias fue el punto culmine de la sociedad argentina y desencadenó en la crisis y el estallido social, miles de argentinos salieron a la calle a protestar, saquear comercios y generar disturbios en señal de protesta, tanto quienes habían sido afectados por estas medidas económica como quienes no. Todos tenían un mismo objetivo: Echar al Presidente y a quienes.
Estas quejas, protestas y situación de conflicto llevo a que el Presidente De la Rua tomará la medida represarial y dictaminó que el país estaba en Estado de Sitio. Fue allí donde el caos se agravó y esta represalia policial terminó con la vida de 39 argentinos. Donde dentro laa víctimas se encuentran 3 cordobeses:
David Ernesto Moreno de 13 años murió tras recibir un disparo policial en la nuca en barrio Argüello. Dieciseis años más tarde, sus padres lograron encontrar un poco de paz cuando el asesino de su hijo, el oficial Hugo Cánovas Badra, fue condenado a 12 años y 8 meses por homicidio simple.
Sergio Ferreira y Sergio Pedernera perdieron su vida luego de la represión, un año más tarde. Ferreira había recibido una bala en el hígado y murió en 2002 debido a una complicación hepática. Pedernera tuvo un destino similar. Había recibido una bala del tórax que lo dejó parapléjico y le dañó varios órganos. También murió en el año 2002. Los asesinos de ambos quedaron impunes.
Luego de esta caos social y la pérdida de 39 argentinos, Fernando de la Rúa decidió renunciar subiéndose a un helicóptero, ubicado en el techo de la Casa Rosada, el cuál tenía como destino la Quinta de Olivos donde se encontró con su familia y dejo el mandato presidencial de manera oficial. Ya que de haberlo hecho en un transporte terrestre que pasará por el medio del caos social podría haber sido peligroso para su integridad física.
