Irak da por concluida la guerra contra el autodenominado Estado Islámico

El primer ministro de Irak, Haider al Abadi, ha proclamado este sábado la victoria sobre el Estado Islámico (ISIS), al recuperar las tropas iraquíes el control de la frontera con Siria. “Anuncio el fin de la guerra contra el Daesh”, ha dicho usando el acrónimo árabe del grupo.

Es una gran noticia para Irak que en los últimos meses ha visto reducirse la violencia y el año próximo tiene previsto celebrar elecciones generales. No obstante, los militares se preparan para una nueva fase en la que temen que los irreductibles del grupo recurran a la guerra de guerrillas y los atentados.

Luego de que la organización yihadista llegara a extender sus tentáculos por más de un tercio del país. Una victoria amarga que deja un complicado legado de víctimas civiles y bajas militares, ciudades reducidas a escombros por las escaramuzas, las heridas sectarias sin restañar y la amenaza de una insurgencia que continúa cobrándose vidas.

“Nuestras heroicas fuerzas armadas han asegurado toda la frontera con Siria e Irak. Hemos vencido al Daesh [acrónimo en árabe del Estado Islámico] con la unidad y el sacrificio de la nación”, ha proclamado este sábado el primer ministro Haidar al Abadi en su cuenta de Twitter. Unas horas antes, durante una rueda de prensa en Bagdad, el premier había anticipado el anuncio. “Llegados a este punto, declaramos que la guerra contra los terroristas del IS ha concluido“, había deslizado. “Nuestro enemigo quería liquidar nuestra civilización. Hemos logrado el triunfo en poco tiempo”.

El mes pasado las fuerzas de seguridad iraquíes lanzaron el asalto definitivo al califato dirigido por Abu Bakr al Bagdadi. Una azarosa caza en zonas remotas y poco pobladas de Al Yazira, ubicada entre las provincias iraquíes de Saladino, Nínive y Al Anbar en una área que se extiende entre los ríos Tigris y Éufrates, cerca de la frontera con Siria, en la que hallaron refugio los últimos militantes tras la progresiva pérdida de sus bastiones urbanos en las provincias de Al Anbar, Saladino, Diyala, Nínive o Kirkuk.

El fin de la ofensiva -integrada por ejército, policía federal y las milicias chiíes de “Hashid Shaabi” (Movilización popular, en árabe)- ha sido confirmado por Abdulamir Yarallah, jefe de la campaña militar en el valle del Éufrates. En un comunicado, Yarallah ha explicado que las divisiones mecanizada y de infantería han controlado todas las zonas fronterizas con Siria firmando “la liberación de todo el territorio iraquí”. “Las fuerzas federales controlan el borde con Siria desde el puesto fronterizo de Al Walid hasta Rabia, a lo largo de 435 kilómetros”, ha precisado.

Un triunfo al que también se ha sumado la coalición internacional liderada por Estados Unidos. En un escueto mensaje en Twitter, ha ratificado la derrota del IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés) “en las zonas designadas de Siria e Irak” y el inicio de una nueva fase de las operaciones con el objetivo de “incrementar la estabilidad regional”. El pasado jueves el ejército ruso también voceó un anuncio similar en territorio sirio.

“La misión para derrotar a los bandidos de la organización terrorista Estado Islámico en el territorio de Siria, llevada a cabo por las fuerzas armadas de la Federación Rusa, se ha completado”, musitó el jefe de la Dirección operativa del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, el general Serguéi Rudskoi. En las últimas semanas las tropas de Bashar Asad y las fuerzas de seguridad iraquíes han batallado a ambos lados de la frontera para apagar los últimos rescoldos en un páramo que fue guarida del embrión del IS, Al Qaeda en Irak, tras la invasión estadounidense del país en 2003.

Noqueado militarmente y sin control territorial, las huestes del califato han abrazado las tácticas de la insurgencia que durante años practicaron. “Daesh está acabado militarmente pero aún mantiene su fuerza y está dispuesto a perpetrar operaciones terroristas. Los atentados de grandes dimensiones en mercados y lugares públicos siguen siendo su objetivo más preciado”, advierte a EL MUNDO Hashem al Hashimi, asesor de seguridad del Gobierno iraquí. “La organización en Irak -agrega- cuenta con unos 2.000 miembros. No controla pueblos pero tienen células durmientes en zonas de Al Anbar, Nínive y en Wadi Hauran [una valle que se extiende desde la frontera saudí hasta el río Éufrates y la frontera con Siria y Jordania]”.

Bagdad ha protagonizado una costosa batalla desde que a principios de 2014 el IS inaugurará una veloz expansión desde Al Anbar. Según un observatorio independiente que contabiliza las bajas civiles desde la invasión estadounidense de Irak, en los últimos tres años 66.737 iraquíes han perdido la vida en actos violentos. Una cifra a la que habría que añadir el número de militares, policías y milicianos caídos, un balance que las autoridades rehúsan hacer público pero que algunas fuentes alerta de que supera las 25.000 víctimas. El conflicto ha desplazado a alrededor de cinco millones de personas y ha diseminado una ideología que sobrevivirá a la organización, alojada principalmente en internet.

“Su objetivo es ahora el califato digital. Están trabajando duro para que sus producciones en vídeo sigan circulando por la red“, reconoce Al Hashimi. La primera operación para debilitar su dominio iraquí comenzó en marzo de 2015 en Tikrit, la ciudad natal de Sadam Husein. Desde entonces las tropas iraquíes, que han recuperado la moral tras su humillante retirada del norte del país, han recuperado con apoyo aéreo y logístico de la coalición internacional los enclaves de Ramadi y Faluya, ubicados ambos en la provincia de Al Anbar; Mosul, tras nueve meses de arduas escaramuzas; Tal Afar, también localizada en el norte del país; Hawija, próxima a la petrolera Kirkuk; y los últimos núcleos urbanos en la provincia de Al Anbar fronterizos con Siria.