A cuatro años del levantamiento egipcio, el clientelismo vuelve a reinar

Protester wearing mask in the colours of the Egyptian flag is seen at Tahrir Square in Cairo

Cuatro años después del levantamiento popular en Egipto en 2011, que derrocó a Mubarak y avivó las esperanzas para el fin del clientelismo, muchos ciudadanos desesperados emitirán sus votos en as elecciones parlamentarias de marzo bajo el mismo y antiguo sistema.

Cuánto cuesta un voto? En la ciudad egipcia de Sadat, un centro industrial en expansión repleto de jóvenes y desempleados, cuesta lo mismo que bajo el gobierno de Hosni Mubarak: mantas, bolsas de fertilizante y un seguro social.

Hay pocas opciones. El desempleo alcanza el 13% y dos quintos de la población viven por debajo de la línea de pobreza, en condiciones que han empeorado tras la forzosa retirada de Mubarak del poder.

La campaña en contra de islámicos y liberales, en manos del actual gobierno respaldado por el ejército, ha abierto el campo a empresarios que han apoyado el régimen de Mubarak durante sus 30 años de ejercicio.

A docenas de ellos, se los han absuelto de cargos de corrupción y una vez libres, reviven el pasado: ofrecen dádivas para asegurar los votos.

La práctica, que no es considerada ilegal, aumenta la preocupación entre grupos civiles y de Derechos Humanos.

Un claro ejemplo es el de Ahmed Ezz, un potencial candidato en la carrera por una banca en Sadat, al noroeste del El Cairo. Ezz es considerado por los egipcios como el más poderoso símbolo del amiguismo del Egipto de Mubarak.

Ahmed Ezz, quien se negó a ser entrevistado, ha desestimado públicamente las acusaciones que apuntan a que ha empañado la política egipcia al involucrarse en actos de corrupción.

El magnate de la industria del acero, quien supo ser un miembro prominente del disuelto Partido Democrático Nacional, se hizo rico durante los años de Mubarak. Pasó casi todo el 2011 tras las rejas por las acusaciones de corrupción.

 

Fuente: Reuters