Orugas Cortadoras: la clave es monitorear en lugar de resembrar

tallo de maiz cortado por oruga en V3

En la agenda del manejo sanitario, uno de los primeros pasos para lograr una buena implantación de los cultivos estivales, es tener presente al complejo denominado “orugas cortadoras”.

¿Cuál es la conveniencia de conocer tanto detalle sobre éste complejo de insectos?

Es importante poder entender como es el comportamiento biológico de ésta plaga, como así también otros aspectos fundamentales, para poder efectuar un plan estratégico de manejo, que no se reduzca a la mera aplicación de insecticidas de volteo, sino a una visión agronómica integral que nos permitirá mayores y mejores herramientas de lucha, contemplando a su vez el  criterio de sustentabilidad ambiental.

Generalidades y descripción biológica

Las orugas cortadoras son un grupo de insectos perteneciente al orden lepidóptera (polillas o mariposas de hábitos nocturnos) que tienen un intrincado ciclo biológico.

Los noctuidos (Noctuidae) son una familia de robustas mariposas nocturnas, con más de 26.000 especies conocidas. Muchas tienen mucha pelusa grisácea, aunque las hay con brillantes tonalidades en las alas. Generalmente hay pocas diferencias entre sexos. La inmensa mayoría de los noctuidos vuelan de noche y son invariablemente atraídos por los focos de luz. A muchos les atrae el azúcar y las flores ricas en néctar.

Cabe aclarar que estos adultos o polillas no son los que ocasionan el daño a los cultivos, ya que su aparato bucal les permite solo alimentarse de néctar y sustancias azucaradas. Sin embargo, éstos   oviponen en la base del  cultivo o malezas, y luego de eclosionar sus diminutos huevos, se desarrollan  unas pequeñas larvas (orugas dañinas) con aparato bucal masticador que crecen y van cambiando de estadio a medida que se alimentan de diversos cultivos que usan de hospedantes.  La última generación de dichas orugas se transforman en una pupa (estructura particular de los insectos con metamorfósis), totalmente inmóvil, y dentro de la misma sucede un complejo cambio morfo-fisiológico  en el cual una oruga de hábito rastrero se transforma en un adulto alado con un comportamiento alimenticio totalmente distinto. De ésta manera se completa y se repite el ciclo.

Distintas etapas en la vida de una oruga cortadora típica (agrotis ipsilon)
Distintas etapas en la vida de una oruga cortadora típica (agrotis ipsilon)

Especies, distribución geográfica y características particulares

El complejo de orugas cortadoras que afecta a los principales cultivos estivales en Argentina se compone de cuatro especies: la oruga áspera (Agrotis malefida Guen.), la oruga parda (Feltia gypaetina Guen.), la oruga grasienta(Agrotis ípsilon Hufnagel) y la oruga variada (Peridroma saucia Hübner).

La oruga áspera se encuentra citada en las provincias de Salta, Tucumán, Misiones, La Rioja, Buenos Aires, Neuquén, Chubut, Tierra del Fuego, Córdoba, Santa Fe y La Pampa.

larva y adulto de A. malefida

La oruga parda se cita en La Pampa, Córdoba, Santa Fe, Salta, La Rioja, Buenos Aires y Neuquén.

Feltia gypaetina

La oruga variada se distribuye desde Canadá hasta el sur de Argentina.

Peridroma saucia

En el sudoeste de Córdoba, norte de La Pampa y San Luis se identificó también otra especie, la oruga cortadora Euxoa bilitura que causa importantes daños en cultivos de alfalfa, cuyo ciclo se corresponde con el descripto para la “oruga variada” con 4 generaciones al año.

Euxoa spp.

Tanto A. malefida como F. gypaetina pueden alimentarse de alfalfa y de diversas malezas, lo que permite su supervivencia en barbechos sucios.

