Gabriel García Marquéz cumple hoy 87 años y así lo celebró

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EL ESCRITOR GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ CELEBRA EN MÉXICO SUS 86 AÑOS

El Premio Nobel de Literatura festejó su natalicio con un grupo de periodistas que le cantaron “las mañanitas” en las puertas de su casa.

 

Desde las nueve de la mañana de este jueves, algunos medios se instalaron a las puertas de la casa de Gabriel García Márquez en la ciudad de México para felicitar y saludar al escritor colombiano, que hoy festeja 87 años.

Hacia las 12 del día el escritor salió y, aunque no dijo ninguna palabra ni firmó autógrafos, sonrió a los periodistas y a algunos ciudadanos que habían llegado para verlo.

Con una flor amarilla en el saco gris, el escritor escuchó que algunos reporteros le cantaron ‘Las Mañanitas’. Minutos después, miembros de su entorno confirmaron que no había programado ninguna actividad especial para el festejo.

A pesar de ser uno de los escritores más leídos y populares del mundo, el “Gabo” no participa en actos públicos y vive prácticamente retirado del mundo. Pero esto no le impide estar presente entre otros escritores, y sobre todo, en el corazón de sus lectores, que supo ganarse con sus maravillosas historias.

En un humilde homenaje, dejamos cinco (a nuestro entender, de los mejores) fragmentos de “Cien años de soledad”:

1. “Durante el día, derrumbándose de sueño, gozaba en secreto con los recuerdos de la noche anterior. Pero cuando ella (Pilar Ternera) entraba en la casa, alegre, indiferente, dicharachera, él (José Arcadio) no tenía que disimular su tensión, porque aquella mujer cuya risa explosiva espantaba a las palomas, no tenía nada que ver con el poder invisible que le enseñaba a respirar hacia dentro y a controlar los golpes del corazón, y le había permitido entender por qué los hombres le tienen miedo a la muerte”.

2. “Por eso, cada vez que Úrsula se salía de casillas con las locuras de su marido, saltaba por encima de trescientos años de casualidades y maldecía la hora en que Francis Drake asaltó a Riohacha. Era un simple recurso de desahogo, porque en verdad estaban ligados hasta la muerte por un vínculo más sólido que el amor: un común remordimiento de conciencia. Eran primos entre sí”. 

3. “La casa se llenó de amor. Aureliano lo expresó en versos que no tenían principio ni fin. Los escribía en los ásperos pergaminos que le regalaba Melquíades, en las paredes del baño, en la piel de sus brazos, y en todos aparecía Remedios transfigurada: Remedios en el aire soporífero de las dos de la tarde, Remedios en la callada respiración de las rosas, Remedios en la clepsidra secreta de las polillas, Remedios en el vapor del pan al amanecer, Remedios en todas partes y Remedios para siempre. Rebeca esperaba el amor a las cuatro de la tarde bordando junto a la ventana. Sabía que la mula del correo no llegaba sino cada quince días, pero ella la esperaba siempre, convencida de que iba a llegar un día cualquiera por equivocación”.

4. “Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerinas y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo la serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó  las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y que pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria”.

5. “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

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Melisa Müller
27 años, Comunicadora Social . Twitter: @Melii_Muller // email: melisa@cordobatimes.com