Según la UCA: casi cinco millones de niños en Argentina son pobres

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Pese a su lema “Crecimiento con inclusión social”, el gobierno de Cristina Kirchner dejó millones de niños en la pobreza. Según la Universidad Católica Argentina (UCA), a fines de 2015 había 4,9 millones de chicos de entre 0 y 17 años en esa situación. Ese número representó un 40,4% de ese segmento. La indigencia, en tanto, alcanzó a 1,1 millones (9,2%).

Ambos datos mostraron una leve mejoría en los últimos cinco años impulsada por el impacto favorable de la asignación universal por hijo (AUH).

La cifra de la casa de estudios sobre la que el Papa Francisco tiene una significativa ascendencia no puede contrastarse con ningún dato oficial. A fines de 2013, la gestión de Axel Kicillof al frente del Ministerio de Economía clausuró la difusión de los números de pobreza del Indec y justificó esa decisión con la afirmación de que publicar esas estadísticas era “estigmatizar” a los pobres. A él se sumó el entonces jefe de Gabinete Aníbal Fernández, que señaló que en Alemania había menos pobreza que en el país, y argumentó: “El Estado no está para contar pobres”.

Además, entre 2011 y 2015, el Indec trabajó en un indicador de pobreza multidimensional -que suma para el cálculo más dimensiones y no sólo los ingresos- y lo ocultó al mostrar resultados negativos. Justamente, la UCA presentó además ayer sus resultados para fines de 2015. Según este índice más amplio y profundo, había a fines del año pasado 6,9 millones de niños pobres. Se trata de un 56,2 por ciento de ese universo. En tanto, un 19,2% sufrió privaciones severas en varios derechos.

 

niños pobres evolucion Argentina

Según datos de Unicef publicados a comienzos de mayo, la pobreza multidimensional llegaba al 30,2% (4 millones) de chicos a fines de 2015. La diferencia está en que para Unicef se está por debajo del umbral de pobreza cuando se incumplen tres derechos, mientras que para la UCA el déficit de sólo una de las dimensiones (vivienda, alimentación, saneamiento, salud, información, estimulación temprana o educación) basta.

De acuerdo al calendario de difusión del renovado Indec, que sigue aún en proceso de normalización, recién el 22 de septiembre se publicarán las canastas básica y alimentaria (claves para establecer los umbrales de la pobreza e indigencia por ingresos), mientras que sólo seis días después se difundirán los primeros datos del segundo trimestre de pobreza e indigencia.

Para la UCA, la Canasta Básica Total (CBT) para un hogar tipo (matrimonio con dos niños pequeños) era de $ 7033 a fines de 2015. Por otro lado, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) llegó a los 3365 pesos.

“Estos niveles de pobreza infantil son altos considerando el crecimiento que tuvo el PBI en la Argentina en los últimos años”, explicó Ianina Tuñón, investigadora responsable del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA.

“La evolución [entre 2010 y 2015] es positiva y viene mejorando pero a cuentagotas”, afirmó la especialista, que agregó que los programas de transferencia de ingresos, como la AUH, funcionan pero no son suficientes para transformar los problemas de la pobreza estructural.

“Es claro que estas transferencias monetarias, aunque necesarias, no son suficientes para garantizar un nivel de vida adecuado para el desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social del niño, tal como se establece en la Convención sobre los Derechos del Niño”, se afirmó en los resultados del informe, que incluyó un video al que sumaron testimonios entre los que se encuentran los retratados al comienzos de esta nota. Por eso, los estadísticos comenzaron a reclamar el uso del índice multidimensional.

Tuñón aclaró que esta vez la UCA prefirió no proyectar en su documento el impacto de las primeras medidas de ajuste del actual Gobierno, como en el último informe difundido por la casa de estudios. “Había que construir muchos supuestos”, dijo. La próxima medición sobre la pobreza infantil se difundirá a fin de año.

Para la UCA, vivienda, saneamiento y alimentación son derechos prioritarios que representan deudas pendientes, “aun cuando se registraron progresos”. Se logró mayor inclusión educativa, pero es un desafío terminar la escuela secundaria y mejorar la calidad.

Qué es la medición por “dimensiones”

Desde hace tiempo, aquellos interesados en trabajar sobre la pobreza comenzaron a utilizar una medición que no toma como eje central los ingresos, sino varias “dimensiones”, como los déficits de vivienda, salud, educación, información, estimulación temprana y alimentación, entre otros.

En el país, el Indec revivirá en septiembre sólo su dato por ingresos, aunque varios técnicos estiman que el debate se da puertas adentro. La cifra de esta medición entraña un problema político: suele dar más alta.