Comportamiento

Son muy activas y agresivas, y las primaveras húmedas favorecen los ataques principalmente en áreas bajas. En los cultivos de verano, cuando las siembras se realizan sobre lotes infestados, el ataque de orugas cortadoras se produce con la emergencia de las plántulas, las larvas inicialmente se alimentan de los cotiledones o brotes, para luego actuar como cortadoras.

En soja cortan las plántulas a nivel del suelo, estimándose que cada oruga puede destruir  cinco plántulas de soja durante su etapa activa.

Hasta principios de la década de los ’90 los daños por orugas cortadoras eran provocados principalmente por Agrotis ipsilon, especie de generación múltiple que causaba daños en forma muy esporádica y localizada.

Agrotis ipsilon

Ya hacia mediados de esa década esta situación se había modificado, presentándose ataques más frecuentes, severos y prolongados, siendo las principales especies identificadas Agrotis maléfida, seguida por Feltia Gypaetina

Bioecología

De acuerdo a sus ciclos de vida suelen reunirse en dos grupos: las que presentan una sola generación anual (univoltinas) como Agrotis malefida y Feltia gypaetina (grupo I) y las que presentan más de una generación anual (multivoltinas) como Agrotis ípsilon, Peridroma saucia y Euxoa bilitura (Grupo II).

Ciclo biológico de orugas cortadoras

Descripción de las univoltinas

La oruga áspera (Agrotis malefida) lleva su nombre gracias a la diferenciación con el aspecto lustroso que presenta la llamada oruga grasienta (Agrotis ípsilon).

La hembra adulta coloca entre 1000 y 1600 huevos, distribuidos en varios grupos, cada uno de ellos en número de 50 a 70 sobre hojas de malezas o en la corona de los cultivos. Durante los primeros estadios ingiere hojas de malezas principalmente, y a partir del cuarto se comporta como cortadora, realizando el daño durante la noche.

Es una larva grande, de 50 – 60 mm de largo por 9 – 10 mm de ancho luego de trascurridos 7 estadios, de color general gris verdoso, con una banda longitudinal ancha y amarillenta.

Para completar su desarrollo larval requiere 120 a 150 días. Pasa el verano en estado de reposo (diapausa) a pocos centímetros del suelo en cámaras que prepararon al finalizar su estado activo. Empupa enterrada en el suelo a poca profundidad y este período se extiende por 30 a 35 días.

El gusano pardo (Feltia gypaetina) realiza sus daños en un período coincidente con la especie anterior, entre septiembre y octubre a partir del 4to estadio larval.

La hembra adulta coloca entre 800 y 1200 huevos, dispuestos en 4 ó 5 grupos en número de 30 a 470.

La larva totalmente desarrollada mide entre 35 y 40 mm de largo por 8 a 9 mm de ancho, atravesando entre 6 y 7 estadios en un período comprendido entre 90 a 105 días.

El color general es castaño, con una línea dorsal blanco cremoso, el tegumento posee tubérculos de diferente tamaño que le dan un aspecto rugoso.

Presenta un estadio de prepupa que tiene lugar durante el periodo estival, para luego empupar al comienzo de la estación otoñal por un período de 40 a 57 días.
Para ambas especies los adultos eclosionan a partir de fin del mes de Abril hasta fin de Mayo, siendo posible su captura en trampas de luz.

Especies multivoltinas

La oruga grasienta (Agrotis ipsilon) es una de las cortadoras más difundidas y voraz de Argentina. Su nombre común se debe a su tegumento suave y lustroso, como untado en aceite.

Al igual que el resto de las especies tiene actividad nocturna, permaneciendo durante el día enroscada en la base de las plántulas. Presenta 3 ó 4 generaciones anuales según la latitud.

La hembra adulta coloca huevos en pequeños grupos, en total 1500 a 2000.

Es una oruga grande que totalmente desarrollada mide 45 mm luego de cumplir 6 estadíos, excepcionalmente 7, el color del cuerpo es gris brillante con una banda longitudinal más clara, y dos bandas laterales más estrechas. Empupa a pocos centímetros de profundidad por un período aproximado de 12 a 15 días.

