Análisis de las fuerzas políticas de Córdoba luego de las legislativas

En Córdoba nada hacía pensar que Cambiemos, con Baldassi a la cabeza, pudiese perder una elección que los tenía como claro favoritos. Sin embargo, lo que estaba en juego era, hasta donde, el peronismo cordobés podía hacerle fuerza al oficialismo nacional.

PERONISMO DIVIDIDO Y DERROTADO

Desde las PASO en agosto, había pases de facturas en el seno del schiaretismo – delasotismo culpando a unos y a otros por la mala campaña. Ni el gobernador Schiaretti, ni su mujer Alejandra Vigo, se querían hacer cargo de una derrota que, finalmente, le endilgaron al vicegobernador, Martin Llaryora.

A partir de esto, la primera dama provincial comenzó a tomar más protagonismo en la campaña y a tomar las riendas del peronismo cordobés, dejando para más adelante la tan mentada “renovación” del justicialismo e incluso llamaron la atención algunas apariciones, esporádicas y de bajo perfil, del ex gobernador y jefe partidario José Manuel de la Sota. Sin embargo, la experiencia no fue positiva y el oficialismo cordobés se llevó una paliza electoral que recuerda a las victorias radicales de la década del 80 sobre un joven y tozudo de la Sota.

A partir de ahora será interesante ver cómo se desarrolla la interna justicialista de cara a 2019, ya que Llaryora ha quedado muy debilitado en su imagen, sobre todo, dentro del partido y con una proyección no muy clara hacia una posible candidatura a gobernador, que era lo pretendido por el sanfrancisqueño.

CAMBIEMOS: DE VICTORIAS Y DE INTERNAS

Por el lado de cambiemos, todo final es un nuevo comienzo y a partir de la victoria, Héctor Baldassi, se posiciona como el referente regional indiscutido del PRO. A pesar de ello, en Buenos Aires saben que, sin el apoyo del radicalismo cordobés, nunca le podrían pelear una elección general al peronismo y ya plantean las estrategias pensando en 2019.

En Córdoba capital, y en gran parte de la provincia, se descuenta que, Ramón Mestre es el nombre puesto para ser el candidato a gobernador. El ingreso de su hermano Diego, como quinto diputado de la fuerza, fue visto como una victoria mestrista y que el apellido fue el que arrastro votos para que Diego no se quede afuera del Congreso. Además de esto, se le atribuye una gran parte de responsabilidad en la victoria, al trabajo del jefe campaña de Cambiemos en Córdoba, el mestrista Orlando Arduh.

Sin embargo, desde la Casa Rosada no ven con buenos ojos una formula encabezada por Mestre y desde hace un tiempo se sabe que el nombre elegido para arrastrar los votos radicales a una lista de Cambiemos sería el de Mario Negri (uno de los pocos radicales que acompaño a Macri en los festejos en Capital), un aliado que les brindaría la oportunidad de mostrar una lista más “equilibrada” entre radicales y macristas, obviamente secundado por Héctor Baldassi.

En la capital el panorama no es muy diferente. Para el mestrestrismo, el menor de los Mestre es candidato puesto a la intendencia, pero desde Buenos Aires, siguen haciendo crecer la imagen de Rodrigo de Loredo desde la presidencia de Arsat, para impulsarlo como el candidato “real” de Cambiemos en la ciudad. Por ello ya se habla, como siempre en el radicalismo, del comienzo de una interna que durará dos años.

EL RESTO

El logro de esta elección es el de Pablo Carro que, separándose de la polarización nacional de la elección, logró sostener los casi diez puntos de las PASO y meterse como el noveno diputado, con una fuerza, como el kirchnerismo, que nunca pudo hacer pata ancha en la provincia pero que a pesar de ello se consolida como tercera fuerza electoral.

La mayor derrota fue para la izquierda que, entre todas sus vertientes, apenas pudo superar los 5 puntos. Haber acompañado el paro de colectivos de junio pasado; no haber acompañado el desafuero de De Vido en buenos aires y la poca renovación en sus dirigentes son factores que la izquierda, tanto desde el FIT como de Izquierda al Frente, pagaron con una merma en votos que no hace mucho tiempo atrás los habían colocado como la tercera fuerza provincial.