El Presidente de la Sociedad Rural Argentina estimó que se perdieron 4 millones de toneladas de soja

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El Presidente de la Sociedad Rural Argentina señaló que dicha pérdida significa por un monto de entre 1.200 y 1.300 millones de dólares. Consideró que la situación es “gravísima”.

“Ayer estuve en Paraná, Entre Ríos, en un comité de crisis y las pérdidas son cuantiosas, se está hablando de 6 mil millones de pesos solamente en tres cultivos en la provincia. El tema es gravísimo”, describió en diálogo con radio Belgrano.

Dijo que a nivel nacional, según los números de la Sociedad Rural Argentina (SRA), las pérdidas en soja son de 4 millones de toneladas, unos 1.200 o 1.300 millones de dólares que van a dejar de entrar a la economía del país.

“Según los organismos mundiales de meteorología, según las Naciones Unidas, esto viene a quedarse, a partir del calentamiento global, estos eventos van a ser cada vez más seguidos y más intensos”, describió el dirigente ruralista.

Consideró que fenómenos climatológicos como El Niño y La Niña “vienen desde siempre pero el calentamiento global va a ser más intenso. Lamentablemente en los 10, 12 últimos años no se hicieron las obras de infraestructura para mitigar los efectos de estos eventos”.

Las mayor cantidad de hectáreas afectadas están en Santa Fe, aunque en Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos la situación es grave.

 

Una planta de soja necesita entre 550 y 600 milímetros de agua para crecer vigorosa y ofrecer un buen rendimiento. En algunas zonas agrícolas, sin embargo, ya llovió el doble o todavía más, poniendo en jaque la principal fuente de recursos de la economía argentina.

Aunque todavía es prematuro hacer un cálculo de pérdidas, algunos expertos afirman que no menos del 5% de la producción ya se perdió. Son 3 millones de toneladas, que a valores de hoy implicarían más de US$ 1.000 millones.

El escenario podría llegar a ser mucho peor. La situación se agrava a medida que transcurren las horas y las lluvias no cesan de caer -como casi todos los días desde principios de abril- sobre una extensa franja de tierras productivas de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos.

En la primera de esas provincias se estima que hay 2,8 millones de hectáreas comprometidas, aunque no todas están sembradas. En la última, ya se habla de 350 mil hectáreas agrícolas totalmente perdidas.

Las intensas lluvias agarraron a los productores a días de iniciar la cosecha. Hasta el momento, las máquinas solo pudieron trillar el 14% del área sojera, especialmente en el norte.

El atraso es evidente, pues a igual fecha de 2015 el avance de la cosecha llegaba al 33%. “Bajo condiciones normales en las últimas dos semanas se habrían cosechado unas 5 millones de hectáreas”, explicó la Bolsa de Rosario.

Pero las condiciones están lejos de ser normales. Los caminos rurales están intransitables y muchos lotes están literalmente inundados, porque las napas están altas y los suelos ya no pueden absorber mayos cantidad de agua. Arriba, las plantas de soja, maíz y sorgo empiezan a mostrar el impacto de tanta humedad.

 

En el caso del cultivo que alimenta gran parte de la economía, las vainas se abren o se pudren. Y los porotos se brotan o caen al piso.

 

Nadie se anima a dar, en este contexto, un número final para la cosecha 2015/16, la más esperada por los productores luego de tres o cuatro años de rentabilidades nulas y gran endeudamiento.

 

La Bolsa de Cereales, en su último informe, dijo que por lo pronto “no solo queda descartada cualquier probabilidad de elevar nuestra expectativa de producción por encima de 60 millones de toneladas, sino que por el contrario, se incrementan las posibilidades de realizar ajustes en baja”.

 

La consultora Oil World comenzó esa fajina y ya habla de la pérdida de 2 o 3 millones de toneladas de soja.

 

No solo es el volumen físico lo que debe medirse. Cada tonelada de soja que se pierde implica 30 viajes menos de camión. En otros rubros, el impacto de las inundaciones ha sido particularmente cruel con los tambos, que han visto dispararse sus costos por falta de alimentos y hasta han debido derramar miles de litros de leche porque no podían sacarla de los campos.

 

La falta de caminos está provocando también una escasez de hacienda en el mercado de la carne. Y ayer conmovían las imágenes de un criadero de cerdos de Chañar Ladeado completamente inundado: los animales debieron ser rescatados por varias personas a las que el nivel del agua les llegaba hasta casi el cuello.