El ciclo total desde huevo a adulto tiene una duración estimada de entre 40 y 50 días.

La oruga variada (Peridroma saucia) posee un coloreado característico del tegumento en los últimos estadios larvales del cual deriva su nombre vulgar.

Presenta 3 o más generaciones anuales y cumple su ciclo en 45 – 70 días.

La hembra coloca entre 500 y 600 huevos en varios grupos compactos de 60 – 70 huevos. Las larvas transcurren 6 estadíos larvales alcanzando en el último su máxima longitud, 38 – 45 mm.

Su tegumento es de color castaño claro, con tonalidades verdosas o grisáceas y manchas dorsales.

Empupa en el suelo, a 1-2 cm de profundidad y así pasa el invierno. La capacidad de esta plaga para producir daños está relacionada, además de su densidad, con el estadío de desarrollo larval y el tamaño de las plántulas. Los adultos aparecen en primavera y las hembras depositan sus huevos en lugares protegidos, preferentemente en lotes sucios, enmalezados o con abundante rastrojo en superficie, por lo cual los cultivos con labranzas conservacionistas resultan predisponentes al daño de cortadoras.

La oruga cortadora Agrotis bilitura puede realizar intensos ataques en alfalfas asociado a épocas de altas temperaturas y falta de lluvias. Estas orugas son más pequeñas que las otras especies, las mismas pueden subir a los tallos y desfoliar la parte superior de los mismos.
Tienen una longitud máxima de 35-40 mm y presentan el aspecto típico de las orugas cortadoras que atacan a la alfalfa, presentando el área dorsal de color más claro que los flancos mientras que la capsula cefálica es de color castaño clara.

Para aquella generación que se presenta en el mes de noviembre sus ataques pueden ser registrados en trampas de luz desde fines de setiembre y octubre (ver gráfico)

Control biológico

Estas orugas son afectadas por gran diversidad de enemigos naturales, como predatores, patógenos nematodos y parásitos específicos como la avispa Thimetatis sp (Hymenoptera: Ichneumonidae).  Sin embargo, se presentan grandes fluctuaciones en el control biológico citándose valores desde 20 hasta 60% (Aragón, 1997). Larvas de carábidos y otros insectos pueden destruir gran parte de la población de cortadoras durante los primeros estados larvales, larvas más desarrolladas son consumidas por aves y otros animales silvestres.

Control Cultural de orugas cortadoras

Control de Malezas invernales
Entre los métodos citados para detectar y evaluar la presencia de orugas cortadoras sin tener que revisar la capa superior de grandes superficies de tierra, se cita la observación de malezas y plantas guachas atacadas en las cuales se concentra la plaga y la siembra anticipada de franjas para observar el grado de ataque que sufren (Aragón, 1985). Las orugas cortadoras son especies polífagas, entre las malezas de su preferencia se encuentran las de hoja ancha como cardos, ortiga mansa, bowlesia, etc, que favorecen su desarrollo invernal (Aragón, 1997).

Por eso el control de las mismas a través de los barbechos químicos favorece, en inviernos secos, una menor sobrevivencia de la plaga en sus primeros estadios de desarrollo.

Monitoreo  preventivo  y sistemas de alarma

Trampas de Luz

Este método es el menos común a nivel productor, sin embargo, es de gran utilidad para tener una idea de cómo se presentará el comportamiento de la plaga en la primavera. Actualmente varias EEA del INTA, cuentan con estaciones  en base a esta técnica de muestreo y luego proporcionan y divulgan información útil a los productores, a través del servicio de alarma para las distintas zonas geográficas específicas.

Las infestaciones de orugas pueden ser pronosticadas con bastante anticipación en función de la captura de adultos en trampas de luz.

Para la zona núcleo la captura de polillas de las especies más dañinas pueden colectarse entre los meses de Abril-Mayo pudiendo anticiparse en cuatro meses un posible ataque.

