14.1 C
Córdoba
jueves 4 junio 2026

Karina Milei recibió a Patricia Bullrich en la Casa Rosada y buscó mostrar unidad tras la interna libertaria

Politica y EconomíaKarina Milei recibió a Patricia Bullrich en la Casa Rosada y buscó mostrar unidad tras la interna libertaria

La secretaria general de la Presidencia mantuvo una reunión con la senadora nacional en medio de las tensiones por el pliego de María Verónica Michelli. La foto intentó cerrar una crisis que expuso diferencias dentro de La Libertad Avanza y encendió alertas en el Senado.

Karina Milei recibió este miércoles a Patricia Bullrich en la Casa Rosada, en un gesto político destinado a mostrar unidad dentro de La Libertad Avanza después de varios días de tensión interna. El encuentro se produjo luego del cortocircuito generado por el retiro del pliego de María Verónica Michelli, candidata a jueza federal, una decisión del Gobierno que Bullrich se negó a acompañar en el Senado.

La reunión se realizó en el despacho de la secretaria general de la Presidencia, ubicado en el primer piso de Balcarce 50. Aunque no trascendieron detalles profundos sobre el contenido de la conversación, el mensaje público fue claro: la Casa Rosada intentó bajar el tono de la disputa y evitar que la diferencia política se transforme en una fractura dentro del oficialismo.

Bullrich fue quien confirmó el encuentro a través de sus redes sociales. Publicó una fotografía junto a Karina Milei y escribió: “Reunión con Karina, trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”. Minutos después, Javier Milei replicó el mensaje, en una señal interpretada como respaldo a la senadora y como intento de ordenar la interna.

El gesto llega después de una semana incómoda para el Gobierno. Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, había marcado distancia de la decisión oficial de retirar el pliego de Michelli, quien fue objetada políticamente por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. La senadora sostuvo que respetaba la facultad constitucional del Presidente para proponer o retirar candidatos judiciales, pero invocó una “objeción de conciencia” para no acompañar la medida.

La postura cayó mal en sectores del oficialismo más cercanos a Karina Milei y a los Menem, que interpretaron el gesto como una señal de autonomía en un momento en que la conducción libertaria busca disciplinar la estrategia parlamentaria. La tensión escaló al punto de que Bullrich llegó a poner a disposición su renuncia como jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, aunque Milei no la aceptó.

La foto con Karina Milei, entonces, no fue una reunión protocolar más. Fue una puesta en escena de contención política. La Casa Rosada necesita evitar que la interna se traduzca en votos perdidos dentro de una cámara donde el oficialismo no tiene margen para dividirse. Cada desacuerdo en el Senado puede complicar nombramientos judiciales, reformas electorales, leyes económicas o cualquier iniciativa que requiera acuerdos finos.

El caso Michelli mostró una fragilidad que el Gobierno intenta disimular: La Libertad Avanza creció rápido, absorbió dirigentes de otros espacios y gobierna con una estructura política todavía en construcción. Bullrich no llegó al oficialismo como una dirigente más. Fue candidata presidencial, conserva volumen propio, mantiene vínculos con sectores del PRO y tiene peso entre votantes de seguridad y orden que fueron decisivos para Milei.

Esa autonomía vuelve incómoda su relación con la mesa chica libertaria. Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem intentan ordenar el armado político nacional bajo una conducción cerrada. Bullrich, en cambio, acompaña al Presidente, pero no parece dispuesta a quedar reducida a una obediencia automática cuando entiende que hay una diferencia institucional o política de fondo.

El Gobierno buscó convertir la reunión en una señal de normalización. La publicación de Bullrich y la réplica de Milei apuntaron a instalar que las diferencias quedaron contenidas y que el oficialismo sigue unido detrás de las “transformaciones” del Presidente. Pero el episodio dejó una advertencia: la interna existe, tiene protagonistas con poder real y puede volver a aparecer ante cualquier decisión sensible.

El desafío para Milei será administrar esas tensiones sin debilitar su autoridad ni romper con dirigentes que necesita. Si se apoya exclusivamente en el núcleo duro de Karina Milei, corre el riesgo de aislar a aliados con votos propios. Si permite demasiada autonomía, puede erosionar la disciplina de un oficialismo que depende de la coordinación para sobrevivir en el Congreso.

Por ahora, la foto de Karina Milei y Patricia Bullrich sirve para bajar la espuma. Pero no elimina el problema de fondo: La Libertad Avanza atraviesa una etapa de reordenamiento interno, donde conviven lealtades personales, ambiciones legislativas, armados territoriales y diferencias sobre cómo ejercer el poder.

La reunión en Casa Rosada fue, en ese sentido, un mensaje hacia adentro y hacia afuera. Hacia adentro, para recordar que la conducción política sigue intentando pasar por Balcarce 50. Hacia afuera, para mostrar que Bullrich continúa dentro del esquema oficialista pese a sus diferencias.

El tiempo dirá si fue una tregua real o apenas una foto para contener una crisis. En cualquier caso, la interna libertaria ya mostró que el Gobierno no solo enfrenta tensiones con la oposición: también debe ordenar las diferencias dentro de su propia coalición.

Dele un vistazo a nuestro otro contenido.

Más noticias

Tendencias:

Noticias destacadas