Villa María: Municipalidad se niega a darle la pensión por discapacidad

Alejandro Montiel, un joven de 21 años que padece neurofibromatosis, inició su trámite de pensión no contributiva hace ya varios años. Todavía no recibió ni la pensión ni explicaciones concretas.

Este es el caso de Alejandro Montiel, joven villamariense que tiene neurofibromatosis (patología que ha reducido un 90% su visión) y que viene luchando para que le brinden una solución desde fines del 2009.

“En el año 2009, me enteré que por mi problema podía obtener una pensión. Así que cuando todavía veía, yo mismo me dirigí a la Municipalidad de la localidad para que me informen que papeles debía presentar. A fines del 2009, me quedé ciego, para esas fechas yo ya había reunido todos los papeles que se necesitaban, por lo que fui a presentarlos. Pasaron tres días aproximadamente, cuando me informaron que no podían darme nada y al preguntar el por qué no me respondieron. Bajé la cabeza y los cinco pisos de la Municipalidad” relata Montiel.

De esta manera, comenzó el tramiterio telefónico. “Todos los primeros de mes, yo hablaba al 130 ANSES para que me informaran qué debía o podía hacer y cómo iba mi trámite. Siempre me atendía una persona diferente y siempre me hacían la misma pregunta: ¿y vos para qué querés la plata? o la típica: “pero si tus papás tienen mutual”. Me tenían cansado, así que un día dije: “Y si a mis viejos les pasa algo, ¿qué pasaría conmigo?,  a lo que me respondieron “que te mantenga tu abuela”. Es como si les echaran la culpa a mis padres, la pensión es mi derecho y el de todos los discapacitados” agrega.

Contradicciones

A principios de  marzo, Alejandro salió al cruce con el representante de ANSES en Villa María, Guillermo Rocha, quien expresó a la prensa local: “No hay ningún discapacitado que no cobre la pensión”. Los dichos por Rocha no sólo lo molestaron sino que le dieron vergüenza ajena. Su pensión había estado más de dos años en trámite.

No es el único caso

En Villa María, también hay otra familia que viene luchando para que uno de sus hijos obtenga la pensión no contributiva. Se trata de la familia de Lucrecia Colombatti, quien sufre de autismo y trastornos del aprendizaje. Guillermo, su papá, inició el trámite el 10 de octubre de 2011 y al igual que Alejandro su pedido fue rechazado en abril del año 2013 porque supuestamente la familia está en condiciones de mantenerla.

“El fundamento de la pensión es que el discapacitado, al depender siempre de los padres, es como que deja de ser un sujeto, pierde individualidad y no se le permite su crecimiento personal más allá de la discapacidad que tenga. El hecho de depender siempre de la economía de los padres limita el desarrollo personal de los discapacitados, por eso debería ser independiente de la posibilidad económica de los padres” dijo Colombatti a “El Diario” en febrero de este año.

Nunca de brazos cruzados

Ale, como todos le dicen, es famoso en Villa María. En el año 2004, propuso colocar un ascensor en el colegio Bernardino Rivadavia, al cual asistía. Al principio, la idea parecía absurda, primero porque no había fondos suficientes y  segundo porque tanto Alejandro como su compañero de idea aún concurrían al primario.

Fueron seis años en los que él mismo se encargó de entrevistar a todos los discapacitados del colegio y a buscar maneras de juntar el capital necesario. Finalmente, en el año 2010 el elevador fue colocado gracias a una lotería familiar que se hicieron en todos los niveles de la institución.

Finalizando

Después de 23 meses de iniciado el trámite, le informaron que la pensión estaba vigente. “Llamé al Ministerio de Desarrollo Social para saber cuándo cobraba y qué debía llevar y me dijeron que no lleve nada porque había salido vigente pero desfavorablemente. La última vez que me comuniqué fue hace nueve meses y aún nada. En el Ministerio y en el ANSES se olvidaron de mí” expresa Alejandro.

Por Trinidad Ayán