“Yo me curé del virus del Ébola”

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El enfermero William Pooley, el primer británico en infectarse durante el actual brote del ébola en África Occidental, reconoció ser “muy afortunado”, tras ser dado de alta de un hospital en Londres donde fue tratado con el fármaco experimental ZMapp.

Pooley, quien se contagió con el virus mientras trabajaba como voluntario en Sierra Leona, fue internado en una unidad especial de aislamiento en el Royal Free Hospital de la capital británica.

“En primer lugar, en el nivel de cuidado que recibí, que es un mundo aparte de lo que la gente está recibiendo en África Occidental en este momento”.

Este miércoles la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la epidemia ya se cobró la vida de 1.900 personas, una cifra de muertos mayor que todas las epidemias previas de la enfermedad, que fue detectada por primera vez en 1976.

Ante la gravedad de la crisis, las Naciones Unidas señalaron que hacen falta US$600 millones en suministros médicos y la OMS convocó una nueva reunión de expertos en Ginebra, Suiza, para analizar los mejores tratamientos disponibles y ver las formas de acelerar la producción de medicamentos experimentales.

El mes pasado los dos únicos estadounidenses infectados de ébola se recuperaron después de ser tratados con el ZMapp, que nunca antes había sido probado en humanos.

“Muertes horribles”

Pooley no estaba seguro del momento de su contagio pero al comenzar a sentirse mal fue sometido a una prueba de sangre.

“Esa noche me despertó uno de los médicos de la OMS y de inmediato supe que eran malas noticias”.

Pooley fue tratado en una unidad de aislamiento del Royal Free Hospital de Londres.

“Estaba preocupado de que fuese a morir, estaba preocupado por mi familia y tenía miedo”.

El 24 de agosto fue trasladado a Londres.

“Frente a una probable muerte horrible, siguen trabajando todos los días ayudando a los enfermos. Es increíble”

William Pooley, paciente con ébola

“Mis síntomas nunca progresaron hasta los peores estados de la enfermedad; he presenciado muertes horribles, yo tuve síntomas desagradables pero nada comparado con los peores”, añadió.

El fármaco ZMapp, una infusión de 12 horas de anticuerpos, solo ha sido administrado a otros seis pacientes.

No se ha comprobado si la infusión ayudó a la recuperación de Pooley, pero los niveles del virus en su torrente sanguíneo cayeron significativamente después del tratamiento.

El doctor Michael Jacobs, especialista en enfermedades infecciosas del hospital, señaló que el paciente “no contagiará a nadie más. El virus no está presente en su cuerpo y no hay ningún riesgo para el resto de la comunidad”.

Héroes

Pooley también destacó los esfuerzos de otras personas que están trabajando en los países afectados por la epidemia.

“No contagiará a nadie más. El virus no está presente en su cuerpo y no hay ningún riesgo para el resto de la comunidad.”

Dr Michael Jacobs, especialista en enfermedades infecciosas del Royal Free Hospital

“Es simplemente heroico lo que están haciendo. Ellos saben lo que enfrentan”, indicó.

“Frente a una probable muerte horrible, siguen trabajando todos los días ayudando a los enfermos. Es increíble”.

Agregó que fue algo “natural” irse de voluntario a África Occidental, recalcando que no se arrepentía de su decisión y que se sentía “más comprometido que nunca con su trabajo como enfermero”.

Según las estimaciones actuales hasta 20.000 personas se contagiarán con el virus durante esta epidemia.

El brote ya lleva 1.900 muertos, según cifras de la OMS

En total, 51% de los infectados han muerto. La cifra varía desde el 41% en Sierra Leona hasta el 66% en Guinea, país donde comenzó la epidemia a comienzos de año.

Informe por BBC