Descripción del servicio de alarma que brinda la EEA INTA Paraná

La trampa de luz es un dispositivo que cuenta con un tubo fluorescente –que al encenderse atrae a las mariposas de hábito crepuscular y nocturno–, una estructura con paletas en las que chocan, un embudo donde caen y un canasto que las colecta. Se las extrae del recipiente, se las adormece y se registra cada especie recolectada en una planilla.

Con esta información se elabora todas las semanas un boletín entomológico que se distribuye a más de dos mil profesionales. Allí, se presentan gráficamente las fluctuaciones poblacionales de las mariposas nocturnas registradas durante siete días en cada una de las trampas activas.

Además, en aquellos sitios donde las densidades de adultos de lepidópteros capturadas superen los niveles normales, se emiten los ‘Avisos de Alerta Zonales’ para que los productores y asesores profesionales puedan intensificar los monitoreos.

De esta manera, los responsables del seguimiento de los cultivos pueden seleccionar con antelación la mejor estrategia de manejo para evitar que los insectos fitófagos causen daño irreversible, además de reducir costos operativos y proteger la calidad de sus productos.

Asimismo, la responsable del laboratorio del EEA INTA Paraná Adriana Saluso, en un artículo al respecto de la inauguración del servicio, detalló que el boletín incluye información básica, práctica y actualizada de una especie plaga en particular y las pautas de manejo compatibles con el ambiente. De esta manera, productores, estudiantes y público en general acceden a los datos sistematizados mediante el ingreso al sitio web del INTA Paraná.

Trampa de luz 1

Cebos tóxicos

Antes de la siembra de los cultivos estivales,  durante los primeros estadios larvales se puede evaluar la posible infestación de larvas a campo por observación directa en malezas así como también mediante el uso de cebos tóxicos en pequeñas estaciones de muestreo (10 m2) intentando detectar la presencia cercana a malezas de hoja ancha invernales. Estas estaciones de muestreo se distribuyen en diferentes puntos al azar del lote y los cebos se colocan al atardecer. Durante los 2 días posteriores se observa temprano a la mañana y se cuenta el número de orugas muertas en esa superficie.

Numero de estaciones de muestreo para cebos tóxicos

Según el Ing. Agr. Pedro Daniel Leiva de la EEA INTA Pergamino,  se debe evaluar la posibilidad de aplicar un insecticida a todo el lote, a partir del recuento de 1 o 2 orugas mayores de 1,5 cm cada 3m2.

Los rastrojos dificultan estas tareas por lo que se requiere mayor tiempo que en lotes sin cobertura.-

Preparación y aplicación de cebos tóxicos:

Cebos Sólidos:  Se aplican al momento de la siembra  razón de 20 kg/ha, pero sólo con infestaciones leves (de la plaga) ya sea con distribuidora de fertilizante o con sembradoras.

 Ingredientes y preparación

Se  disuelve alguno de los insecticidas (Clorpirifos, Cipermetrina, Deltametrina, etc) en 1,5 litros de agua, con ½ kg azúcar negra o melaza  y ½ litro de jugo concentrado de naranja. Ésta mezcla se pulveriza sobre 10 kg de grano partido (trigo o cualquier otro cereal), y se debe homogeneizar bien para evitar la formación de grumos.

Cebos Líquidos: En tratamientos curativos (post emergencia del cultivo) con infestaciones moderadas o severas con daños cercanos al nivel de daño económico (NDE).

Consiste en una pulverización normal con insecticidas (Deltametrina, Clorpirifós, Cipermetrina, etc.) a la que se le añade un atractivo en base a azúcar negra o melaza como cebo en una cantidad del 1% peso/ volumen total del caldo.

Recomendaciones adicionales

-Efectuar los tratamientos al atardecer o directamente por la noche.

-Usar caudales de agua entre 60 y 70 lts/ha para tratamientos terrestres, y 12-15 litros/ha para tratamientos aéreos.

