Diluvió en el desierto del Sáhara

80
Niños en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia).

“En 40 años, nunca habíamos visto llover así”. Las lluvias torrenciales que han caído en el desierto del Sáhara han provocado grandes inundaciones en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia).

Paradójicamente, la añorada agua que nunca cae en el desierto ha llegado con demasiada fuerza y está causando efectos devastadores en las frágiles edificaciones de los campamentos, en los que viven 168.000 saharauis que huyeron del Sáhara Occidental tras la ocupación marroquí.

Tras cinco días de intensas lluvias y de fuertes tormentas de arena, 1.200 jaimas y viviendas han sido arrasadas por las inundaciones. “Las casas de adobe no tienen paja y se diluyen como los azucarillos. La lona de las jaimas también se pudre y se deshace con el agua. Es una situación muy difícil porque la gente no tiene dónde refugiarse”, explica José Taboada, presidente de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (Ceas).

Muchas familias han perdido todas sus pertenencias, incluida la pequeña reserva de comida que poseían. Alimentos, como la harina y el azúcar, se han echado a perder por las lluvias. “Como esto siga así, no va a quedar ninguna tienda en pie. La previsión para los próximos días sigue siendo de lluvias fuertes“, se lamenta el ministro de Cooperación de la República Árabe Saharaui Democrática, Brahim Motjar.

Motjar hace un llamamiento a la ayuda internacional para que envíen alimentos, material de construcción y medicamentos, por si surge alguna epidemia, y poder reconstruir cuanto antes todo lo que se ha destrozado.

Las escuelas están cerradas hasta el próximo domingo para evaluar la situación y evitar que los edificios se derrumben con los niños dentro. “Las casas se estaban cayendo como tartas de chocolate. La gente se está refugiando en la montaña por miedo a que se desborde el río”, relata uno de los habitantes de la zona.

La Media Luna Roja en colaboración con las agencias de Naciones Unidas se está ocupando de cuantificar las pérdidas y valorar las necesidades más urgentes. Por este motivo, se ha creado una comisión de emergencia formada por Acnur,Unicef, Oxfam y la Media Luna Roja para ayudar a los damnificados.