Según estudio de la UCA la pobreza alcanza a un tercio de los argentinos

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Se dieron a conocer los datos del primer trimestre del año. Hoy el 32.5% de los argentinos son pobres. La indigencia trepó al 6,2%.

La pobreza aumentó desde el 29% de la población al al 32,6% en el primer trimestre del año, según un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA) presentado hoy. Según el trabajo, ya hay 13 millones de pobres.

El alza de la pobreza, según este trabajo, supera así los tres puntos porcentuales desde fines del año. En medio se dio la devaluación, los aumentos de los alimentos y los primeros ajustes de tarifas. El trabajo no incluye, sin embargo, el impacto de los incrementos de transporte, gas, agua y nafta que rigen desde este mes. Si incorpora, en cambio, las subas de las ayudas sociales implícitas en el incremento y extensión de la AUH.

Según el mismo trabajo, la indigencia pasó del 5,3 al 6,2 por ciento en el mismo período. El trabajo de la entidad mide la incidencia de ambos indicadores económicos incluyendo una proyección hacia la primera quincena de abril de 2016. Si bien, existe una ligera disminución de los datos entre marzo y abril, el salto negativo es importante respecto de los de diciembre de 2015.

Los estudios de pobreza de la UCA son considerados hoy los más fiables, dada la desaparición de las estadísticas del INDEC por la censura que les aplicara el anterior gobierno. El propio Mauricio Macri ha citado públicamente los datos de la Universidad sobre la situación social. La UCA es, además, una institución muy ligada al Papa Francisco: su rector, monseñor Fernández, es vocero habitual del Pontífice.

Según el trabajo, hoy en existirían entre la población urbana unos 2.350.000 indigentes y 13 millones de pobres.

Según Agustín Salvia, investigador a cargo del estudio, si siguen los aumentos de precios en los alimentos sin que haya controles y no mejora la situación del empleo “se agravaría la situación de pobreza medida por los ingresos”.

El analista explicó que, entre 2010 y 2013, “no hubo una mejora en el bienestar economico de las familias”. Entre el 2010 y 2011 mejoraron los ingresos pero luego hubo un estancamiento por el efecto inflacionario que se agravó con la devaluación ocurrida en enero de 2014: ese año se registró una caída más importante. Luego, hacia el 2015, el bienestar de los hogares se recuperó levemente. Sin embargo “no hubo cambios cualitativos ni medido por el coheficiente de Gini ni por el Coheficiente de Variación Salarial (CVS).”

Desde diciembre de 2015, en cambio, se produjo una profundización de ambos indicadores. Quienes más experimientaron la caída de su capacidad de consumo, según el estudio, fue el 20% de la población de más altos ingresos (5° quintil). Los más beneficiados fueron quienes conforman el 40% de los hogares más póbres, via el aumento de las asignaciones familiares que crecieron por encima de la inflación pero no, por una mejora en la estructura de la desigualdad por ingresos.

El valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) -que mide la línea de indigencia- para una familia tipo es de $3.769. En tanto la Canasta Básica Total (CBT), utilizada para establecer la cantidad de pobres que hay entre las poblaciones urbanas, asciende hoy a $7.877.