-Pulverizar en cobertura total o en línea de siembra. En éste último caso se puede reducir la dosis a la mitad.

Criterios para el manejo de los umbrales de daño y los controles químicos

El umbral de tratamiento en presiembra está relacionado a la capacidad de consumo de las larvas y el cultivo a implantar ya que ante la misma capacidad de daño, las pérdidas por faltante de plantas repercute en mayor medida en cultivos como maíz o girasol por el menor stand de plantas en comparación con soja donde puede compensar mejor.

Durante el día las orugas permanecen enrolladas bajo el suelo y por la noche salen a alimentarse, por lo tanto el modo de acción predominante de los insecticidas debería ser de contacto.

Los tratamientos deben coincidir con la larva expuesta, es decir que las pulverizaciones deberían ser nocturnas y en base a piretroides.

Como la siembra directa es el método de labranza ampliamente mayoritario, la formulación de los piretroides cobra importancia, de modo tal de seleccionar aquellas menos retenidas por los rastrojos. Como el ambiente de las larvas ofrece mucho refugio, la calidad de aplicación es de vital importancia para tener éxito ya que se debe lograr el mayor contacto posible de la larva con el insecticida usando el tipo de pastilla y presión adecuados como así también el volumen de pulverización, coadyuvantes y todo lo que asegure un e­ficiente control químico.

Cuando se retrasan los controles de malezas en barbecho se producen los mayores daños por cortadoras ya que la presencia de sustrato verde de malezas atrae a las hembras de cortadoras para oviponer en el lote durante un período prolongado antes de la aparición de algún cultivo. De manera que, una medida cultural eficaz es el control temprano de malezas.

Tratamientos preventivos

El observar una importante presencia de adultos (en las trampas de luz) indica monitorear la presencia de larvas tempranamente o la posibilidad de hacer un tratamiento preventivo utilizando insecticidas en mezcla con herbicidas y así, lograr controlar simultáneamente malezas y orugas. Es muy importante tener en cuenta éste aspecto, ya que si se controlan sólo las malezas, se deja sin alimento a las larvas que ya son grandes y con alta ingesta, y cuando el cultivo germina y emerge se convierte en principal alimento para estas especies.

Los daños que se observan en los cultivos agrícolas primavero-estivales son causados por orugas que estaban en el lote entre 4-6 meses antes de la siembra.

Si por alguna razón no se detectó la presencia de adultos en su momento con trampas de luz, no se detectó la presencia de larvas en pre-siembra o no se monitoreó el barbecho en busca de cortadoras, luego del control de malezas y previo a la siembra, se puede monitorear larvas en el lote.

Monitoreo directo y definitivo de larvas en la emergencia del cultivo

En post-emergencia y ante la presencia de plantas cortadas seguramente se podrán encontrar orugas cortadoras enterradas a pocos centímetros de las mismas. En caso de haber alcanzado el umbral, se recomienda tratamiento químico en forma rápida.

Los insecticidas para aplicar en cobertura, con formulaciones que no posean solventes orgánicos (flowables, microencapsulados, emulsiones oleosas, u otras formulaciones en base acuosa o de aceite) son más efectivos al no ser retenidos por el rastrojo. Con un poco de humedad, incluso rocío, pueden tomar contacto con el suelo que es el lugar por donde se desplaza la cortadora.

PRINCIPIOS ACTIVOS PARA ORUGAS CORTADORAS

 

Tratamiento químico presiembra

Teniendo en cuenta que cada larva puede llegar a cortar hasta 3 o 4 plantas se toma como umbral de tratamiento de 2000 a 3000 larvas/ha en presiembra.

El dato se extrae calculando la cantidad de orugas muertas encontradas en las pequeñas unidades de muestreos afectadas por el cebo tóxico.

