Laboratorios tendrían que bajar el precio de los medicamentos

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El Gobierno ordenará a los laboratorios nacionales y extranjeros que bajen los precios de varios medicamentos de consumo masivo, por la elevada rentabilidad que se detectó en el análisis de la cadena.

 

Si bien desde los laboratorios hablan de márgenes pequeños de ganancias que no superan el 10%, fuentes del Gobierno aseveraron que “la decisión está tomada; deben resignar parte de sus cuantiosas ganancias porque hay asimetrías importantes”, con los productores, droguerías y las farmacias.
Los laboratorios con los cuales se mantuvieron contactos están nucleados en la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos (Cilfa); la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos (Cooperala), y en el caso de las firmas extranjeras, en la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (Caeme).
El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, embistió ayer nuevamente contra los empresarios, al afirmar que mantienen “inconductas” que resultan “verdaderamente nocivas para el funcionamiento del sistema económico”, al cuestionar las remarcaciones efectuadas tras la devaluación del peso.
Respecto de los laboratorios, fué muy duro y señaló que “tienen propensión a la inconducta de carácter empresarial”. El ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, consideraba que los precios debían reducirse, en medicación recetada, un 30% en promedio. “Una locura, algo imposible”, respondieron desde una de las cámaras.
Lo cierto es que, para el Gobierno, el costo de los remedios argentinos es de los más altos del mundo. Capitanich puso la lupa contra quienes aprovecharon la coyuntura y protestó porque “acá todos establecen un costo de reposición superior, en consecuencia, acumulan una tasa de excedente a costillas del consumidor, propendiendo a afectarlos”.

Bajo la lupa:

El universo de medicamentos que están bajo el análisis son los que se prescriben para: el aparato cardiovascular y los antihipertensivos (amlodipina, losartan, enalapril); antiarrítmicos (atenolol, carvedilol); hipocolesterolemiantes; los antiinfecciosos y antibióticos (amoxicilina, cefalexina, azitromicina), y los analgésicos y antiinflamatorios (diclofenac, ibuprofeno, ácido acetilsalicílico y ketorolac).
El conjunto se completa con los ansiolíticos (alprazolam, clonazepam y diazepam), y antidepresivos (fluoxetina, paroxetina, venlafaxina y citalopram), entre otros. El listado, finalmente, incluye a las vitaminas y medicamentos de uso dermatológico, oftalmológico y antiparasitario.