Arslanian: “La perpetua no existe, hoy no hay nadie con perpetua en la cárcel”

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León Arslanian (ex ministro de justicia y seguridad de la Nación)

León Arslanian (ex ministro de justicia y seguridad de la Nación)
León Arslanian (ex ministro de justicia y seguridad de la Nación)

En medio de los cruces por el anteproyecto de reforma del Código Penal, el ex ministro de Justicia y Seguridad afirmó que “subir penas no puede ser una panacea continua” y agregó que “es un error perder el tiempo discutiendo” sobre penas.

 

Sostuvo además que “no podrá resolverse todo” con ese tipo de fallos y remarcó que “subir penas no puede ser una panacea continua”.

“Es un error perder el tiempo discutiendo sobre penas. Subir penas no puede ser una panacea continua. Verlo así sería impregnarnos de la cultura de la emergencia. Entonces, cuando justo cuando queremos adecentar el Código Penal y recuperar el equilibrio perdido entre el modo en que se protegen los bienes jurídicos en la ley penal, nos encontramos con reacciones que nada tienen que ver con un debate ordenado”, indicó el ex camarista.

Arslanian justificó la necesidad de reformar los códigos Civil y Penal, al señalar que el primero de ellos “tiene casi 150 años” y el restante “es de 1921 y ya pasaron 93 años”.

“Lograron superar los avatares del tiempo y salir bastante airosos del objetivo fundamental, que es servir a la vida social. El Penal fue más víctima de reformas que el Civil. El Civil, cuyas materias son más importantes, sufrió apenas una reforma, mientras que en el Código Penal fueron introducidas nada menos que 900 reformas”, precisó en declaraciones que este domingo publica el diario Página 12.

Consultado acerca de por qué se le hicieron tantas reformas al Código Penal, explicó: “Es lo que pasa cuando se consagra el criterio de concebir a la ley penal como un talismán con poderes mágicos”. “Un talismán capaz de regular y dominar la violencia y hacer que los delitos dejen de cometerse o reduzcan su intensidad. Creer en un talismán penal no repara en un pequeño detalle: en realidad, la función evitadora del código Penal es casi nula. Se hace cargo de las consecuencias y castiga a quien delinquió. No evita que quien delinque lo haga. Lamentablemente, la meta de la prevención tiene un carácter relativo”, ejemplificó.

De acuerdo con él esta no es una posición filosófica sino una lectura de los hechos. “Surge de los hechos. Todas las reformas que sufrió el Código se hicieron bajo el imperio de circunstancias excepcionales. Tienen los rasgos típicos de las leyes de emergencia promulgadas ante una ola de secuestros o robos de automotor, y así para cada suceso que produjo algún tipo de inquietud social por su recurrencia. La experiencia nos muestra que esos delitos no disminuyeron por el cambio de penas. A veces incluso crecieron en frecuencia. Entonces no fue una opción pragmática”, concluyó.