Control químico postemergencia

Ude por cultivos

 

Para cultivos como girasol y maíz se recomienda el control químico cuando se comprueba que existe el 3 al 5 % de plántulas cortadas y la presencia de 3 orugas cada 100 plantas. En cambio para soja se admite hasta un 8 % de plantas cortadas, tener en cuenta que una vez la plántula cortada puede encontrarse sobre el suelo o desaparecer en días con viento.

Lote de Girasol en Siembra Directa afectado por orugas cortadoras
Lote de Girasol en Siembra Directa afectado por orugas cortadoras

Una vez observado el daño debe buscarse la oruga en las proximidades de la planta cortada. Tener en cuenta que la falta de humedad superficial dificulta tanto poder encontrarlas así como también el éxito del control químico ya que se entierran en el suelo en busca de humedad.

Pautas de Aplicación eficiente y problemas más comunes en la falta de eficacia de los controles

Aplicación conjunta

La insuficiente o deficiente llegada del producto al blanco sucede por diversos motivos, pero los más frecuentes se evidencian por aplicaciones de gotas medianas y grandes (al utilizar los mismos picos empleados para herbicidas y sobre todo por el tamaño de gotas, más grandes, que normalmente se usa en la aplicación del glifosato) en situaciones de abundante broza o densa cobertura de malezas (ya sea porque todavía no fueron controladas o por un quemado tardío).

El problema de la aplicación conjunta del herbicida con el insecticida es que ambos agroquímicos necesitan ser aplicados con distintos tamaños de gotas. Gotas medianas y grandes para el herbicida (con objeto de reducir los riesgos de deriva), y gotas chicas para el insecticida (a fin de lograr penetración y llegada debajo de la broza presente donde se encuentran las orugas).

Los resultados de las aplicaciones conjuntas contra cortadoras y malezas en abundante cobertura, normalmente, son fáciles de inferir: un buen mojado con el insecticida pero sólo del “techo” de la cobertura presente, con poca o nada penetración y muy escaso contacto con las larvas de cortadoras. En consecuencia, los resultados de eficiencia de control de la plaga son más fáciles aún de imaginar.

Evitar las aplicaciones diurnas o “de tardecita”

Tan importante como lo anterior son las fallas por aplicaciones que no se realizan de noche, momento en el que las cortadoras salen de su escondite en el suelo para alimentarse. Hay que tener en claro que si no se realizan aplicaciones nocturnas contra cortadoras, le quitamos al insecticida su mejor arma: la acción de contacto con la plaga.

Esta deficiente llegada del producto al blanco significa que las gotas no logran hacer contacto con las orugas. La falta de contacto del insecticida con las orugas al momento de aplicar, implica restarle una importante acción insecticida al producto usado, que es ni más ni menos la acción de contacto, y por ende significa renunciar al tan necesario volteo para el caso de cortadoras, y ello también implica reducir la eficiencia final en el control de la plaga.

Es esperable que ocurran fallas de control de cortadoras cuando las aplicaciones no se hacen nocturnas, anulándose por nuestra propia decisión la acción insecticida de contacto. En este sentido, muchos usuarios “asumen” que aplicar a la tardecita contra cortadoras resulta lo mismo que de noche. Sin embargo, erróneamente se piensa que ambos momentos tienen resultados similares por una cercanía horaria, sin entender que la cortadora a fin de la tarde NO ESTÁ expuesta, y por ende no la contactaremos con el insecticida. Por lo tanto, hacer el tratamiento contra cortadoras a la tardecita sería lo mismo que si se aplicara a las 10 de la mañana o a las 4 de la tarde… ya que las orugas estarán igualmente protegidas fuera del alcance de las gotas de aplicación.

Ventajas adicionales de pulverizar insecticidas por la noche

Las aplicaciones nocturnas contra cortadoras, tan importantes por lo anteriormente expuesto, al igual que para el control del grillo subterráneo, tienen ventajas adicionales como el ahorro del agregado de aceite para proteger a las gotas (evaporación nula o mínima de noche); aceite que sí debemos agregar en aplicaciones diurnas para minimizar la evaporación, máxime por la necesidad de un reducido tamaño de gotas. También de noche, existe la ventaja de tener menos viento, ya que los efectos negativos de vientos de cierta intensidad que regularmente se registran en días de verano se traducen en pérdida de producto por evaporación y deriva.

