La fertilización específica como herramienta para llegar al potencial de rendimiento

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Soja nutrida de manera ideal

Cada vez hay que tomar más en serio el tema de la nutrición de los cultivos. Los ensayos que se hicieron en el sur de Santa Fe confirmaron Que los rendimientos aumentaron un 8% con micronutrientes.

En  Argentina quienes trabajan sus lotes pensando en llegar a fondo con los rendimientos, los detalles son los que comienzan a hacer la diferencia. Por eso es interesante los resultados que arrojan una serie de ensayos en soja que el CREA Gálvez-Las Petacas realizó con el objetivo de probar la respuesta a la fertilización con micronutrientes en este cultivo.

Las parcelas seleccionadas están en el centro sur de la provincia de Santa Fe y pertenecen a productores que intercambian información en el marco del grupo CREA. Como se sabe, los micronutrientes son elementos esenciales para el crecimiento y la reproducción vegetal. A diferencia de los macronutrientes, tales como el nitrógeno, el fósforo o el potasio, el cultivo los requiere en cantidades muy pequeñas.

En la zona núcleo, históricamente, la oferta de micronutrientes superaba la demanda de los cultivos extensivos. “Pero el aumento en el rendimiento de los cultivos y la falta de reposición de los micronutrientes han ido determinando que aumenten las posibilidades de respuesta a su agregado”, planteó el ingeniero Diego Hugo Pérez, asesor de este grupo CREA, que realizó el trabajo junto al ingeniero Leandro Usseglio.

La fertilización con soluciones de micronutrientes puede realizarse con aplicaciones al suelo, a la semilla o en forma foliar. Los ensayos evaluaron el comportamiento de las parcelas de soja a partir del agregado de diferentes micronutrientes.

En una de las parcelas, se utlizaron fertilizantes líquidos para la semilla y las hojas que contenían cobalto quelatizado y molibdeno en forma solubles. Son dos minerales muy requeridos por las bacterias fijadoras de nitrógeno.

“Estos micronutrientes, además, favorecen la nodulación, producen un mayor desarrollo radicular de la planta, aumentan la resistencia a la sequía, estimulan el crecimiento de hojas más activas y con mejor desarrollo aumentado la productividad”, explica el trabajo.

También se aplicó otro fertilizante quelatado, para aplicación foliar, indicado para la nutrición mineral con calcio y boro en todos los cultivos. Sus ventajas son que activa el crecimiento de las plantas, ayuda a traslocar los nutrientes en la planta, reduce la caída de hojas, flores y frutos, aumenta la resistencia a condiciones de estrés.

En los ensayos, además, se probó con un bioestimulante vegetal líquido que está compuesto por tres biorreguladores (cinetina, ácido giberélico y ácido indolbutírico), que produce una relación adecuada del sistema radicular y la parte aérea, aumenta el número y profundidad de raíces y mantiene por más tiempo las hojas activas. Los productos para los ensayos fueron suministrados por la empresa de fertilizantes Stoller.

De este trabajo se obtuvieron tres conclusiones. La más importante fue que la fertilización con micronutrientes en soja produjo, en promedio, un 8% más de rendimiento en el cultivo, lo que confirma que la respuesta a la fertilización con micronutrientes comienza a ser significativa.

Otro dato importante es que se lograron mayores rindes independientemente de la localidad -a pesar de que se exploraron ambientes con rendimientos de entre 3.000 kilos y 4.600 kilos por hectárea- y del tratamiento, ya que los productos se aplicaron solos y combinados.

“El tratamiento que logró un mayor rendimiento en la parcela fue el que combinó el fertilizante líquido, con cobalto quelatizado y molibdeno, el bioestimulante y el fertilizante con calcio y boro”, concluyó Pérez.

Fuente: Fyo.com

Los nutrientes según el pH

No hay que escatimar en hacer análisis de suelo y foliares, está claro que la fertilización específica trae beneficios que empiezan a ser indiscutidos. Uno de los aspectos químicos más importantes que influyen en la respuesta a la fertilización ese  sin duda, la concentración de protones en la solución del suelo, que se conoce como pH. Esta propiedad, tiene una acción determinante como predictora de los nutrientes que están faltando y los que están sobrando. Además de los valores específicos de cada uno, es fundamental saber si el suelo es de reacción, neutra, ácida o alcalina, ya que éste dato nos revela en que medida están disponibles o retenidos los nutrientes del suelo y cómo hay que hacer para neutralizar primero y luego añadir la dosis correcta de el nutriente que sea deficitario y que pueda dar una respuesta satisfactoria a su agregado.

El pH del suelo puede tener una importancia determinante para la disponibilidad de los iones nutritivos, actuando directamente sobre el estado químico de los micronutrientes. En suelos que tienen pH inferior a 6.0, el hierro (Fe), el zinc (Zn), el cobre (Cu) y el manganeso (Mn), están presentes en formas fácilmente asimilables por parte de la planta.

A medida que aumenta la alcalinidad del sulo, los micronutrientes son transformados poco a poco en óxidos, hidróxidos, fosfatos y carbonatos, con una creciente indisponibilidad para las plantas a medida que se forman complejos insolubles con determinadas sustancias allí presentes, siendo de esta manera substraídos a la nutrición de las plantas. En estas condiciones de alcalinidad en cambio, es óptimamente absorbido el molibdeno (Mo), que no es asimilable en condiciones de acidez.

A continuación se muestra una imagen donde las barras indican la disponibilidad relativa de cada elemento al variar el pH del suelo.

Respuesta a la fertilización según pH

Por: Gastón Pepa | Tw: @gauchitosmu| gastonpepa@hotmail.com