La situación volvió a encender alarmas en Córdoba. Empleados de la Fábrica Argentina de Aviones denuncian que solo cobraron el 60% de los haberes de junio y exigen una respuesta urgente de la empresa y del Gobierno nacional.
La crisis en FAdeA volvió a profundizarse y mantiene en alerta a los trabajadores de la planta ubicada sobre la Ruta 20, en la ciudad de Córdoba. En las últimas horas, empleados de la Fábrica Argentina de Aviones reclamaron el pago del 40% restante de los salarios de junio, luego de haber percibido únicamente el 60% de sus haberes.
El conflicto trascendió con fuerza este martes por la mañana en Córdoba y generó una enorme preocupación entre los empleados y sus familias. Según informó Perfil Córdoba, los trabajadores aseguran que no recibieron precisiones concretas sobre cuándo se completará el pago pendiente, en medio de un clima de incertidumbre que se arrastra desde hace semanas.
La Asociación del Personal Aeronáutico impulsó una jornada de protesta por la falta de pago de los haberes completos de junio. El medio señaló que los gremios responsabilizan al Ministerio de Defensa y al presidente de la empresa, recientemente designado, por la falta de respuestas ante una situación que califican como “gravísima”.
FAdeA cuenta actualmente con alrededor de 650 trabajadores en planta, pero solo unos 80 empleados estarían cumpliendo tareas para sostener compromisos ya asumidos, de acuerdo con la información difundida por Página/12. Ese dato expone no solo un problema salarial, sino también una crisis productiva y operativa dentro de una fábrica considerada estratégica para Córdoba y para la industria aeronáutica nacional.
El reclamo central es concreto: los trabajadores quieren cobrar el sueldo completo. Pero detrás de ese pedido aparece una preocupación más profunda. En la planta hay temor por la continuidad laboral, por la falta de contratos, por la caída de la actividad y por el rumbo que tomará la empresa bajo la conducción nacional.
No se trata de una fábrica cualquiera. FAdeA es heredera de la histórica Fábrica Militar de Aviones, fundada en Córdoba en 1927, y representa una de las capacidades industriales más importantes que el país construyó durante décadas. Su deterioro no afecta solamente a una empresa estatal: golpea a un ecosistema productivo, técnico y laboral que incluye ingenieros, operarios, proveedores, pymes metalmecánicas y conocimiento acumulado.
El conflicto ya venía escalando. A comienzos de julio, los gremios habían denunciado que la empresa depositó solo una parte de los haberes y que esperaba fondos del Estado nacional para completar el pago. Desde entonces, la incertidumbre se mantuvo y el malestar fue creciendo dentro de la planta.
Para los trabajadores, cobrar en cuotas no es una discusión administrativa. Es no saber si podrán pagar alquileres, tarjetas, alimentos, colegios, servicios o deudas familiares. En un contexto de tarifas altas y salarios golpeados, la falta del 40% de un sueldo mensual representa un problema inmediato para cientos de hogares cordobeses.
El reclamo también impacta políticamente. El Gobierno nacional viene impulsando una fuerte revisión de empresas públicas, con ajustes presupuestarios, cambios de autoridades y redefinición de prioridades. En FAdeA, ese proceso se traduce en una pregunta cada vez más fuerte entre los empleados: si la intención es recuperar la fábrica, achicarla al mínimo o dejarla entrar en una parálisis difícil de revertir.
Los gremios advierten que la planta atraviesa una situación crítica. Reclaman certezas sobre el pago de salarios, pero también sobre los contratos productivos que permitan sostener la actividad. Sin trabajo concreto, sin financiamiento y sin una planificación industrial clara, el riesgo no es solo el conflicto de un mes: es la pérdida progresiva de capacidades técnicas que después resultan muy difíciles de reconstruir.
En Córdoba, el tema genera especial sensibilidad. FAdeA forma parte de la identidad industrial de la provincia y durante décadas fue símbolo de desarrollo tecnológico, formación de mano de obra calificada y producción vinculada a la defensa. Cada crisis en la fábrica se lee, por eso, como algo más que un problema interno: es una señal sobre el lugar que ocupa la industria nacional en la agenda del país.
La postal actual es preocupante. Trabajadores en estado de alerta, salarios incompletos, producción reducida, gremios movilizados y una conducción empresaria que todavía no logra llevar tranquilidad. La falta de una respuesta precisa sobre el 40% restante profundiza el malestar y alimenta la sensación de abandono.
Desde el sector laboral sostienen que la solución debe llegar de manera urgente. No solo por los salarios adeudados, sino por la necesidad de recuperar previsibilidad. Los empleados reclaman que se regularice el pago completo de los haberes y que se informe cuál será el plan de continuidad para la fábrica.
Mientras tanto, la protesta vuelve a instalar a FAdeA en el centro de la agenda cordobesa. La pregunta ya no es únicamente cuándo se pagará lo que falta. La pregunta de fondo es qué proyecto tiene el Gobierno nacional para una empresa que Córdoba considera estratégica.
Por ahora, los trabajadores siguen esperando una respuesta concreta. Y en la planta, la preocupación crece: cuando una fábrica empieza pagando sueldos en cuotas y trabajando con actividad mínima, el conflicto deja de ser salarial y se convierte en una advertencia sobre el futuro.