Los insecticidas de contacto tienen mejor comportamiento para llegar al blanco con gotas pequeñas

Tamaño de gotas para insecticidasHacer gotas chicas para llegar al suelo

Frente a la presencia de abundante rastrojo, o denso manto de malezas (verde o seco) al momento de la aplicación, y como las cortadoras al salir estarán sólo a nivel de suelo (no trepan), será sumamente necesario atravesar dicha cobertura con las gotas. Y lo que penetra son las GOTAS CHICAS

Es el principio de la zaranda, las gotas grandes quedarán arriba, y en el caso de control de cortadoras debemos necesariamente llegar al suelo, atravesando toda la broza. No se soluciona la llegada aumentando el caudal en equipos terrestres, sino todo lo contrario, frecuentemente se lo agrava, ya que al usar un mayor volumen de caldo se tiran gotas todavía más grandes, porque casi nunca se dispone de una regulación adecuada para cada situación.

Tanto para atravesar una broza abundante, como para penetrar en un cultivo desarrollado sea con insecticidas o con fungicidas (caso de control de enfermedades de fin de ciclo), etc., debemos asumir la siguiente premisa: “GOTAS CHICAS  =  PENETRACIÓN”.

Uso de cono hueco

Se logra ayudar a la penetración por medio del uso de picos cono hueco, los cuales aportan su buen efecto de torción o vórtice. En cambio, si se tratara de campos “limpios” (ej., a suelo vivo) los efectos del uso del abanico plano y del cono hueco se aproximan o igualan, para el caso de control de cortadoras.

Pastillas de cono hueco

Sin embargo, el pico cono hueco por sí solo no soluciona las cosas. Han habido casos recientes en los cuales los usuarios del pico cono hueco se encontraron sorprendidos por fallas de control, aún utilizando   insecticidas y dosis de aplicación adecuadas. Es que los picos de aplicación no son ni mágicos ni capaces de contrarrestar otros tipos de errores y/o situaciones. Es decir, si usáramos el tipo de pico adecuado, pero hiciéramos con él gotas grandes, entonces el resultado será igualmente negativo.

Recurso fago-alimentario

El agregado de azúcar en la aplicación del insecticida cumple la función de estímulo alimentario. Es decir, que las cortadoras tenderán a ingerir la parte del vegetal donde se encuentren gotas del caldo insecticida que está “azucarado”. Con ello se   evitan daños de corte ya que la superficie mayoritaria del vegetal no tendrá deposición de insecticida, por mejor aplicación que se haga. Aparte de disminuir los potenciales daños que la oruga pueda realizar antes de llegar a intoxicarse, aumentará la eficiencia de control y en menor tiempo.

Este agregado de azúcar transforma al caldo de aplicación en un “cebo líquido”, estimulando la alimentación donde se encuentre depositado el tóxico. Una aplicación corriente logra una cobertura exigua en todo el vegetal. Mucho más difícil aún es contar con impactos de gotas en el lugar donde normalmente la plaga produce los cortes, que no es en hojas de la plántula (donde hay buena llegada), sino en un sector ubicado verticalmente, la base del pequeño tallito de una plántula emergida. Por lo tanto, estimular a las cortadoras que comiencen a ingerir vegetal contaminado facilitará su contaminación.

La recomendación para el agregado de azúcar consiste en solubilizarla previamente en un balde con agua, a razón de 1 kg cada 100 litros de caldo en la tachada, y vertirla una vez cargado el equipo.

Altas temperaturas con sobrecalentamiento de la superficie del suelo, tanto como noches  frías favorecen la alimentación de las larvas y los cortes por debajo de la superficie.

