¿El comienzo del fin de Facebook?

Luego de muchos años de funcionamiento, Facebook se encuentra en la mira de la justicia por la filtración masiva de información de millones de usuarios de la red. La empresa británica Cambridge Analytica sería una de las beneficiarias de dicha filtración. 

Facebook fue una de las primeras plataformas sociales en Internet, cuyo auge se alcanzó alrededor de los años 2007 y 2008 con la expansión de la red de manera internacional.
Durante toda su existencia en la web, y a medida que el número de usuarios que compartía información en sus perfiles iba en ascenso, comenzó a ser considerada como un medio a través del cual, empresas y corporaciones de alta jerarquía, podían obtener datos que utilizarían a su favor para analizar las preferencias que tenían los consumidores a nivel mundial, las que quedaban registradas con solo un clic.

En contraposición a esto, a medida que la página crecía a niveles exponenciales y con ella, dudas acerca de la solidez sobre la que estaba construida, los directivos de la misma insistían con que en cada actualización, la privacidad era resguardada más y más. No obstante, luego de varios casos conocidos sobre filtración de información, pero de menor envergadura, el viernes pasado, The New York Times en Estados Unidos y The Observer en Inglaterra, colocaron al diseño de Mark Zuckerberg en el centro de la agenda internacional al denunciar un robo masivo de datos a manos de la consultora Cambridge Analytica.

La empresa fundada en 2013 en Reino Unido por Aleksandr Kogan, un investigador ruso de la Universidad de Cambridge, habría generado en 2014 una aplicación a través de la cual, tras pagar, los clientes eran interrogados sobre sus gustos políticos, obteniendo información suficiente para luego crear perfiles de futuros votantes y personificar, de esta manera, los contenidos que les llegaran a los mismos mientras navegaran por internet. La compañía británica, originalmente, logró recopilar los datos de 277 000 perfiles de forma directa, y actualmente, está siendo acusada de haber intervenido sobre 50 millones de personas a nivel mundial, durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, que coronaron como ganador al actual presidente Donald Trump.

Cambridge Analytica se autodefine como una proveedora de búsquedas, que mediante algoritmos, puede proporcionarles a clientes políticos y corporativos una base sobre consumo y servicios de publicidad. Sin embargo, The New York Times afirma que la corporación se fundó especialmente para las elecciones estadounidenses por empresarios relacionados al Partido Republicano.

La relación de Donald Trump con la compañía queda en evidencia al haberse comprobado que contrató sus servicios por 6 millones de dólares, según datos de la Comisión Electoral Federal. Además, Steve Bannon, ideólogo de la campaña y asesor de la Casa Blanca, formó parte del plantel directivo de Cambridge Analytica hasta mediados de agosto de 2017.

Para incrementar la polémica alrededor del caso, Alexander Nix, consejero delegado de la empresa británica, fue capturado por medio de una cámara oculta dispuesta por Channel 4 de Reino Unido, exponiendo algunas de las estrategias que utilizaban para difamar a políticos en internet.

Luego de que el hecho se diera a conocer, las acciones de Facebook en la bolsa de Nueva York bajaron, el Congreso de los Estados Unidos citó a testimoniar a Mark Zuckerberg y el Parlamento británico reclama la comparecencia del fundador de la red social, tras la filtración. El tiempo, el avance de la causa, y sobre todo, la reacción de los usuarios, definirán si realmente es el comienzo del fin de Facebook o un paso en falso más en la historia del programador y empresario estadounidense.

La semana pasada, Zuckerberg publicó una carta en su perfil admitiendo errores y asumiendo la responsabilidad por el incidente. “Si no podemos proteger los datos de los usuarios, no merecemos servirles”, escribió.

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