Hollande y Obama, en una cena íntima para ver qué hacer con Siria y el ISIS

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La guerra contra el yihadismo.Fue en París, como parte de una negociación para hallar un camino que ponga fin a la guerra que ya deja 300.000 muertos.

Cuando el blindado convoy del presidente Barack Obama llegó el lunes a la noche a L Ambroisie, esa joya gastronómica francesa en plena Place de Vosges en el parisino barrio de Marais, la conferencia del clima COP21 pasaba a otro estadio. Era la Yalta de Siria, la negociación para encontrar un camino para poner fin a la guerra civil de 300.000 muertos, para coordinar la batalla antiterrorista. Pero a dos semanas de los atentados que martirizaron a los parisinos demostrar, al mismo tiempo, que París es seguro, que un jefe de estado estadounidense puede comer en un restaurante confidencial, elegantísimo de la capital francesa, sin que los servicios secretos norteamericanos lo veten. Una mini Yalta del siglo XXI y solidaridad frente al terror para defender el estilo de vida francés fue la fórmula, cuando la comida se inició a las 8 y 10 de la noche, el mismo día de la inauguración de la cumbre del COP21.

En esa mesa de manteles blancos, centros de mesa de rosas y bellas tapicerías del siglo XVIII en las paredes de lo que fue un edificio real en el 1605, se sentaron frente a frente el presidente norteamericano, su colega François Hollande, la ministra de ecología Ségolène Royal, exultante en su doble rol de ministra de ecología y virtual primera Dama, el premier Manuel Valls pegado al jefe de estado norteamericano, el canciller Laurent Fabius y el siempre relajado secretario de estado norteamericano John Kerry, con su fluido francés y su cadencia de Marine de Vietnam. Doce en total.

Un menú francés, con vinos excelentes de Bordeaux, torta de choclotate y productos de Normandía, para discutir como limar las asperezas para coincidir en lo que no consiguió el presidente François Hollande en su tour diplomático entre Washington, David Cameron, Angela Merkel y finalmente, Vladimir Putin en Moscú: la gran coalición para bombardear a Daech, tras los atentados. El problema para todos sigue siendo la permanencia del dictador Bashar Al Assad, la defensa que hacen de el Putin y los iraníes, quienes serán las tropas en el terreno y el otro punto, la fiabilidad como aliado de un socio del OTAN: el presidente Erdogan, cada día más autoritario e islamista. El mismo que el presidente Vladimir Putin viene de denunciar, asegurando que “bajó el avión ruso en el borde entre Turquía y Siria para proteger el trafico de combustible hacia Turquía del Estado Islámico”, para quien es su principal fuente de financiación.

Con una seguridad inédita en París, pedidos a los parisinos de no usar transportes comunes y quedarse en su casa para asegurar la fluidez de desplazamientos de los invitados en medio del estado de urgencia, los 46 autos, motos y ambulancias del convoy de Obama llegaron rápido a la muy royal Place de Vosges y nadie pudo verlo. A los habitantes de Place, entre los que se encuentra el ex ministro de cultura Jack Lang y se acaba de mudar Dominque Straus Khan, les pidieron que, en el momento en que Obama bajaba, no aparecieran en las ventanas por razones de seguridad. Era el propio servicio secreto americano el que acompaña a Obama al igual que el de Putin. Los servicios franceses deben cohabitar con ambos.

Obama hizo su primer gesto para Francia, después de haber cometido el error de no haber asistido a la marcha por Charlie Hebdo en París. Su primera solidaridad fue a la 1 de la mañana del lunes al llegar a Bataclan, desde el aeropuerto de Orly, a recogerse ante los muertos con una rosa blanca en la mano, junto a Hollande. .Durante una hora los líderes mundiales discutieron en el aeropuerto de Le Bourget, la situación de seguridad del mundo, después de los atentados en París.

Esta gastronómica comida en La Ambroisie busca redondear los desacuerdos y no desairar personalmente a Hollande, cuando tienen intereses divergentes sobre Siria, y Francia necesita a Estados Unidos. Era “Barack” apoyando a “Francois”, no solo las diferencias entre sus estados. Si bien la gran coalición contra Daech se puede resucitar sólo si los intereses de unos y otros se alteren, Irán defiende a Bashar al igual que los rusos. Los turcos odian a los kurdos, que los occidentales defienden y deben armar si quieren imponerse al Estado Islámico. Putin no piensa dejar de bombardear a los rebeldes pro occidentales, a pesar de sus promesas a Hollande en Moscú. Pero moderó las sanciones económicas a Turquía después de la caída del avión ruso. Estados Unidos no se comprometerá oficialmente con botas en el terreno ni colaborará con Putin. Obama no le tiene la más mínima confianza. Pero desde Irak llegan otras noticias: iraníes y americanos trabajan codo a codo, en el terreno, con sus fuerzas especiales combatiendo al ISIS. Hasta donde se va a sincerar esa colaboración es otro de los interrogantes de esta cumbre gastronómica.

Obama se entrevistó con el presidente Putin a un costado de la Cumbre en Le Bourget, 15 minutos después del almuerzo. Solo las agencias rusas dieron información del encuentro, que duró media hora, con traducción incluida. Fue “informal” fueron las únicos comentarios de los funcionarios norteamericanos y el tema fue Siria. El martes el presidente Obama se entrevistará con Erdogan, el presidente Siria, a quien le pidió no escalar la crisis con Rusia.

Hay algunas novedades que entusiasman a Hollande: el líder laborista británico Jeremy Corbyn dio el lunes “voto libre” a sus diputados para que voten si quieren o no bombardear a Siria. Algunos sondeos sostienen que el 75 por ciento de los laboristas se oponen a esos bombardeos. Pero los que los apoyan, servirían a Cameron para equilibrar los votos que pierde con los conservadores que se niegan a aceptarlo y lanzar los aviones sobre el Estado Islámico. El voto británico para bombardear o no Siria se celebrará el miércoles, tras un debate. La otra novedad fue Ángela Merkel: ella va a aportar una fragata y apoyo militar logístico a Francia contra Daech, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.