Debemos destacar situaciones que inducen a otros tipos de fallas de control, como por ej., lo son en ciertos casos las situaciones de muy altas temperaturas con sobrecalentamiento de la superficie del suelo, fundamentalmente en labranza convencional, y también lo opuesto en relación a noches excesivamente frías, como las ocurridas hasta el momento. Ambas condiciones extremas, y especialmente las noches frías con baja humedad en la superficie del suelo, inducen a las cortadoras a no salir hacia la superficie, y por ende a alimentarse cortando más abajo de lo normal.

Este comportamiento de dañar por debajo de la superficie también suele ser motivado por la   presencia residual de subdosis de insecticidas en la superficie del suelo; caso típico del “chorrito de ciper” agregado al herbicida, lo cual parecería repeler a las orugas, manteniéndolas abajo y haciendo que éstas no salgan a la superficie donde se encuentra el remanente químico. Esta práctica del “chorrito por las dudas”, sobre todo cuando le siguen noches frías, se constituye en una herramienta muy “eficiente” para la obtención del fracaso con tratamientos curativos ante la presencia de cortadoras.

Pautas en el control de cortadoras

Si priorizamos factores a tener en cuenta para resolver las fallas de aplicación más corrientes frente a cortadoras, seguramente podemos mencionar a los tratamientos nocturnos, hacer gotas chicas, usar pico cono hueco, usar un estimulante alimentario mediante el agregado de azúcar al 1% del volumen de caldo, no usar altos caudales, y aplicar con una presión ligeramente superior a lo normal. Estos aspectos a tener en cuenta constituyen las pautas de aplicación que resultan claves para asegurar la llegada y el contacto con las orugas cortadoras, en situaciones normales.

La llegada de las gotas y el contacto con las cortadoras, son objetivos esenciales para el logro de una buena aplicación (apuntar bien al blanco, o sea “pegarle” a las orugas) y poder lograr así el máximo potencial de eficiencia de un producto y dosis (o sea, “la bala”).

Muchos usuarios, ante la frustración de una falla en el control de cortadoras y en algunos casos de manera reiterada, se han preocupado por cambiar de productos y/o dosis elevando las mismas, en ciertos casos llegándose a usar dosis tres veces mayores a las necesarias.

Dicha tendencia de comportamiento no sorprende con ésta ni con otras plagas, ya que es una actitud tan errónea como normal que existe desde siempre y que cuesta muchísimo erradicar o minimizar. No suelen ser los productos y la dosis las herramientas sobre las que debiera focalizarse el análisis del por qué de los magros resultados.

Con ésta u otra plaga, e incluso contra otras adversidades como son las enfermedades, tratemos de chequear globalmente y siempre, si lo que se hace o deja de hacerse en cuestión de aplicaciones  incide sobre la llegada al destino, o sea a donde nosotros queremos o necesitamos que llegue el producto.

Páginas Web consultadas y bibliografía

http://agro.unc.edu.ar/~zoologia/ARCHIVOS/lepidopteros-2015.pdf

http://inta.gob.ar/documentos/manejo-de-orugas-cortadoras-en-cultivos-extensivos

http://www.fedea.com.ar/uploads/pdf/aporte-orugas-cortadoras.pdf

http://www.summitagro.com.ar/files/111/1990402308_folleto_digital_hallmark_2014.pdf

http://www.dupont.com.ar/content/dam/assets/products-and-services/crop-protection/documents/es_AR/Agro-contactos/Primer_informe_14-15.pdf (Coordinación: Ing. Agr. María Celeste Galvez. Director: Ing. Agr. Daniel Igarzábal.)

Libros-folletos-revistas

-Alicia Cavallo, Ricardo J. Novo, otros-2009- Manual de Protección Vegetal-Facultad de Ciencias Agropecuarias-UNC

-El libro de la Soja-2003- CREA-varios autores-

-INTA-1997-Guía práctica para el cultivo de girasol-Cambio Rural-