Venezuela: un año sin Chávez

mmaduro

Desde hace algunas semanas, el país es uno de los centro de atención mundial, luego de que una serie de protestas pusiera en jaque al gobierno de Nicolás Maduro.

 

Ambos bandos, oficialismo y oposición, intentar hacer verdad su versión de los hechos: de un lado, aseguran que Venezuela es un lugar donde se violan los derechos fundamentales y del otro, que el país es víctima de un golpe de estado orquestado por los grandes grupos económicos que, por las políticas de redistribución e inclusión social, ven sus intereses afectados.

De cualquier forma, desde que Hugo Chávez ganó las elecciones de 1998 con el 56,20% de los votos y llevó al país por las sendas del “Socialismo del Siglo XXI”, millones de venezolanos pudieron salir del círculo de la pobreza. Según datos recogidos por el Banco Mundial, el mandatario logró reducir la pobreza a mitad, del 62.11% en 2003 a 31.96% de 2011. El mismo organismo indica que el gobierno ha erradicado la desnutrición (del 16% del año 2000 al 5% de 2011) y la Unesco ha declarado el país como “libre de analfabetismo”.

Sin embargo, Chávez no pudo dar respuestas a otros problemas que Venezuela lastra desde hace décadas, como la criminalidad en las calles y la corrupción en el gobierno. Además, la inflación se mantuvo como una de las más altas del mundo y se olvidó de la clase media y las más acomodadas, provocando una feroz polarización que dividió radicalmente la sociedad.

Un año después de su muerte, Chávez sigue siendo un misterio para algunos, un héroe para muchos y el tirano de unos pocos. En todo el mundo se realizan homenajes en su nombre, como la misa en Barracas que encabezará Cristina Fernández de Kirchner o los actos en Venezuela a los que asistirá el vicepresidente Amado Boudou.

Por su parte, Nicolás Maduro lideró el desfile militar que recorrió el Paseo los Próceres, y aprovechó la oportunidad para hablar de la situación actual de su país y dejar muy en claro que no aceptará una intervención de la Organización de los Estados Americanos (OEA), como pide la oposición.  “A la OEA déjenla donde está, en Washington, que se ve bien bonita. Fuera la OEA de acá, ahora y para siempre. Nuestro camino es el sur”. Siguiendo el camino de la “Revolución Bolivariana” que le dejó marcado su antecesor, Maduro deberá resolver antes las dificultades que se le presentan, para continuar su “misión” y devolverle la paz al país petrolero.