En el norte de Córdoba Las “ovejitas” dan buenos números

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Producción de Ovinos(Córdoba)

Gustavo Ramos es productor ovino en Villa de María del Río Seco. Asegura que la actividad aporta hasta 70 % más de ingresos por hectárea que la Soja y la producción bovina.

Gustavo Ramos es ingeniero agrónomo y productor agropecuario del norte de Córdoba. Además de hacer agricultura y ganadería bovina, hace aproximadamente un año arrancó con la explotación ovina. En la actualidad, cuenta con un plantel de 160 ovejas en María Gloria, su campo ubicado sobre la ruta nacional 9 Norte, justo en el ingreso a Villa de María de Río Seco.

Su establecimiento fue uno de los visitados durante la jornada de capacitación realizada esta semana en Villa de María de Río Seco, por la Sociedad Rural de Jesús María.

Comienzos

“En un principio, mi intención fue arrancar con una raza pura como la Dorper, pero el costo era demasiado elevado. Me pedían 50.000 pesos por un macho y entre 25.000 a 30.000 pesos por cada hembra. Por una cuestión de practicidad en cuanto al manejo, decidí comprar un plantel más grande de ovejas criollas en la costa del Río Dulce. Terminé pagando 500 pesos por cada una. Si bien son animales bastante rústicos, tienen la virtud de que comen cualquier tipo de pasturas. Más allá de eso, la idea es ir mejorando la genética del rodeo de a poco. De hecho, puse padrillos raza Texel y cruces de Texel con Pampinta”, explicó Ramos, de acuerdo con lo informado por la Sociedad Rural de Jesús María.

Manejo productivo

A diferencia de varios productores que están haciendo el servicio estacionado, la intención de Ramos es tener una producción de corderos a lo largo de todos los meses. A partir de esa decisión, la estrategia es mantener a las hembras con los machos juntos durante todo el año, al no estar afectadas por el fotoperiodo y el tema de la gestación.

“Uno de los mitos que circula entre los productores es que las ovejas, al tener lana, son más de zona fría. Sin embargo, la lana sirve de aislante térmico tanto para el frío como para el calor. En ese sentido, pueden producirse y adaptarse muy bien en zonas de altas temperaturas como el norte de Córdoba. Otro preconcepto es que la oveja suele comerse hasta la raíz del pasto. No obstante, eso puede llegar a darse en el caso de un manejo bastante precario, en donde no hay cierta rotación de potreros. Si uno hace un manejo de modo tal que deja rebrotar aquel pasto que comió la oveja, la actividad se torna sustentable”, expresó Ramos.

Más rentable

A la hora de evaluar la rentabilidad que ofrece la producción ovina respecto a la agricultura en la zona, Ramos no tiene dudas.

“En la actualidad, una hectárea de soja te está dando 30 quintales, que significan 12.000 pesos. En esa misma hectárea, teóricamente la pueden habitar dos vacas que tienen un 90 por ciento de preñez. Es decir, pueden dar dos terneros al año aproximadamente. A cada ternero producdo lo estás comercializando a 6.000 pesos cada uno: es decir 12.000 pesos al igual que la soja. En el caso de la oveja, se pueden meter 20 animales por hectárea, que a su vez pueden dar 20 corderos. Los corderos se están vendiendo a 1.000 pesos cada uno. Estamos hablando de un ingreso de 20.000 mil pesos. Es casi 70 por ciento más de ganancias”, comparó el productor.

“Actualmente un cordero se está vendiendo entre 32 a 33 pesos el kilo vivo. En general, rinde el 50 por ciento de carne. Es decir, de un cordero de 30 kilos quedan 15 kilos de carne. Si se comercializa la carne, se está pagando entre 100 y 110 pesos el kilo”, sostiene Ramos.

Ventajas con las vacas

El productor también explicó las diferencias entre la producción ovina y la bovina y de las ventajas en tiempo que ofrecen las ovejas. “Mientras que la vaca tiene nueve meses de gestación, la oveja tiene cinco. Mientras que el ternero necesita más o menos seis meses para ser destetado y comercializado, en la oveja necesitás tres meses para tener los kilos de faena necesarios. O sea, estamos hablando de 8 meses contra 15 de la vaca”, comparó Ramos.

A partir de estos fundamentos, desde el punto de vista de la rentabilidad, la actividad ovina posibilita acortar los plazos de producción y obtener mejores resultados en un período menor de tiempo. En materia de alimentación, la vaca requiere de algún suplemento durante la temporada de invierno a diferencia de la oveja. “Evidentemente, la alimentación es más costosa en el caso de la vaca. La oveja come directamente el pasto que hay”, precisó el productor.

Demanda insatisfecha

En cuanto al tamaño del mercado interno, Ramos percibe un déficit entre lo que se oferta y lo que requiere la demanda. “De cada cinco corderos que se están pidiendo, la producción actual puede cubrir uno. Por otro lado, en el país se está consumiendo entre un kilo y 1,3 kilos de carne ovina por habitante por año, contra 50, 60 kilos de carne bovina”, precisó.

Fuente: La Voz del Interior