Tucumán: de vendedor ambulante a mejor promedio en la Armada

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Juan Alberto Carabajal. Foto: La Gaceta de Tucumán
Juan Alberto Carabajal. Foto: La Gaceta de Tucumán
Juan Alberto Carabajal. Foto: La Gaceta de Tucumán

Un joven de familia muy humilde dejó el carro con el cual vendía verduras y se anotó en la Fuerza, logrando el primer puesto en orden de mérito del noroeste argentino y el cuarto lugar en todo el país. Conocé la emotiva historia de Juan en esta nota.

 

Esta noticia habla de un ejemplo de vida y confirma el dicho popular “si se quiere se puede”. Juan Alberto Carabajal tiene 18 años, vive en una villa y trabaja como carrero de día, mientras que a la noche estudia, y ha logrado el primer puesto de la región en el examen de ingreso para la Armada Argentina.

A pesar de venir de una familia muy pobre, Juan siempre fue un ejemplo para el estudio, tal es así que tenía asistencia perfecta y logró ser abanderado de la secundaria. “Siempre me gustó estudiar. Yo quería ser abogado, o cursar Ciencias Políticas. Pero no había plata para pensar en la universidad”, explica el joven tucumano.

Pero todo cambiaría cuando un amigo le contó que se anotaría para ingresar a las Fuerzas Armadas. Así fue como decidió inscribirse el también. Se preparó para ingresar y no sólo aprobó, sino que obtuvo el mejor promedio entre todos los postulantes del noroeste argentino y el cuarto lugar en todo el país.

“No es fácil salir de la pobreza. Quiero un gran futuro para mí. Me gustaría vivir en la ciudad (por Buenos Aires), tener una casa grande y formar una familia”, proyecta, mientras abraza a su novia Flavia Benítez. Ella tiene 16 años, quiere ser policía y está triste. Teme que pueda perder a su amor. “Es difícil encontrar un chico así por aquí”, argumenta.

Así, todos los días después del trabajo, Juan se lava, se cambia y parte a la delegación tucumana de la Armada. Allí cumple con rigurosidad todas las tareas que le asignan, desde las 15 y hasta las 20. El 3 de febrero se irá a vivir a Buenos Aires y deberá elegir una carrera, primer paso para cumplir su sueño: dejar la villa y convertirse en una “persona importante”.

 

 

Por Darío Rizzi | @dariorizziok