Crearon cápsula probiótica fundamental para la salud de los terneros

Ternero en crianza artificial (estaca)-UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL
Ternero en crianza artificial (estaca)-UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL
Ternero en crianza artificial (estaca)-UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL

El bienestar de los terneros que rápidamente son destetados de su madre, no es una tarea sencilla, y requiere de un equilibrio que contemple tres aspectos fundamentales: El ambiente, la alimentación y la salud.

La cuestión es lograr prescindir de la Vaca como aporte fundamental en la alimentación de los primeros meses de vida. Esta difícil tarea de reemplazo demanda un esfuerzo mancomunado entre profesionales científicos, productores y trabajadores rurales, quienes en última instancia son los encargados de implementar de manera práctica las tecnologías disponibles para el desarrollo ganadero.

Desde hace algunos años, veterinarios buscan mejorar la salud de los terneros, sobre todo en la etapa en que son separados de sus  madres y puestos en las guacheras, lugar donde padecen un  enorme estrés y se vuelven vulnerables a enfermedades.  En este sentido, una forma de prevenir el problema es por medio de probióticos, un método que se está estudiando en la Facultad de Ciencias Veterinarias (FCV) de la UNL (Universidad Nacional del Litoral)

Aspectos técnicos de las cápsulas probióticas

Capsulas probióticas desarrolladas en la UNL (Universidad Nacional del Litoral)
Capsulas probióticas desarrolladas en la UNL (Universidad Nacional del Litoral)

Desde la entidad diseñaron así unas pastillas o “macrocápsulas” a partir del suero de queso que contribuyen al bienestar de los terneros. Se trata de un transporte ideal  para que las bacterias puedan llegar con éxito a los intestinos de los animales.

Sin embargo, un gran inconveniente para que los microorganismos lleguen a los intestinos y cumplan su función es la barrera natural  que impone el mismo organismo: “Al utilizar cápsulas, envolvemos los  probióticos para que no queden en contacto directo con la acidez del  estómago y las sales biliares”, contó Lorena Soto, que investiga el  método en el Departamento de Salud Pública de la FCV.

Pastillas para terneros
Las macrocápsulas tienen un tamaño similar al de los alimentos  balanceados peleteados que se les da a los animales y la idea es  mezclarlo con él. “El proceso tecnológico para producir las cápsulas  no es nada complicado. Producimos el cultivo con las bacterias en suero de queso. Luego lo mezclamos con alginato de sodio, un agente que lo polimeriza, y lo ponemos en un molde para darle forma, lo  congelamos y al sacarlo lo ponemos en cloruro de calcio. Finalmente  queda como una cápsula común”, relató.

Al mismo tiempo, destacó que aspiran a que los probióticos puedan sobrevivir al menos dos meses en las macrocápsulas a  temperatura ambiente y, de ese modo, dar a los productores la posibilidad de almacenarlas para usarlas en cualquier momento. “Les  hacemos un proceso de secado para que las bacterias vivan más tiempo”,  afirmó.

Cuando los animales ingieren alimentos, muchas veces contienen microorganismos patógenos que son frenados por los ácidos gástricos y biliares. Se trata de barreras muy positivas, pero contraproducentes  cuando se suministran los probióticos. Es por eso que las pastillas son un transporte ideal.

Por qué probióticos
Los microorganismos que transportan las macrocápsulas son las llamadas Bacterias Ácido Lácticas (BAL) y desde hace algunos años se  piensa en ellas como una alternativa a los antibióticos que se  utilizan habitualmente en el campo. “Al ser separados de sus madres, los terneros sufren un estrés y toda su microbiota intestinal se ve alterada. De esta manera, los patógenos medioambientales oportunistas  pueden enfermar a los terneros, algo que generalmente se previene con  fármacos. Sin embargo, existe cada vez mayor presión por dejar de  utilizarlos con fines profilácticos y sólo usarlos como un método  terapéutico cuando el animal ya está enfermo”, relató Soto.

Por otro lado, las BAL con las que hacen los ensayos son extraídas de los propios terneros de la zona de influencia de la  Facultad de Ciencias Veterinarias. “Se extrajeron de intestinos de los  animales y se comprobaron sus capacidades probióticas. Seleccionamos un inóculo, se lo dimos a los terneros y evaluamos características como el aumento de peso, mejoras en el rendimiento del alimento y el efecto producido contra algunos patógenos”, manifestó.

De acuerdo con la investigadora, los probióticos serán usados  cada vez más, ya que por ejemplo la Unión Europea no permite el  ingreso de carnes con trazas de antibióticos. “En Argentina a corto o  mediano plazo será necesario utilizarlos, porque las bacterias patógenas que infectan a los animales pueden generar resistencia a los antibióticos. Si esos microorganismos llegan al consumidor, porque se  van transmitiendo a lo largo de la cadena de producción, pueden  generar graves problemas de salud a las personas”, culminó.