Juzgan a dos expolicías por un presunto caso de “gatillo fácil”

Ezequiel Varela tenía 17 años. El miércoles 11 de ese mes, a las 11.30, murió de un balazo policial en Marqués Anexo. Los agentes indicaron que hubo un intercambio de disparos cuando lo perseguían luego de que Varela cometió un robo en la calle. La familia insiste en que el joven no le había robado a nadie y en que iba desarmado.

Este martes, la Cámara Novena del Crimen, junto a jurados populares, dio inicio al juicio contra dos expolicías por un presunto caso de “gatillo fácil” ocurrido en octubre de 2017.

Walter Ezequiel Varela, un adolescente de 17 años, ultimado de un disparo en la espalda en barrio Marqués Anexo, según detalla la investigación.

En el banquillo se encuentran Carlos Mariano Jaime, imputado como supuesto autor de homicidio calificado por su condición de policía y por el uso de arma de fuego, y falsedad ideológica; y Braian David Agüero, jefe de la patrulla en el momento del hecho, acusado de encubrimiento agravado y por falsedad ideológica.

Gustavo Arocena es el fiscal que lleva adelante la causa.

Aquella mañana

El episodio sucedió el miércoles 11 de Octubre de 2017 en la zona conocida como El Pueblito, dentro de Marqués Anexo, al norte de la ciudad Córdoba.

Se trata de una humilde barriada donde los dramas de violencia urbana se han convertido en una constante en los últimos años. Como tantas otras zonas, la convivencia barrial entre jóvenes y policías es caótica.

Según la primera versión policial, aquella jornada, un solitario ladrón le sustrajo una cartera a una mujer y escapó corriendo. En el marco del operativo, terminaron matando a Ezequiel Varela.

El joven, según vecinos, fue baleado cuando corría de los policías y quería entrar en su casa (donde vivía con su padre) saltando unas chapas. El balazo le dio en el costado izquierdo del cuerpo, entre el abdomen y la espalda.

La tía del muchacho aún recuerda cuando unos jóvenes llegaron a su casa, corriendo, para avisarle.

En la mente de la mujer no se borra la imagen de su sobrino en agonía. “Era algo de espanto. Sangraba y sangraba. Uno de los policías, parado, miraba y no hacía nada. El otro estaba dentro del patrullero. No sé qué hacía. No atinaban a ayudarlo”, cuenta Nora.

Ella y un vecino terminaron por llevar al joven herido al hospital Infantil de Alta Córdoba, adonde llegó muerto.

“Yo nunca vi el arma tirada”, insiste la mujer. “Una vecina vio claramente cuando los policías dejaron tirado el revólver en la calle… A esa mujer la echaron corriendo esos policías”, añade.

“Una locura”

El muchacho tenía una mochila cuando cayó baleado. En su interior, según su familia, tenía una remera y un pantalón.

“Se iba de visita a lo de su abuela. ¿Acaso le encontraron algo robado?”, sostiene una prima.

Ezequiel era el mayor de cuatro hermanos y vivía con su padre, Sergio, en una sencilla casa en Del Acueducto al 3900. Cuando sucedió el crimen, el hombre estaba en el taller mecánico, donde trabaja. La madre del muchacho, Mónica, quien vive en barrio San Nicolás, se enteró de todo por un llamado de un familiar.

“No tenían que matarlo. Es una locura lo que hicieron. Él no hizo nada. Además, esos policías podrían haber matado a otra mujer que iba caminando con un bebé”, señala otro familiar.

Mientras en el barrio hay quienes se quejan por los constantes robos a comercios y transeúntes, otras personas reclaman que hay actos abusivos de la Policía.

Señalan, incluso, que hay uniformados que “provocan” a los jóvenes. “Pasan en los patrulleros por el barrio, insultan a los chicos, les muestran las armas de forma desafiante. Eso genera bronca”, contó una vecina.

“Reclamamos justicia, pero justicia en serio. Queremos que los policías sean condenados y les den el máximo castigo; no que salgan a los pocos días”, concluye la mujer.

¿Que pasó?: la causa judicial

Hay dos policías presos por orden del fiscal Rodríguez.

Ezequiel Varela tenía 17 años. El miércoles 11 de ese mes, a las 11.30, murió de un balazo policial en Marqués Anexo. Los agentes indicaron que hubo un intercambio de disparos cuando lo perseguían luego de que Varela cometió un robo en la calle. La familia insiste en que el joven no le había robado a nadie y en que iba desarmado.