Como respuesta al desarme de LEFI y la suba de la divisa, el Ejecutivo lanzó licitaciones extraordinarias y reforzó mecanismos de absorción para estabilizar el tipo de cambio.
En una maniobra coordinada para “quitarle presión al dólar”, el Tesoro nacional colocó casi 4,7 billones de pesos en títulos a corto plazo durante una licitación fuera de calendario, con el propósito de retirar liquidez tras la emisión y rescate de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI).
Simultáneamente, el Banco Central activó la ventana de pases pasivos y ofreció contratos de repos a tasas que alcanzaron el 30 % anual, mientras vendía contratos de dólar futuro por más de 2.700 millones de dólares, para reducir la volatilidad cambiaria.
El ministro Luis Caputo justificó estas medidas como necesarias ante el exceso de pesos tras el desarme de las LEFI. “Absorbimos 5 billones en los últimos tres días hábiles… la prioridad siempre será que no sobren pesos, para consolidar la desinflación”.
El resultado fue inmediato: el dólar oficial bajó desde niveles cercanos a $1.300 hasta alrededor de $1.280 en el segmento minorista y $1.260 en el mayorista, frenando así una escalada del 10 % en los últimos 30 días.
Si bien el Gobierno destaca la efectividad de estas acciones para evitar disparos inflacionarios, analistas advierten que reflejan un diseño imperfecto y una fuerte dependencia de intervenciones para corregir desequilibrios monetarios tras la liberación de liquidez sin respaldo inflacionario.