¿Se vienen “vientos de cambio” estructurales para el campo?

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Durante el congreso de Aapresid, dos economistas advirtieron que los costos administrativos y la presión tributaria están afectando la productividad del sector.

ROSARIO.- Además de una reforma impositiva, la Argentina tendría que encarar una reforma sistémica que incluya también cuestiones laborales, previsionales y de regulaciones, entre otras. Eso para garantizar que haya un cambio estructural que favorezca a la competitividad de la economía en general y del agro en particular.

El planteo lo hicieron dos economistas del sector privado en el marco del 25° Congreso de Aapresid, que se realiza aquí junto con el 7° Congreso Mundial de Agricultura de Conservación. Se trata de Ezequiel de Freijo y Juan José Ezama.

Según un análisis que hicieron los economistas, con datos del Banco Mundial, en la actualidad la carga fiscal consolidada es del 40% del producto bruto interno (PBI). “Es la carga más alta de doce países que seleccionamos”, detalló Ezama. En rigor, entre otros casos, en Indonesia esa carga es del 14% del PBI; en Malasia, del 21%; en Tailandia, del 22%; en China, del 28%, y en Estados Unidos, del 32 por ciento.

La carga tributaria actual está compuesta por 16 impuestos nacionales, 10 provinciales y siete de carácter municipal. Si bien es un tributo provincial, Ingresos Brutos pasó de representar el 1,7% del PBI en 2003 al 4,1% en la actualidad. Hoy es el tercer tributo en recaudación del país.

Si se mira lo que ocurrió con los factores de productividad, considerando un indicador del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), que midió entre 1963 y 2014 el uso de fertilizantes, el capital y la productividad lograda, mientras que la Argentina tuvo un incremento del 51%, hubo países que crecieron el doble y otros, hasta cinco veces. Brasil tuvo un incremento del 181% y Australia, del 118%, por ejemplo.

“Esto significa que hay algo que está pasando, pese a que el agro es uno de los sectores más competitivos y los productores tienen gran capacidad para adaptarse a procesos y tecnologías”, expresó Ezama durante su presentación.

En el caso del agro, además, enfrenta diversos regímenes que le suman costos a la operatoria. Al respecto, el sector debe cumplir, según los expertos, con 12 regímenes de información o declaración. “Son costos administrativos donde, ante un incumplimiento informal, se puede generar una multa y que no se pueda cerrar un negocio”, precisó De Freijo.

De acuerdo con los economistas, hacer una transacción financiera en la Argentina cuesta 55 veces más que en Holanda, y esto tiene que ver, entre otros factores, en que falta una mayor difusión de pagos electrónicos. Los economistas acotaron que el sistema financiero sigue siendo débil para financiar la modernización del aparato productivo. Presta por el equivalente al 12% del PBI (con uno o dos puntos de participación del agro), cuando debería estar por encima del 80%, según sucede en otros países competidores.

En este contexto, según los expertos, si hay ventajas de otros países competidores de la Argentina es porque aquéllos lograron reformas más amplias que las impositivas. “Si sólo hacemos una reforma impositiva, tendría un impacto bajo”, dijo Ezama. De Freijo amplió que se necesitan también soluciones simultáneas en lo laboral, fiscal, medios de pago y mercados (transparencia), entre otras.

“Hay que hacer un abordaje sistémico, con abordajes en varias áreas en simultáneo”, precisó Ezama.

Los economistas calcularon que, en el caso del tambo, con las distintas reformas por cambios en los mercados (control de la transparencia) mejoraría 15% el precio, los costos de producción se aliviarían 19%, en tanto que la carga tributaria bajaría 18%. “Pasás a ser rentable y todo el sistema se acomoda”, detalló Ezama.

FUENTE: La Nación – Fernando Bertello