{"id":95079,"date":"2022-07-01T11:51:07","date_gmt":"2022-07-01T14:51:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/?p=95079"},"modified":"2022-07-01T11:51:07","modified_gmt":"2022-07-01T14:51:07","slug":"que-es-y-que-no-es-un-trastorno-bipolar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/salud\/2022\/07\/01\/que-es-y-que-no-es-un-trastorno-bipolar\/","title":{"rendered":"Qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es un trastorno bipolar"},"content":{"rendered":"<h3><strong>El trastorno bipolar es, probablemente, el trastorno mental grave m\u00e1s banalizado. En contraste con los t\u00e9rminos esquizofrenia o anorexia nerviosa, que evocan algo s\u00f3rdido y oscuro, la llamada \u201cbipolaridad\u201d sugiere una divertida alternancia entre lo expansivo o genialoide y lo triste, entre lo amable y lo col\u00e9rico.\u00a0<\/strong><\/h3>\n<p>Y es que actualmente, ante la proliferaci\u00f3n y extensi\u00f3n de etiquetas diagn\u00f3sticas a las variantes de la normalidad, debemos estar atentos precisamente a lo que no son trastornos mentales. La aparici\u00f3n de los sistemas de clasificaci\u00f3n diagn\u00f3stica (CIE-11\u00a0o DSM-5) fue necesaria y \u00fatil en la historia de la psiquiatr\u00eda, para por fin utilizar un lenguaje com\u00fan, m\u00e1s o menos fiable, en lo que era una Torre de Babel. Pero sus descripciones someras de los trastornos, con listas de criterios que un evaluador tipo marca con base en la observaci\u00f3n cl\u00ednica o el reporte de s\u00edntomas, dan lugar f\u00e1cilmente a que cualquier persona, en un mal d\u00eda, pueda ser diagnosticada de varias cosas a la vez. No hay profundidad en la exploraci\u00f3n psicopatol\u00f3gica ni sentido de la medida al poner el umbral de lo disfuncional. De esta forma,\u00a0las prevalencias aumentan, las comorbilidades \u2015coexistencias de varios trastornos\u2015 aumentan, y este sobrediagn\u00f3stico acaba perjudicando a los que realmente s\u00ed tienen un trastorno grave y limitante, que se ven incluidos en una mara\u00f1a de banalidades y reciben una pobre asistencia. Por ejemplo, es razonable pensar que tener emociones intensas negativas como tristeza, rabia, decepci\u00f3n, amargura y desolaci\u00f3n, en determinadas circunstancias, no supone necesariamente tener un trastorno. Imaginen el disparate de reducir el exuberante cat\u00e1logo emocional de los dioses del pante\u00f3n griego o de los personajes de la novela rusa del siglo XIX a unas cuantas categor\u00edas diagn\u00f3sticas.<\/p>\n<p>El ser humano vive siempre emocionado, su cerebro est\u00e1 constantemente evaluando su medio interno y externo para disparar respuestas preprogramadas (s\u00ed, el libre albedr\u00edo est\u00e1 sobrevalorado). Las emociones son patrones de adaptaci\u00f3n neurovegetativa, hormonal y conductual t\u00edpica de nuestra especie, que pueden ser intensos y que pueden acompa\u00f1arse de sentimientos, es decir, de la experiencia privada y subjetiva, con un componente cognitivo m\u00e1s elaborado. En seg\u00fan qu\u00e9 contexto social o familiar, las emociones y sentimientos negativos pueden ser las formas m\u00e1s adaptativas de sobrevivir. Exigir un \u00e1nimo est\u00e1ndar o correcto \u2015o incluso feliz\u2015 a personas con vidas miserables es una insensatez. A menudo al psiquiatra se le pide elevar ese \u00e1nimo sin tocar el entorno, un truco de magia que los antidepresivos (muy \u00fatiles en sus indicaciones reales) no llegan a realizar. Los humanos nos emocionamos, sentimos y, a veces, muy intensamente, nos apasionamos. El romanticismo ha favorecido que limitemos la idea de pasi\u00f3n \u2015ese \u201csentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la raz\u00f3n\u201d\u2015 al amor de pareja o a la naci\u00f3n, pero ya\u00a0Gregorio Mara\u00f1\u00f3n nos inform\u00f3, por ejemplo, de la pasi\u00f3n de mandar (en la impresionante biograf\u00eda del Conde Duque de Olivares) o del resentimiento (biograf\u00eda de Tiberio).\u00a0En la consulta, y en nuestro entorno, nos encontramos con personas movidas por la irresistible pasi\u00f3n de la envidia, el rencor (ay), el af\u00e1n de superaci\u00f3n, el odio, la alegr\u00eda, el amor sin l\u00edmites que se puede transformar en vac\u00edo, la lucha insuperable por modificar la ley de la gravedad o el puro af\u00e1n de ser otro (hay mil ejemplos). Vayan a una consulta de salud mental y ver\u00e1n un cat\u00e1logo inmenso de la naturaleza humana que en otro tiempo no ser\u00eda considerado patol\u00f3gico, una versi\u00f3n l\u00edquida y 2.0 de la\u00a0Il\u00edada,\u00a0junto con una desvalida representaci\u00f3n de personas con trastornos mentales graves que, si la abrumadora lista de espera lo permite, reciben apenas la ayuda que necesitan. Por tanto, la intensidad y riqueza de las emociones humanas normales no son un trastorno bipolar.