Francisco brindó una misa en medio de una tormenta en Filipinas

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El Papa afrontó hoy una fuerte tormenta tropical -que mató a una voluntaria- para poder celebrar una misa en Tacloban, en la isla de Leyte, junto a los sobrevivientes del tifón Yolanda, que en noviembre de 2013 arrasó Filipinas.

 

Con un piloto amarillo de plástico para protegerse de la intensa lluvia, Francisco habló frente a unas 200.000 personas, aunque debió suspender sus planes de pasar todo el día en Tacloban y sus alrededores, devastados por el tifón hace 14 meses.

Arruinados sus planes por la tormenta, debió volar de regreso a Manila, la capital filipina a la hora del almuerzo. “Pido disculpas a todos ustedes. Estoy triste por esto, realmente triste”, expresó el pontífice de 78 años frente a miles de personas que se habían reunido en una iglesia poco antes de que debiera regresar al aeropuerto.

Por los fuertes vientos, una chica murió durante la misa, cuando le cayó un altavoz en la cabeza. Al ser informado sobre el hecho, el Papa expresó su sentido pésame, rezó por ella y pidió poder contactar con los familiares, informó el cardenal filipino, Luis Antonio Tagle.

El viaje a Tacloban y sus alrededores fue una de las principales razones para que el Papa planeara una visita de cinco días a Filipinas, bastión asiático de la Iglesia Católica.

El tifón Yolanda fue la tormenta más poderosa jamás registrada en la tierra, dejó 7.350 muertos o desaparecidos, en noviembre de 2013, y devastó pueblos de pescadores y agricultores que ya estaban entre los más pobres de Filipinas.