Biofertilizantes: con demanda creciente, mejoran la cantidad y calidad de las cosechas

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Son un integrante fundamental de los nuevos planteos tecnológicos que apuntan a mejorar los rindes y también a lograr que los granos cosechados tengan mejor calidad.

En el siglo pasado, prácticamente no se hablaba de biofertilizantes, y la nutrición de los cultivos se basó casi exclusivamente en el aporte de los fertilizantes tradicionales productos químicos inorgánicos (sintéticos o provenientes dela minería). Los productores estaban conformes de obtener un mayor rendimiento en la agricultura cuendo éstos empezaron a aplicarse y masificarse. Sin embargo  poco a poco los fertilizantes químicos empezaron a mostrar sus desventajas como:

Fitotoxicidad: en general tuvieron que ser aplicados alejados de las semillas, ya que la proximidad o el contacto con la misma podía afectar al cultivo de manera más o menos severa según sea el producto y las condiciones ambientales, como también el nivel de susceptibilidad del cultivo en relación con dicho fertilizante.

Lixiviación: Actuando como  contaminantes en diversas cuencas.Efectos biológicos indeseables: destruyendo microorganismos y formas juveniles de insectos benéficos.
Susceptibilidad al stress: haciendo el cultivo más susceptible al ataque de enfermedades.
Los científicos empezaron a entender la problemática general, y con el aporte de las empresas del sector privado profundizaron la investigación y el desarrollo de un nuevo concepto: los biofertilizantes:

Yendo al grano: ¿Qué son los Biofertilizantes?

Básicamente son compuestos manufacturados a base de microorganismos beneficiosos, a veces específicos y otras de aplicación para diversos cultivos. Estos actúan en simbiosis con los cultivos, y hacen que éste pueda mejorar su performance a la hora de capturar nutrientes del suelo e incluso de la atmósfera. Son también un pilar  para mejorar la productividad del suelo. Por ejemplo actúan  fijando el nitrógeno atmosférico o solubilizando el fósforo del suelo, también estimulando el crecimiento de las plantas mediante la síntesis de sustancias promotoras del crecimiento.
Los biofertilizantes basados en fuentes de energía renovables son rentables, respetuosos con el medio ambiente y pueden ayudar a economizar la alta inversión necesaria para fertilizantes químicos tradicionales, ya sea reemplazando directamente su uso, o potenciándolo (efecto sinérgico).

Los biofertilizantes (inoculantes microbianos) mejoran la fertilidad del suelo y aumentan la absorción de nutrientes y la absorción de agua en suelos deficientes, ayudando así a un mejor establecimiento de las plantas. Es por ésto que las compañías que los comercializan, hacen incapié en el valor que tienen a la hora de disminuir los efectos provocados por los diversos stress ambientales.
Los Biofertilizantes también participan en la secreción de sustancias de crecimiento, antifúngicos, así como mejoran la germinación de las semillas y el crecimiento de raíces.
Sin dudas el uso de biofertilizantes enriquecerá eficazmente el suelo y costará menos que los fertilizantes químicos, que dañan el medio ambiente y agotan las fuentes de energía no renovables.

Clasificación de los biofertilizantes


Aportan nitrógeno
Rhizobium y Bradyrhizobium (para cultivos de leguminosas)
Azotobacter / Azospirillum para cultivos no leguminosos
Aporte de fósforo
Bacterias Solubilizantes de Fosfato (PSB) para todos los cultivos a aplicar con Rhizobium, Azotobacter, Azospirilium y Acetobacter.
Para composta enriquecida

Bacterias solubilizantes de fosfato (PSB) y cultivo de Azotobacter – Cultivo de hongos celulolíticos.
Fosfo: libera fósforo insoluble en el suelo y fija este fósforo en minerales de arcilla que es de gran importancia en la agricultura.
Rhizo: Bacteria que juega un papel muy importante en la agricultura por la fijación de nitrógeno atmosferíco a través de la nodulación en cultivos  como guisantes y alfalfa.
Azotobacter: fija el nitrógeno atmosférico en el suelo y lo pone a disposición de las plantas. Protege las raíces de otros patógenos presentes en el suelo
Trichoderma: Es un producto no patógeno y ecológico. El producto es un antagonista hiperparasitario contra diferentes agentes patógenos en el campo y un agente de control biológico económicamente sustentable.
Composter: descompone cualquier fuente de materia orgánica, por ejemplo los rastrojos groseros (cañas de girasol, sorgo, maíz. Esto favorece la acción microbiana relacionada a la mineralización, lo que aumenta la fertilidad química instantánea del suelo.
Tricho-Card: Trichogramma es un eficiente destructor de huevos de muchos comedores de hojas y flores, tallos, frutos, brotes. Se puede utilizar en una variedad de cultivos como la caña de azúcar, maíz, verduras, arroz y manzana.
Vermi Compost: Es 100% puro fertilizante orgánico ecológico. Tiene fósforo de nitrógeno, potasio, carbono orgánico, azufre, hormonas, vitaminas, enzimas y antibióticos que ayudan a mejorar la calidad y la cantidad de las cosechas.

Compostajes

Existen otro tipo de biofertilizantes denominados composta, o compostajes, todos ellos son una mezcla de arena, tierra común o negra y distintos residuos orgánicos (estiércol, restos vegetales diversos, y residuos de las industrias alimenticias) de fórmulas muy variables. Aún no han sido utilizados en nuestro sistema agrícola extensivo, pero si en  los sistemas rurales más intensivos (huertas fruti_hortícolas, viveros, etc). Esto no desmerece los beneficios que tienen, y las inmensas propiedades como mejoradores del ambiente edáfico. Aportan fertilidad y a su vez equilibran el ecosistema del suelo, mejorando tanto su performance química como física (estructural).

En el futuro seguramente ocuparán una importante plana en relación a los sistemas extensivos, y los técnicos actuales estarán abocados de lleno a lograr que éstos puedan ser aplicados con una tecnología y un costo acorde a la sustentabilidad económica de los cultivos. Está claro que las enmiendas orgánicas no pretenden reemplazar a los fertilizantes tradicionales, sino que la pretensión agronómica,  es poder sinergizar ambos aportes y así potenciar el aporte nutricional de ambos a los cultivos.

Conclusión

Todavía queda mucho “hilo en el carretel” relacionado a la tecnología de los biofertilizantes, pero en la medida que los productores entiendan y sobre todo experimenten en sus lotes los sobrados beneficios de los mismos, aumentará la demanda de los mismos, y por consiguiente habrá también una importante paleta de oferentes.