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el trastorno bipolar puede confundirse con la inestabilidad emocional ocasionada por determinados rasgos de car\u00e1cter. Recordemos que la personalidad, la \u201cforma de ser\u201d, es ese patr\u00f3n arraigado de caracter\u00edsticas psicol\u00f3gicas que te\u00f3ricamente mantenemos en el tiempo, que nos hacen diferentes a los dem\u00e1s y similares a nosotros mismos a lo largo de la vida. Esto es bastante te\u00f3rico, porque todos hemos tenido la sensaci\u00f3n puntual de entrar en la c\u00e1mara del terror de los recuerdos y vernos como absolutos extra\u00f1os (la ropa ochentera no ayuda). Javier Mar\u00edas lo cuenta con m\u00e1s elegancia en su gloriosa\u00a0Todas las almas:\u00a0\u201cEl que aqu\u00ed cuenta lo que vio y le ocurri\u00f3 no es aquel que lo vio y al que le ocurri\u00f3, ni tampoco es su prolongaci\u00f3n, ni su sombra, ni su heredero, ni su usurpador\u201d. Pero, dicho esto, en l\u00edneas generales, podemos considerar que todos tenemos una personalidad m\u00e1s o menos definida, compuesta de temperamento (lo innato, gen\u00e9tico, las cartas de la baraja que recibimos) y car\u00e1cter (lo que resulta de la interacci\u00f3n con el ambiente, lo que se forja a trav\u00e9s de la experiencia, el juego de cartas en s\u00ed). Hay rasgos de personalidad, de causa multifactorial, como el deseo permanente de agradar o ser el centro de atenci\u00f3n, de controlar el entorno \u2015incluyendo a las personas amadas\u2015, la necesidad de ser admirado y adulado\u00a0ad infinitum,\u00a0el miedo real o imaginado a ser abandonado, etc\u00e9tera, que desembocan f\u00e1cilmente en inestabilidad emocional, en cambios s\u00fabitos de estado de \u00e1nimo. Una persona empieza el d\u00eda tan contento, pero se entera de que no lo han invitado a la cena de empresa (el\u00a0email\u00a0se fue al\u00a0spam) y s\u00fabitamente nota una congoja en el pecho y piensa que le hacen el vac\u00edo y que nadie lo reconoce y lo ama suficientemente y se llena de rabia y desprecio. Efectivamente: tu jefa no es bipolar, probablemente sea narcisista o controladora.<\/p>\n<p>El trastorno bipolar es otra cosa. Afecta en torno al 1,5% de la poblaci\u00f3n y es la alternancia de fases de depresi\u00f3n (de verdad, enfermedad depresiva, no \u201cbajones\u201d ni frustraciones) con episodios de man\u00eda, en los que el sujeto est\u00e1 anormalmente expansivo o irritable, con verborrea, pensamiento acelerado, ideas megal\u00f3manas de omnipotencia, reducci\u00f3n en las horas de sue\u00f1o (no hay insomnio: al paciente no le hace falta dormir), impulsividad, conductas de riesgo, gastos desorbitados y, casi en la mitad de los casos, delirios y alucinaciones (pueden creer tener poderes o escuchar voces). Es cosa seria: el paciente en absoluto cree tener ning\u00fan problema \u2015es habitual que se niegue a ingresar o tomar medicaci\u00f3n\u2015 y el cuadro puede acabar de cualquier manera. Afortunadamente, existen f\u00e1rmacos \u00fatiles para \u201cbajar\u201d estos cuadros y otros \u2015las benditas sales de litio, a las que responde totalmente al menos un tercio de los pacientes\u2015 que previenen reca\u00eddas. Tenemos m\u00e1s problemas para tratar la depresi\u00f3n bipolar, hay menos herramientas y son menos eficaces, y a ella se asocia gran parte de la discapacidad del trastorno. En el\u00a0Hospital Cl\u00ednic de Barcelona\u00a0tenemos uno de los grupos punteros a nivel mundial en el trastorno bipolar \u2015qu\u00e9 poco reconocemos a nuestros cient\u00edficos de \u00e9lite\u2026\u2015 y una de sus aportaciones ha sido proporcionar evidencia de la eficacia de la psicoeducaci\u00f3n en esta enfermedad. Dar herramientas al paciente para conocer el trastorno, lidiar con \u00e9l, minimizar su impacto en el proyecto personal de cada uno, adherirse a los tratamientos que funcionan&#8230; se ha visto imprescindible para una buena evoluci\u00f3n. Otro ejemplo de que el abordaje farmacol\u00f3gico de los trastornos mentales graves siempre debe acompa\u00f1arse de psicoterapia, porque es eficaz y porque da sentido y significado al tratamiento. El trastorno bipolar es algo serio y debemos ofrecer todas las intervenciones eficaces para la poblaci\u00f3n afectada, de forma universalmente accesible. Esto requiere medios, personal y conocimiento, y la banalizaci\u00f3n del t\u00e9rmino puede jugar en contra.<\/p>\n<p>Guillermo Lahera Forteza\u00a0es profesor titular de Psiquiatr\u00eda en la Universidad de Alcal\u00e1 y jefe de Secci\u00f3n en el Hospital Pr\u00edncipe de Asturias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El trastorno bipolar es, probablemente, el trastorno mental grave m\u00e1s banalizado. En contraste con los t\u00e9rminos esquizofrenia o anorexia nerviosa, que evocan algo s\u00f3rdido y oscuro, la llamada \u201cbipolaridad\u201d sugiere una divertida alternancia entre lo expansivo o genialoide y lo triste, entre lo amable y lo col\u00e9rico.\u00a0 Y es que actualmente, ante la proliferaci\u00f3n y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":95080,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","footnotes":""},"categories":[32516],"tags":[35459,35457,35458],"class_list":{"0":"post-95079","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-salud","8":"tag-que-es-e-trastorno-bipolar","9":"tag-sintomas-de-un-trastorno-bipolar","10":"tag-trastorno-bipolar-sintomas"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=95079"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95079\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/media\/95080"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=95079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=95079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cordobatimes.com\/showup\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=95079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}