El Senado brasileño destituyó a Dilma Rousseff de su presidencia

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Tras 13 años de mandato del PT, la ex presidenta fue sacada del poder por un polémico impeachment. Su ex vice, Michel Temer, asume hoy y parte para su primera gira oficial a China. Su nuevo gobierno se inicia con bajos índices de popularidad.

Dilma Rousseff, la cuarta presidenta en 31 años de democracia, quedó definitivamente apartada del gobierno. Pese a los alertas realizados por la actual oposición, de que se está frente a un “golpe parlamentario”, 61 senadores votaron a favor de su salida. Bastaba conque fueran 54.

En la historia reciente, es el segundo jefe de Estado en sufrir un impeachment, aunque las razones son radicalmente diferentes. En el caso de Rousseff, las razones para derribar su segundo mandato, iniciado el 1º de enero de 2015, se basan en presuntas irregularidades fiscales, que de acuerdo a su defensa no fueron probadas. En cambio, con Fernando Collor de Mello la historia fue muy diferente; su salida obedeció a las acusaciones de corrupción que pesaron sobre él.

Aunque desde ayer había certeza que la mandataria sería defenestrada, el episodio no deja de tener un terrible impacto. Primero, porque el nuevo gobernante, su ex vice Michel Temer, asume en circunstancias de fragilidad tanto por su mala imagen popular –es querido por menos del 10% de los brasileños—como por el contexto económico.

Se acaban de conocer, esta mañana, los datos del Producto Bruto Interno del mes de julio último. Registró una nueva caída de 0,6% con relación a junio, lo que indica que la actividad no se recuperó, pese a rumores de que habría una mejora. Fue también anunciada la tasa de desocupación, que llegó a 11,6%. Hay casi 12 millones de brasileños desempleados.

Dilma Rousseff durante su descargo en el Senado. AFPSA

Dilma Rousseff durante su descargo en el Senado. AFPSA

No deja de ser curioso que el Congreso haya depuesto a Dilma Rousseff cuando un político acusado directamente de corrupción por el Supremo Tribunal Federal todavía sobrevive en su cargo de diputado. Se trata de Eduardo Cunha, ex titular de la Cámara Baja, responsable, además por haber deflagrado el juicio contra la ex presidenta.

Para confirmar su legitimidad frente a los principales mandatarios del mundo, el ahora presidente Temer viajará esta noche a China para participar del G-20. Allí pretende tener encuentros con los jefes de Estado de las principales potencias, pero aún no fue difundido quienes aceptaron tener una bilateral con el nuevo gobernante de Brasil.

Este viaje tendrá más impacto interno que externo, lo que va a depender en gran medida de las fotos que consiga con sus colegas internacionales.

Pero en lo interno, nada le será fácil. Tendrá que demostrar a los mercados que controla el Parlamento y que podrá hacer votar, en forma exitosa, las reformas que le demandan. Todo indica que las negociaciones con los congresistas serán arduas y deberán ocurrir no antes de las elecciones municipales (siempre ocurren en la mitad del período presidencial).