Francisco cumple un año de pontificado

“No nos olvidemos que el verdadero poder es el servicio y que el Papa para ejercer el poder también debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su cumbre luminosa en la Cruz”, palabras del Santo Padre.  

 

Hoy se celebra el aniversario de un año de papado de Jorge Mario Bergoglio, en la Iglesia Católica. Es el primer papa de formación jesuítica, originario de América, hispanoamericano y el primero no europeo desde el sirio Gregorio III.

Su llegada en aquel 13 de marzo del 2013 sacudió al mundo, sobre todo, porque desde el primer momento mostró su gran carisma, sencillez y humildad. Dejó de lado los protocolos y se deprendió de los oropeles, en vez de los zapatos rojos papales, calza unos negros; en vez de una cruz de oro, optó por una de plata; circula en un automóvil común. No vive en los apartamentos del gran Palacio Apostólico, sino que se aloja en la residencia Santa Marta, una dependencia del Vaticano, junto con obispos y sacerdotes.

El sumo pontífice supo cómo llegar al corazón de los fieles, quienes lo consideran un emblema de esperanza. Desde siempre apoyó a una “iglesia pobre y para los pobres”; sin ir más lejos, apenas asumió, en su encuentro con los periodistas acreditados ante la Santa Sede, afirmó “La pobreza se aprende con los humildes, los enfermos y con todos aquellos que están en las periferias existenciales de la vida. La pobreza teórica no nos sirve”.

Entre uno de los sucesos más significantes generados por el líder mundial, fue  la creación del Consejo de Cardenales, “mejor conocido por el grupo de los 8”, cuyo objetivo es satisfacer  las necesidades de reforma dentro de la Curia Romana, como así también asesorar al Papa en el gobierno de la iglesia universal. Establecieron medidas de gran importancia como:

  • Una comisión especial para la protección de los menores víctimas de abusos sexuales y para la lucha contra los curas pedófilos.
  • tres comisiones para los asuntos económicos: una para investigar al IOR, otra para revisar el conjunto económico y administrativo de la Santa Sede y racionalizarlo y una tercera para intensificar la vigilancia en las finanzas vaticanas.
  • Secretaría de Economía para coordinar la “gestión financiera y administrativa del Vaticano”, mejorar el uso de los recursos, la mejora de la ayuda disponible para varios programas, en particular los destinados a trabajar con los pobres y marginados.

El Pastor Universal es diferente, y  él mismo ha revelado que de vez en cuando en el Vaticano le recriminan que es “indisciplinado”, sin embargo fue esa forma de ser la que lo convirtió en una de las personalidades más queridas por la gente. La realidad es que su llegada hizo renacer el amor en muchos y también temblar a tantos otros. Aún le queda un largo camino, y seguiremos viendo que cambios traerá con él.