Macri está cerca de ser sobreseído de la causa por las escuchas

El juez Sebastián Casanello, ayer, en Comodoro Py.Foto: Agustín Marcarian La Nación

Casanello, que había afirmado no tener pruebas directas contra él, dijo que ya no restan medidas por hacer.

causa en la que Mauricio Macri está procesado por espionaje ilegal entró ayer en una instancia de definiciones. El juez federal Sebastián Casanello, que había dicho no tener pruebas directas contra él, sostuvo que no quedan más medidas por producir y cerró la investigación.

La resolución, firmada el jueves pasado, se conoció ayer. Ahora, la defensa del futuro presidente, el fiscal y las querellas deben opinar si a Macri le corresponde enfrentar un juicio oral o ser sobreseído. Tienen seis días hábiles.

La opinión clave es la del fiscal, Jorge Di Lello, que ayer dijo que tendrá listo su dictamen antes del fin de semana. “Es un presidente electo y es necesario para el país saber cuál es su situación. Son seis años, un plazo razonable para tener el tema resuelto”, afirmó.

Di Lello impulsó siempre el avance de la causa contra Macri y el año pasado había dicho -en discrepancia con el juez- que debía elevarse a juicio, pero ayer no fue tan contundente. “Yo decía que correspondía elevarlo porque entendía que las medidas pendientes debían analizarse en el juicio, pero dado que ya se hicieron, ahora voy a estudiar las nuevas pruebas”, informó. En el macrismo son optimistas porque esas nuevas pruebas, poco trascendentes, no complicaron a Macri.

El presidente electo fue procesado por Norberto Oyarbide, en mayo de 2010. Ese año, la Cámara Federal, por unanimidad, confirmó el procesamiento. Oyarbide dio por cerrada entonces la investigación y empezó los trámites para elevarla a juicio. Pero el año pasado Casanello, que heredó el expediente, anuló el cierre dispuesto por su antecesor. Dijo que no había elementos suficientes para llevar a Macri frente a un tribunal.

Afirmó que no existía una “prueba concreta” de que Macri hubiera ordenado espiar a su cuñado, Néstor Leonardo, ni al dirigente opositor Sergio Burstein. Y que tampoco estaba demostrado en la causa que el jefe de gobierno porteño hubiera montado una “asociación ilícita” destinada al espionaje clandestino. Ésos habían sido los argumentos del procesamiento.

El 7 de marzo de 2014, Casanello reabrió la investigación y dispuso nuevas medidas, que incluyeron citaciones a testigos y un exhorto a Estados Unidos para indagar sobre la empresa de seguridad supuestamente contratada por Franco Macri para investigar a Leonardo.

La defensa de Macri pidió entonces el sobreseimiento, pero Casanello y la Cámara se lo rechazaron.

El juez citó al ex jefe de policía Adrián Pelacchi y al ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, que declaró sobre cómo había sido elegido Jorge Palacios jefe de la Policía Metropolitana (dato importante porque Palacios, a quien Macri conocía desde hacía años, sí fue elevado a juicio, procesado por espiar). Montenegro, lejos de comprometer a su jefe, dijo que el método para la designación fue que él hacía “una terna” y Macri elegía. Relató además que conocía a Palacios de la Justicia y que había sido “siempre muy correcto”.

En cuanto al exhorto, Estados Unidos se negó a brindar la información. Casanello citó entonces a la jefa del departamento de Cooperación Internacional del Ministerio de Justicia, Andrea Galdiz, para averiguar qué chances había de que Estados Unidos accediera a dar los datos pedidos. La conclusión del juez, después de esa declaración, fue que tenía un “escasísimo pronóstico favorable”, según escribió en su decisión del jueves.

Horas antes, la defensa de Macri había vuelto a pedir el sobreseimiento y se había quejado de las demoras. La respuesta de Casanello fue su resolución, en la que dijo que no iba a insistir con el exhorto para no vulnerar la garantía del “plazo razonable”; sostuvo que ya se habían producido las medidas que “suplieron el déficit” de la investigación de Oyarbide y que ahora sí estaba “completa la instrucción”, pero que a antes de decidir el destino del caso, para garantizar su “imparcialidad”, les pedía opinión a las partes. El jueves de la semana próxima, el día de su asunción, Macri tendrá un panorama mucho más claro de su futuro judicial.