Señales que alertan el abuso de bebidas alcohólicas en adolescentes

La adolescencia es un periodo crítico en el desarrollo biológico y psicológico. Respecto al consumo de alcohol, surgen riesgos como accidentes, peleas y sexo sin protección.

El estímulo es muy intenso, de subida rápida y de alto impacto, y secundariamente provoca en los menores una mayor falta de autocontrol y un despertar de la impulsividad que en las edades tempranas de la vida puede resultar fatal para la maduración psicológica

Ese patrón de ingesta también acaba planteando problemas a largo plazo, ya que el consumo en atracón tiene más potencial adictógeno que un consumo diario mantenido

Existen distintos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que la ingesta de alcohol se haga crónica y, a la larga, pueda desembocar en alcoholismo.

Edad de inicio

Cuanto antes se empiece a beber, más tóxico resultará en el organismo y el cerebro se habituará en mayor medida.

Antecedentes familiares y vulnerabilidad genética

Diversos estudios muestran una mayor probabilidad de un consumo problemático cuando en  su entorno más cercano hay antecedentes de abuso del alcohol. También puede existir una vulnerabilidad genética, que puede ser determinante para despertar una verdadera adicción.

Tolerancia aumentada

Aguantar bien la ingesta de grandes cantidades de alcohol contribuye a afianzar su consumo masivo.

Problemas personales

Los adolescentes con dificultades personales, con rasgos como la timidez o la impulsividad, o con patologías psiquiátricas, son más vulnerables al potencial adictivo del alcohol.

Fracasos vitales

Las rupturas de pareja y los problemas con los estudios pueden llevar a que los adolescentes no vean otra forma de salir adelante que beber.

Inexistencia de alternativas de ocio

Fomentar que el adolescente disfrute de la música, el deporte u otras alternativas de ocio puede contribuir a que no ocupe ese tiempo en consumir alcohol. Asimismo, el hecho de que cuente con amigos que se divierten de otra forma es vital para que se mantenga alejado de la bebida.

Principales signos de alerta

El patrón de consumo del menor: si es una ingesta mantenida y diaria o un consumo impulsivo o en atracón. En ambos casos el factor de pérdida de libertad y la dificultad de autocontrol debe estar presente.

El impacto sintomático en el menor, que puede traducirse en síntomas de ansiedad, depresión, impulsividad o inestabilidad.

Las consecuencias derivadas de la adicción: dificultades de relación y alejamiento de la familia, fracaso académico, falta de ilusión por los proyectos propios de su edad.

Con la presencia de al menos dos de ellas se aconseja pedir asesoramiento a un profesional que analice la situación y aconseje el tipo de intervención más ajustado para cada caso. En cuanto a los padres, los expertos desaconsejan una actitud demasiado autoritaria y punitiva, pero también una excesiva permisividad.

El punto medio, sería tener empatía, poner límites, preocuparse e indagar si hay algo más detrás del posible abuso del alcohol.