Del rastrojo al tanque: restos de la zafra podrían utilizarse para biocombustible

Desarrollan técnica para lograr la producción de combustibles con residuos de caña de azúcar

Es una alternativa para diversificar la oferta de los chacareros ante la demanda de energía

Poco a poco el mundo busca seriamente dejar del residuo fósil y empieza a optar por energías más amigables con el medio ambiente. Es por eso que la producción a partir de la quema de subproductos provenientes de rezagos de soja, maíz, girasol o madera cuesta cuatro o cinco veces menos que la extracción a partir de cualquier combustible fósil. Con ese contexto, es que el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) logró el desarrollo de combustibles con residuos de la caña de azúcar que hoy quedan en el suelo luego de la zafra. La opción de hacerlo permite al chacarero contar con una herramienta más de ingresos y genera a la vez un aporte al cuidado del medio ambiente.

El desarrollo consiste en transformar la mal hoja que no es más que el remanente de la cosecha, en un pellet (producto sólido) para luego usarlo en las calderas. Se estima que hay alrededor de 1,5 millón de toneladas disponibles en el mercado. Para entender mejor el proceso se debe saber que “tres kilos de pellet equivalen a un litro de gasoil”, sostuvo Guillermo Martínez Pulido desde la Unidad de Valoración de Recursos Biomásicos. El experto resaltó que su transformación es viable “gracias a que hay tecnología de combustión disponible en el mercado”.

Lo cierto es que su uso puede extenderse de forma complementaria en el consumo de baja y media escala como son las redes domésticas e industriales.

Martínez resaltó que los residuos hoy no son aprovechados, lo que implica un problema ambiental ya que el productor suele quemarlo previo a la cosecha. Sin embargo, el técnico reconoció que un tema pendiente a resolver es “alto costo que significa levantarlo” y recordó “que actualmente lo hacen los más grandes o directamente las empresas azucareras”.

Pero sí vale recordar que es una herramienta más para el chacarero, “dado que hoy por hoy el productor tiene poco poder de negociación con el ingenio, lo que le da una alternativa económica al tener la posibilidad de agregarle valor al subproducto”, dijo Martínez.

Falta entonces ver si hay demanda. Lo poco que se produce en el país es exportado a la Unión Europea donde el consumo es alto, por eso faltará lograr un mercado interno que permita tener un precio que hoy no existe.

Por lo pronto, todo indica que los biocombustibles llegaron para quedarse. En el caso mencionado, hablamos de la biomasa que hoy es tomada en serio por algunas industrias. La ley 27.191 obliga precisamente al Sistema Interconectado Nacional a que una parte de su materia prima sea en base a productos renovables.

Si bien es un inicio, dependerá de la decisión política para seguir fomentándolo. En la actualidad, varios ministerios siguen debatiendo si se eleva o no el corte del 20% en biodiésel al mercado interno. Las fuentes consultadas reconocieron que éste no llegará si no hay “sistema de precio competitivo”.

La medida ayudaría en parte a la industria que por estas horas busca responder a los pedidos de Estados Unidos, que acusó al producto local de dumping como lo hiciera en su momento la Unión Europea, con resultado positivo en el OMC y en Perú.

BAE Negocios – Merino Soto