¿Qué va a pasar con el dólar y la inflación?

Dentro de las herramientas económicas con las que cuenta el Estado para combatir cuestiones como el desempleo o la inflación, se pueden mencionar:

  • La Política Fiscal: que está en función de los impuestos recaudados por el Estado destinados a financiar  el Gasto Público.
  • La Política Monetaria: manejada por el Banco Central (BCRA) para que haya más o menos dinero en circulación, aumentando o disminuyendo la tasa de interés, impulsando así el ahorro o los préstamos respectivamente.
  • La Política Cambiaria: se refiere a la regulación del tipo de cambio (dólar). El Estado, a través del BCRA puede salir a comprar o vender dólares si quiere que el mismo suba o baje. Los exportadores van a presionar por un tipo de cambio alto. Por el contrario, los importadores, que necesitan los dólares para comprar bienes y servicios del exterior, van a presionar por un dólar más bajo.

Estas políticas, o se aplican para disminuir el desempleo, o se aplican para disminuir la inflación. Ambos objetivos son incompatibles según la Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero del economista John Maynard Keynes; que dice que la Oferta Total o Agregada (OA) de bienes de una economía (constituida por lo que se produce más las importaciones) es igual a la Demanda Global o Agregada (DA), representada por el Consumo de las familias (C), las Inversiones de las empresas (I), el Gasto Público del Estado (G) y las Exportaciones (X).

OA=DA

OA= C+I+G+X

Explicado esto, si un gobierno quiere disminuir el desempleo, va tener que aumentar la Demanda  mediante un aumento del Gasto Público (construcción de rutas, escuelas, hospitales, subsidios a la seguridad social, transferencias, etc.); o bien bajar los impuestos o colocar subsidios para que las familias puedan consumir más y las empresas encuentren incentivo para invertir. Esto también se puede estimular bajando las tasas de interés: es decir, abaratando créditos y préstamos.

Del mismo modo, un dólar alto ayuda a combatir el desempleo, pues se encarecen las importaciones (es más caro comprar bienes del exterior). Esto significa menor competencia para las empresas radicadas en el país.

No obstante, estas políticas expansivas pueden aplicarse siempre que la capacidad instalada de una economía sea capaz de producir una cantidad de bienes necesarios para satisfacer la demanda, ya que si ésta supera a la oferta, aparece la INFLACIÓN (hay más compradores que vendedores).

Todo esto es sostenible mientras la economía crece. Cuando se deja de crecer y la inflación persiste (fenómeno conocido como estanflación), aparecen las políticas económicas restrictivas, lo que en la jerga se conoce como ajuste. Esto implica volver a equilibrar la oferta y la demanda global.

Si nadie tiene incentivos para invertir, la oferta se puede aumentar vía apertura de las importaciones. O bien, hay que reducir la demanda, por ejemplo: quitando subsidios, aumentando tarifas, impuestos, etc. Si una familia tiene que pagar más cara la luz o los impuestos, le queda menos dinero de su salario para comprar otros bienes.

También se puede reducir la demanda con una política monetaria restrictiva, sacando dinero de circulación. Esto se logra aumentando las tasas de interés. Así, las familias que tienen mayor poder adquisitivo, prefieren ahorrar su dinero (plazo fijo, LEBAC), antes que gastarlo. Pero así como aumenta el rendimiento de los ahorros, también aumenta el costo de los préstamos, lo que produce una reducción en el consumo de las familias y de las empresas locales que no tienen acceso al crédito internacional, y por lo tanto, se les hace más caro invertir.

Con respecto al dólar, es necesario un dólar bajo. Ya que si éste sube, las empresas van a preferir exportar su  producción o bien vender en el país a un mayor precio, equivalente al que obtienen por exportar. Si en cambio el dólar baja (y además se quitan las restricciones aduaneras), será más fácil la entrada de productos importados provenientes de multinacionales que trabajan con menores costos que las empresas locales, y por ende, podrán ofrecer sus productos más baratos.

Dicho todo esto, se puede decir que el objetivo de la actual administración nacional, a pesar de todo sigue siendo bajar la inflación, que en marzo fue del 2,3% y es muy probable que en abril y mayo se sitúe en torno al 2%. Por ello, desde que asumió el Ing. Macri, se vienen implementando políticas tendientes a reducir la demanda:

Ajuste fiscal: no es fácil reducir el Gasto Público más de lo que ya se redujo. Si bien hay excepciones como la Reparación histórica a los jubilados, la mayoría de las decisiones han sido direccionadas a ajustar las cuentas fiscales. De hecho las paritarias se vienen cerrando por debajo de la inflación, lo que se traduce a un menor poder adquisitivo del salario de los trabajadores. Tampoco es fácil aumentar los impuestos con el nivel de presión tributaria que hay; lo que se está haciendo es perseguir a los que se mueven dentro de la economía informal. También es menester recordar que el año pasado se habilitó un blanqueo fiscal y una moratoria para que los contribuyentes que estaban irregulares, pudieran “ponerse al día”.

Política monetaria y cambiaria: apenas asumió la nueva gestión, el BCRA aumentó abruptamente las tasas de interés para incentivar el ahorro en pesos con un doble propósito: *Reducir el dinero en circulación (incentivando el ahorro para que la gente, que puede, prefiera ahorrar antes que gastar; y al mismo tiempo, encarecer los préstamos para disminuir  el consumo); y *Quitarle presión a una mayor suba del dólar (si el ahorro en pesos da altos rendimientos, la demanda del dólar baja y evita una suba abrupta de éste). Y si bien en los últimos tiempos el BCRA viene reduciendo la tasa de interés de referencia, todos coinciden que aún es una tasa alta como para fomentar el acceso al crédito y la inversión. Del mismo modo, tampoco parece estar dispuesto a convalidar una suba abrupta del dólar  (amén de las presiones de los sectores exportadores que exigen un dólar más alto), y en las últimas semanas ha salido a vender dólares, desprendiéndose de reservas, con tal de evitar una escalada de la divisa norteamericana, pues el objetivo es reducir la inflación.

Ahora, ¿Si la gestión de Mauricio Macri, que ya lleva más de dos años, está quitando pesos del mercado y está reduciendo los subsidios, por qué persiste la inflación? Una vez que se ingresa en un espiral inflacionario, es complejo reducirlo por lo que se denomina inflación inercial. Esto sucede cuando los agentes comienzan a anticipar la inflación, entonces establecen sus precios futuros en base a la inflación del periodo anterior y a sus expectativas con respecto a la inflación futura.

No es un camino fácil el que tienen por delante el Ing. Macri y su equipo. La idea es reducir la inflación para establecer un escenario estable al largo plazo que fomente la inversión de capitales extranjeros en el país. Pero nos encontramos con que la suba generalizada de los precios sigue siendo un problema serio que aún no ha sido resuelto. Entonces, ¿Qué va a pasar con la inflación que aún persiste? Con todo lo expuesto, es inevitable que el ajuste aún no terminó. La pregunta debería ser: qué sector de la sociedad va a tener que soportarlo más.

Cr. Emiliano J. Costanzo

MP: 50-02001-4

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