Este domingo por la mañana un volcán entre en erupción por segunda vez en menos de un mes en Islandia y la lava fundida destruyó varias casas en Grindavík, zona que tuvo que ser evacuada.
El presidente Gudni Th. Johannesson se dirigió por televisión al país y sostuvo que “ha comenzado un periodo tumultuoso en la península de Reykjanes”.
La zona de Grindavík tiene una población de 3800 habitantes y se encuentra a 50 kilómetros al suroeste de la capital, Reikiavik, hace poco tiempo había tenido que ser evacuada cuando el sistema volcánico de Svartsengi se reactivó tras 800 años.
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