Obama condena la violencia racial en Baltimore

En su primera intervención pública sobre el estallido racial en Baltimore, el presidente Barack Obama hizo una firme y dura condena de la violencia “sin sentido” y aclaró que sus activistas deben ser tratados “como criminales”.

“No hay ninguna excusa” para romper ventanas y destruir bienes, dijo el presidente, al aludir a los disturbios que llevaron al toque de queda en la ciudad que queda a 60 kilómetros al norte de esta ciudad.

Al mismo tiempo, Obama apuntó a la persistencia de una crisis de fondo en la sociedad con la cuestión racial y apuntó especialmente a la policía.

“Hemos visto demasiados ejemplos de interacciones entre la policía y la gente, sobre todo con afroamericanos, a menudo pobres, que generan preguntas inquietantes”, dijo.

La condena de Obama, con conferencia de prensa en la Casa Blanca, generó una primera reacción de malestar entre activistas en Baltimore. “Importan más las ventanas que las muertes”, dijeron, decepcionados

Con las cosas más serenas a plena luz del día, Baltimore permanece en estado de palpable tensión, con fuerte despliegue de fuerzas de seguridad en previsión de nuevos estallidos.

“Las afirmaciones de Obama eran necesarias. Esto no puede seguir así”, dicen otros vecinos, atemorizados con lo ocurrido en las últimas horas.